Marina Civil.- A propósito de una querella
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- Published on Saturday, 23 February 2019 04:15
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Me ha sorprendido la noticia de que la Diputación Foral de Gipuzkoa haya iniciado una querella por el asesinato de Aitzol y de Felicia Olazagoitia. No pongo en duda la legitimidad de la Excma. Diputación Foral, ni tampoco la conveniencia de iniciar este camino. Ojalá fructifique. La memoria de ambos lo merece.
Mi sorpresa nace más de la desmemoria de la Diputación, que tiene ejemplos mucho más cercanos y situaciones muy dolorosas que reparar.Aitzoles una figura del PNV que ha sido recordada en numerosas ocasiones. A Felicia y al hijo asesinado en su vientre está dedicado el libro Punto final: Última testigo, editado por la Asociación de Memoria Histórica Intxorta 1937, que narra la historia del asesinato de Aitzol y de su amigo Juan Antonio Landín, así como las penalidades de la familia Landín para sobrevivir en la Donostia franquista. Sobre esto vamos a hablar en este artículo.
Aitzolfue detenido en el Galerna junto con su amigo Juan Antonio Landín, hijo de Juan Landín (meteorólogo, ingeniero y capitán de la Marina Mercante), subdirector del Observatorio Meteorológico de Igeldo que dirigía Mariano Doporto (Doctor en Físicas y meteorólogo). Aitzol y Juan Antonio Landín fueron encerrados en la cárcel de Ondarreta y fusilados sin juicio en Hernani.
Este acto de justicia que auspicia la Diputación en las figuras de Aitzoly de Felicia, contrasta con el abandono y desmemoria que han sufrido por parte de ese organismo público tanto Mariano Doporto como Juan Landín, que recordemos eran empleados de la institución foral. El organismo foral era, a la sazón, titular del Observatorio. La Diputación nunca se acordó de ellos ni restituyó a Juan Landín (más allá de un lamentable reingreso seguido de una excedencia forzosa) en su puesto como subdirector y director por méritos del Observatorio, organismo que dirigió durante la dictadura el militar franquista Carlos Santamaría, que ha sido profusamente honrado por las instituciones.
La Excma. Diputación de Gipuzkoa debió, en su momento, restituir a Juan Landín (subdirector entre 1927 y 1936) en su puesto de subdirector del Observatorio de Igeldo por una razón muy sencilla. Mariano Doporto (director del Observatorio entre 1927 y 1936) se refugió en Bilbao tras la caída de Donostia, donde trabajó para el Gobierno Vasco del lehendakari Aguirre. Caída Bilbao en manos de los facciosos, se refugió en Barcelona, último bastión republicano, y tras caer también la ciudad condal, llegó como refugiado a Baiona, donde recibió ayuda fraternal ya que recordemos Mariano Doporto fue cofundador desde la Logia Altuna nº 52 de Donostia (junto a las logias francesas La Zeleé y Etoile du Labourd) de la Logia Spartacus que tanta ayuda prestó a los refugiados republicanos a su llegada a suelo francés. Con una carta de recomendación del lehendakari Aguirre, Mariano Doporto se presentó al puesto de director del Observatorio Meteorológico de Dublín (muchos exiliados vascos fueron a Irlanda) y acabó siendo, en los años 50, director del Servicio Meteorológico de Irlanda. Mariano Doporto fue uno de los mejores meteorólogos del mundo en los años 30 del siglo XX y muchos de sus estudios sobre la atmósfera, realizados en Igeldo, han continuado estando vigentes durante décadas.
A Juan Landín le correspondía haber ocupado el puesto de director del Observatorio al estar Mariano Doporto exiliado en Irlanda. Esta es la injusticia ignorada de manera contumaz por la Diputación Foral de Gipuzkoa, que se agrava por haber sido un militar franquista, Carlos Santamaría, el director del Observatorio de Igeldo durante los 40 años de dictadura, hecho olvidado de manera reiterada o suavizado con matices de baja afección al régimen. Nadie con baja afección al régimen hubiese permanecido 40 años en su puesto. No negaremos los méritos que seguramente asisten a esta persona que fue consejero en el Consejo General vasco e impulsor de iniciativas culturales, pero nadie puede borrar su oscuro pasado al frente del Observatorio.
El Observatorio de Igeldo, bajo la dirección de Santamaría, fue puesto al servicio del ejército franquista y de militares alemanes e italianos interesados en muchos de los estudios sobre la atmósfera realizados por Doporto y Landín, que fueron además pioneros en la realización de pronósticos basados en las informaciones que recibían de los barcos de las navieras bilbainas que navegaban por el Golfo de Bizkaia, bien conocidas por Landín en su condición de capitán de la Marina Mercante.
Creo que la Diputación Foral de Gipuzkoa tiene que mirarse hacia adentro con rigor y enmendar los errores del pasado con los reconocimientos pertinentes a sus empleados Mariano Doporto y Juan Landín, leales a la República y al Gobierno Vasco del lehendakari Aguirre, y con esa legitimación todos entenderemos mucho mejor que abrace además otras causas que sin duda también necesitan del impulso de la Administración.

