Los servicios de inteligencia

http://www.aimdigital.com.ar/2015/02/01/los-servicios-de-inteligencia/

La muerte del fiscal que investigaba el atentado a la Amia, Alberto Nisman, sumió en el desconcierto al gobierno nacional. La presidenta Cristina Fernández, que solía usar la cadena diariamente para referirse a cuestiones anodinas, no lo hizo para referirse a este caso, que es posiblemente el más grave de la década, hasta varios días después del hallazgo del cadáver en el departamento de Puerto Madero.

La muerte del fiscal que investigaba el atentado a la Amia, Alberto Nisman, sumió en el desconcierto al gobierno nacional.

La muerte del fiscal que investigaba el atentado a la Amia, Alberto Nisman, sumió en el desconcierto al gobierno nacional.

Justo cuando por la ley de medios se justificaba la cadena nacional, prefirió las redes sociales para decir primero que fue un suicidio  y luego que no fue un suicidio, aunque en su primer mensaje en cadena sobre el tema trató de suavizar la contradicción y atribuirla a la prensa. Es decir, no supo ocultar la desorientación e  hizo difícil a los aplaudidores consuetudinarios, a los encolumnados incondicionales, saber en qué dirección debían dirigir los aplausos.

El gobierno estuvo utilizando durante una década  a Jaime  Stiusso, el encargado de los “trabajos sucios” que ejecutaba la secretaría de Inteligencia,  oficina dependiente del Estado,  pero ante algunas sospechas relacionadas con el espionaje político, lo echaron hace poco y cesantearon a los funcionarios de mayor jerarquía. Ahora lo pintan convertido en un opositor temible, como antes era un aliado potente.

Poco después se produjo el “suicidio” de Nisman, que no pareció tal  a la presidenta apenas un día después del primer diagnóstico, anterior incluso a toda pericia judicial e incluso a los comunicados del juzgado.  De entrada el comunicado del secretario de Seguridad, Sergio Berni,  estaba dirigido a dejar flotando la idea del suicidio usando datos que rápidamente quedaron refutados y ahora Berni debería explicar qué hacía en la escena del crimen cuando él mismo pertenece al gobierno de Nisman acusaba. La presencia de Berni muy temprano en la escena del crimen fue ignorada por la presidenta en su mensaje por cadena.

Antonio Stiusso, el ex director de Contrainteligencia de la Side.

Antonio Stiusso, el ex director de Contrainteligencia de la Side.

Cuando desechó el suicidio la presidenta advirtió: “me tiraron un muerto”, lo mismo que dijo  Eduardo  Duhalde con el caso de Kosteky y Santillán, asesinados por la policía en la estación de trenes de Avellaneda.

Esta cuestión pone en primer lugar la función de los servicios de inteligencia, que han tomado un vuelo enorme el siglo pasado tras su lejano inicio en la “intelligentzia”, como llamaron los rusos del zar a  los intelectuales judíos  y de otros orígenes, mal integrados a su sociedad, que asumían las tareas burocráticas y diplomáticas del Estado, para las que los propios rusos estaban mal preparados.

El gobierno argentino ha resuelto hacer algo con los “servicios” ante la evidencia de que han cobrado una autonomía que los vuelve inmanejables  y ponen en riesgo la propia seguridad el Estado para el que deben trabajar, casi como la guardia pretoriana terminaba con los emperadores romanos que debía proteger o los barras bravas le pasan facturas cada vez más caras a los políticos a los que deberían responder.

La presidenta anunció la disolución de la Side, después de haberle cambiado de nombre, para crear en su lugar una Agencia Federal de Inteligencia con intervención del Senado.

Pero la “inteligencia” seguirá siendo una papa caliente difícil de manejar, porque en realidad lo que la mantiene caliente es la propia seguridad de “datos” que tiene el Estado, y se mantendrá caliente si no se apaga el fuego que la sostiene, cualquiera sean los cambios que se quieran introducir. Los “servicios”, de nefasta actuación en delaciones durante el “Proceso de reorganización nacional” llegaron a ser sobre todo con motivo de las dos guerras mundiales del siglo pasado  una pieza fundamental de la seguridad nacional y de la política exterior de muchos estados.

La presidenta anunció la disolución de la Side, después de haberle cambiado de nombre.

La presidenta anunció la disolución de la Side, después de haberle cambiado de nombre.

Los servicios se justificaban por la presunta protección que brindarían a los ciudadanos contra difusas amenazas que hay un poco por todos lados. Pero también son “servicios” de los  más oscuros propósitos de la sociedad, mafias dedicadas a mercar con los conocimientos que obtienen por su vinculación entre distintos sectores que sonsacan sin pertenecer a ninguno.

La inteligencia no se limita al espionaje. Debería brindar informaciones  útiles para que el poder político tome decisiones y haga frente a riesgos y amenazas, sobre todo de origen externo, pero también al terrorismo y el crimen organizado, entre otros.

Los “servicios” tienen acceso a informaciones vedadas a los demás. Su función es conseguir datos y ponerlos en conocimiento del poder, en secreto. La función del periodismo, en cambio, es conseguir datos y ponerlos en conocimiento de todos, públicamente.

Nathan Rotschild, contemporáneo de Napoleón, vio las ventajas de la información como factor de poder. Viajó a pesar de que el agua en     movimiento lo mareaba de Inglaterra a Bélgica para presenciar la batalla de Waterloo. Cuando advirtió que Wellington vencía a Napoleón, volvió a Inglaterra pagando fortunas a los boteros  y desafiando la tormenta en el canal a pesar del miedo.

En la bolsa de Londres, recompuesto y pulcro, con cara compungida, dio a entender que Napoleón había vencido y que Inglaterra estaba perdida. Comenzó a vender sus acciones y fue seguido en tropel por los demás, que lo observaban con cuidado. Agentes suyos  disimulados compraban barato lo que  hasta ese momento era muy caro.  Luego llegó la noticia del triunfo de Wellington pero ya las acciones estaban en manos del viejo Nathan, un Rotschild de pura cepa, que se hizo de millones en horas. El sabía, tenía información, los otros no y pagaron cara la ignorancia.

Este hecho esencial es el que explota la inteligencia. Pero los servicios no solo conocen e informan, sino que actúan en  “trabajos” sucios que los gobiernos no pueden  hacer a la luz del día y que a veces asombran por la sordidez y la crueldad “racionalista” sin límites.

La parte “artesanal” del espionaje es la obtención de la información. Es humana si se infiltran agentes por ejemplo en los carteles de la droga. O si se hacen preguntas a especialistas. Puede ser  inteligencia por imágenes, usando aviones,  satélites o “drones”. La inteligencia por señales intercepta comunicaciones. Son célebres en este campo la intercepción y el desciframiento de los mensajes de guerra, sobre todo los emitidos por la máquina “Enigma” usada por los alemanes en la II Guerra Mundial, que fue descifrada contra reloj por matemáticos ingleses. La inteligencia consulta también  fuentes abiertas,   como periódicos, revistas especializadas o internet.

El quién es quién de la Inteligencia mundial
A la salida de la II Guerra mundial, en 1945, la “paloma ” Keagan, advirtió que los Estados  Unidos tenían el 50 por ciento de la riqueza del mundo y el cinco por ciento de su población. Se propuso mantener esta situación de desequilibrio, advirtiendo que provocaría mucho “rencor” en los otros países. Aquellos porcentajes de todos modos no se han sostenido.

Los Estados Unidos han retrocedido al 25 por ciento de participación en la economía mundial y se han convertido en un estado económicamente viejo, gordo,  rentista. Mantienen su hegemonía militar, pero se puede prever que estados en ascenso, como China o la India, en   breve le disputarán también  esa hegemonía, con consecuencias imprevisibles.

Para mantener el desequilibrio, lo que ha hecho a costa de actitudes imperiales cruentas y contrarias a sus ideales fundacionales, en 1947 se creó la CIA con funciones de “inteligencia” exterior. Desde principios de siglo existía el FBI para la inteligencia interior.

En 1947 se creó la CIA con funciones de "inteligencia" exterior.

En 1947 se creó la CIA con funciones de “inteligencia” exterior.

En 1945 el ideólogo planificador G. Petty sostenía en un informe confidencial,  ya desclasificado, que los Estados Unidos necesitaban  de un servicio de inteligencia muy amplio “para asumir el liderazgo mundial en todos los continentes y en todos los sistemas sociales, en todas las razas, religiones, en cualesquiera condiciones sociales, económicas y políticas.”
Nació la CIA, hoy  desprestigiada, que no aparece entre las agencias de inteligencia más eficaces y está demasiado meneada. Con seguridad hay ya otras agencias más ocultas haciendo mejor su trabajo.

La CIA ha estado en el origen de numerosos golpes de estado en América Latina. Cuando Kissinger trazó su idea del “dominó” por el que un estado comunista podría provocar la caída en serie de otros como fichas de dominó, la CIA se encargó de organizar cosas tales como las invasiones a países centroamericanos, donde lo único que estaba en juego eran los intereses de la  United Fruir; la invasión de Panamá a costa de 20.000 muertos para apresar a Noriega, ex agente suyo. O el derrocamiento de Salvador Allende en Chile, porque Kissinger sostenía que podía alentar la toma del poder por los comunistas en Italia, que le preocupaba mucho más que Chile. También organizó la fracasada invasión a  Cuba en la bahía de los Cochinos, el asesinato de Bin Lades, la guerra entre Irán e Irak y los problemas que sufrieron Afganistan y Pakistán, entre muchos otros.

La National Security Agency (NSA) se hizo súbitamente famosa gracias a Eduard Snowden  por sus espionajes cibernéticos  en Europa. Fue creada en  1952 para trabajar en la “seguridad de la información”, entendiendo por seguridad la del Estado, no la de los ciudadanos.

Inglaterra dispone del MI5/MI6, fundado en 1905. El  MI5 está encargado de la seguridad e inteligencia interior, y el MI6, del mismo trabajo pero fuera del Reino Unido. En la guerra de las Malvinas, fueron capaces de determinar con precisión la cantidad y el armamento de que disponían los argentinos en cada una de las islas, y de evaluar con precisión los costos que tendría el inminente ataque en San Carlos para la flota británica.

El MI6 tuvo un tropiezo cuando se descubrió en Italia su relación junto con la CIA en la colaboración con un grupo terrorista que tenía la finalidad de  formar  paramilitares anticomunistas que actuasen de guerrilla contra los soviéticos.

El Mosad es el servicio secreto  israelí, que se ha mencionado en colaboración con la CIA en la preparación de los datos que tenía el fiscal Nisman y que habrían sido intencionalmente incorrectos, de modo de ponerlo en una situación difícil llegado el momento, que llegó de manera trágica. Fue fundado en 1949 para sostener el  Estado de  Israel contra sus vecinos árabes, que no lo aceptaron desde el primer momento ni lo aceptan todavía a pesar de que ya no hay guerras abiertas. Sus operaciones, con frecuencia criminales, son publicitadas por el propio estado israelí con la intención de demostrar que quien atenta contra Israel puede recibir un golpe de vuelta.

La  KGB mostraba precisión que llegaba a cualquier rincón del planeta con eficacia.

La KGB mostraba precisión que llegaba a cualquier rincón del planeta con eficacia.

El servicio secreto soviético, la  KGB, mostraba precisión que llegaba a cualquier rincón del planeta con eficacia. Desapareció en 1991 cuando el gigante soviético se desmoronó y  Rusia desapareció como potencia durante 20 años.

Pero Rusia despierta de a poco dentro del Brics, que integra junto con Brasil, India, China y Sudáfrica y debutó como nueva potencia en Europa Oriental, en  Oriente Medio y en Siria. Impidió el bombardeo de este país con misiles de la Sexta Flota norteamericana cuando ya era casi un hecho, y obligó a optar por una guerra civil, actualmente en curso. Cuando los buque norteamericanos, desde 1500 kilómetros, se aprestaban a lanzar  misiles “cruiser” había más de 300 buques de guerra rusos entre ellos y la costa siria. Soldado que huye sirve para otra guerra…

Ahora tiene un “servicio” interior, que es la FSB y una exterior,  el Servicio de Inteligencia Extranjera o SVR, que se encarga, del espionaje en el extranjero. También dispone del Departamento Central de Inteligencia, la rama militar de la inteligencia, encargada de “operaciones especiales” no especificadas, pero fáciles de entrever.

La naturaleza de todos los servicios de inteligencia se han puesto de relieve en el caso ruso a partir de la publicidad de sus adversarios occidentales. Así, se conocieron  la muerte por radiación con polonio, sustancia radiactiva que generan las centrales nucleares,   del exagente de la KGB Alexander Litvinenko. Otro caso de envenenamiento con polonio fue  el de Viktor Yuschenko, también en 2006.

En 1980 el gobierno chino se propuso el despegue del país, lo que viene logrando de modo espectacular. Pero por eso mismo debió renovar sus estructuras, entre ellas el espionaje. Sus prioridades son  la expansión económica y política en África, la tensión en el Mar de China o las relaciones con el grupo Brics.

El ministerio de Seguridad, creado en  1949,  se ocupa de recopilar información, pero los chinos se han infiltrado dentro del ejército norteamericano hasta niveles insospechados, en particular con el espionaje cibernético.

Los orígenes de los Servicios de Inteligencia
Los servicios de inteligencia modernos se formaron en los estados renacentistas italianos en  el siglo XV, nacidos del cuerpo diplomático. Pero solo después de la II Guerra Mundial tomaron la importancia desmesurada que han llegado a tener y a ser brazo de las partes más oscuras y tenebrosas de la política.

Una de sus contradicciones más notorias es entre el carácter secreto, oculto, de sus actividades, que en la Argentina sirve para que los espías sean casi intocables y dispongan de grandes sumas como “gastos reservados” que no deben rendir, y la  naturaleza abierta, disponible para todos, de lo que hacen los gobernantes en una democracia. Estos gastos reservados fueron usados, de acuerdo con las denuncias en la justicia, por la secretaría de Inteligencia del gobierno de Fernando de la Rúa para “comprar” la aprobación de la ley de flexibilidad laboral, uno de los escándalos que motivó la ruina de aquel gobierno.

El secreto solo protege las fuentes, pero de hecho se ha convertido en una manera de encubrir acciones ocultas, casi siempre “non sanctas”  y ponerlas fuera de la mirada republicana.

El desarrollo histórico del espionaje ha sido paralelo al de los imperios y estados desde la antigüedad y ha acompañado de cerca a la guerra.

En Mesopotamia, cuando Sargon I de Acad controlaba un importante territorio entre el Mediterráneo y el Golfo Pérsico, creó una red de espías utilizando mercaderes que le informaban de las características de los territorios y las civilizaciones que pretendía dominar. Mostraba ya la vinculación entre la intención imperialista, en este caso  asiria, y la necesidad del espionaje.
En “El Arte de la Guerra” de Sun Tzu, tratado militar chino que es el primero en su tipo, se menciona la importancia que tiene el conocimiento del enemigo antes de la batalla.

Griegos y persas, enfrentados durante mucho tiempo hasta  la invasión de Alejandro Magno, usaron el espionaje para tener datos uno del otro y desarrollaron mensajes cifrados por primera vez. Hasta entonces,  todo se limitaba a  infiltrar exploradores en el enemigo.

Uno de los primeros ejemplos de códigos criptográficos de los que se tiene conocimiento es la escítala espartana. Se cortaban dos trozos de madera con el mismo diámetro y grosor, de manera que los cortes coincidiesen al milímetro entre sí. Posteriormente, en una cinta de cuero, se escribía el mensaje longitudinalmente.

Éste solo era legible si estaba enroscado en el tronco de madera. Al mensajero se le entregaba una cinta de cuero, utilizada a menudo como cinturón. Al llegar al destinatario, el mensajero entregaba el cinturón y al enrollarse en el otro trozo del escítalo en poder del destinatario, el mensaje se hacía comprensible. Si  el mensajero era interceptado, no había modo de descifrar el contenido porque faltaba el escítalo en que enroscar la cinta.

Roma sufrió en Cannas la peor derrota de su historia, con la muerte de 80.000 hombres gracias a una táctica doblemente envolvente que usó Aníbal para inutilizar las centurias. Finalmente, Cartago fue derrotada por Publio Cornelio Escipión en Zama. El general vencedor llevó oficiales que hizo pasar por esclavos a los que se les permitió deambular por los campamentos enemigos. Trajeron noticias que hicieron ver a Publio la conveniencia de un ataque nocturno que destruyó la caballería númida, que al mando de Asdrúbal, hermano mayor de Aníbal, había sido decisiva en Cannas.

El imperio de Carlos V en que no se ponía el sol tenía a la salida de la Edad Media un cuerpo de espías profesional, con centro en la diplomacia. Por debajo del secretario de Estado o canciller estaba el “espía mayor de la corte y superintendente de las inteligencias secretas”.

La modernidad trajo un perfeccionamiento del espionaje, en que descolló Alemania con las iniciativas del “canciller del hierro” Otón von Bismarck. Desde entonces, sobre todo de las guerras del siglo XX, se usó ampliamente la tecnología. Lincoln, en los Estados Unidos, autorizó a intervenir los mensajes telegráficos durante la guerra civil. Fue la primera noticia del “pinchazo”.

A fines del siglo XIX, cuando la monarquía rusa declinaba en medio de la corrupción de la nobleza y la miseria del pueblo, el zar creó la  Okhrana, alarmado por el asesinato de su antecesor, Alejandro II. Se trataba de cuidar la seguridad de la familia real pero muy rápido  se convirtió en policía secreta con la misión de desbaratar movimientos revolucionarios, que dieron un golpe fuerte en 1905 y otro definitivo en 1917.

Evno Azev pasó a la historia por ser un luchador socialista muy importante y conocido, que al mismo tiempo pasaba informes a la inteligencia del  zar. Azev como revolucionario organizaba atentados y como espía los abortaba: era un adelantado de algunos procedimientos  modernos como los “atentados de bandera falsa”, como pudo haber sido el perpetrado contra Charlie Hebdo con el fin de inculpar al “terrorismo islámico”. Este es el  reemplazante después del fin de la Unión Soviética del peligro comunista. El contraespionaje socialista lo descubrió y Azev tuvo que exiliarse en Alemania.

Uno de los dobles agentes más conocidos de la historia fue la célebre cortesana holandesa Mata  Hari, que tenía sangre javanesa.  En la primera guerra mundial espió simultáneamente para franceses  y alemanes y como cortesana tuvo relaciones íntimas con las principales figuras  políticas  y militares de ambos bandos. Cuando fue descubierta por los franceses, se ufanaba de que conocía a mucha gente importante, pero ninguno  movió un dedo por ella. Incluso frente al pelotón de fusilamiento, ingenuamente segura de sus encantos,  intentó seducir a los soldados antes de recibir los cuatro tiros reglamentarios.

La proliferación de dobles agentes durante la guerra fría, entre la segunda guerra y el fin de la Unión Soviética, tuvo un episodio que tiende a repetirse ahora con el auge del “maccartismo” en los Estados Unidos. El senador ultraconservador Joseph Mac Carthy acusaba a diestra y siniestra a verdaderos o supuestos dobles espías y venía comunistas peligrosísimos donde había y donde no había.

Los planes de la CIA para invadir Cuba en la bahía de los Cochinos fueron informados a Fidel Castro por la KGB rusa que había “pinchado” las comunicaciones de la agencia de la CIA en Guatemala. La invasión se produjo, pero los cubanos la esperaban en el lugar y hora indicados.

Antes, un caso muy relevante fue la ejecución en la silla eléctrica de los esposos Rosenberg, acusados de haber entregado el secreto de la bomba atómica, que era monopolio norteamericano, a la Unión Soviética y otro quizá todavía más resonante el caso “Watergate” donde el espionaje en la sede del partido demócrata ordenada por el presidente Nixon fue descubierto y Nixon debió renunciar.

En la década de los 70 comenzó el espionaje con satélites, que fueron mejorando hasta poder tomar fotografías de detalles de las instalaciones enemigas con total facilidad, como era  impensable poco antes.
Los Estados Unidos tienen actualmente el sistema Echelon, integrado por 120 satélites, que intercepta tres millones de comunicaciones electrónicas por día.

El conocido “Prisma” dejó mal paradas a empresas que se recomendaban por la reserva que sabían mantener, pero no más que un chancho la manteca en el hocico: Prisma captura los datos de  Google o Facebook, que no son las víctimas que fingen sino colaboradoras activas de la agencia NSA.

Ahora no están amenazados los políticos, los militares ni los estados, sino los derechos civiles por los que dicen ser sus defensores  y justificar en tal defensa su mérito y su virtud., su diferencia específica con los demás. Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

Al final de la Segunda Guerra, los norteamericanos localizaron a altos oficiales de la Gestapo que estaban escondidos o huían por Europa para enrolarlos en el espionaje estadounidense. Esos oficiales, que eran casi todos asesinos de guerra, serían fusilados si caían en manos de los partisanos antifascistas en Europa. Pero eran valiosos para el espionaje norteamericano. El general  Reinhard Gehler,  jefe del servicio secreto nazi, fue reclutado y convertido en los Estados Unidos en un “demócrata” capaz de organizar el espionaje de manera magistral.

Uno de los que vieron la conveniencia del reclutamiento fue Allan Dulles, que en la década del 30, junto con prominentes plutócratas como los hermanos Rockefeller, se manifestaron partidarios de Hitler. Dulles fue luego el primer presidente de la CIA.

Hollywood popularizó un espía duro  y frío con principios morales rudimentarios pero firmes. Los agentes reales  son más bien corruptos y maleables desde el punto de vista económico y no tienen principios, ni morales ni otros. Usan su trabajo para hacer los mandados más repugnantes del poder sin asco y para negocios personales.

Se han convertido en la Argentina en un grupo cerrado que tiene intereses propios al que el poder político teme con razón. No hay ninguna batalla entre el bien  y el mal, conceptos éstos que no deben estorbar a un espía, pero esta lucha bien puede tener lugar preponderante en la publicidad dirigida a manipular las masas, también manejada por los “servicios”.
De la Redacción de AIM