ASTURIAS OLAF

 

 

                                     El Buda feliz

El informe OLAF ha puesto al descubierto una trama de personajes interesados en estrujar el contrato público hasta la extenuación de los contribuyentes. Muchos de esos dignos caballeros se podrían catalogar como piezas esenciales del llamado Clan del hormigón; sí, esos que lo mismo contratan a un galáctico que arruinan una autopista o hacen del precio kilowatio un misterio, o lo  ponen en valor según lo que les salga de los gérmenes. Son grandiosos: Lo mismo se sientan en un palco presidencial que un consejo de administración o desfilan en procesión dándose golpes de pecho. Son como las ranas, son escurridizos, tienen la boca grande, se sumergen en cualquier fangal, se mimetizan con el partido en el poder y avanzan a grandes saltos, de obra en obra. Algunos ejemplares son tremendamente venenosos. Por supuesto, son anfibios, lo mismo hacen un gran canal de aguas profundas que levantan en tierra firme un monumento al chorizo español. Lo que les une es la Obra. Todos ellos son habilidosos en el manejo de los títeres.

A los títeres selectos los llevan de cacería, de vacaciones, de cuchipanda, de retiro y además, a otros sitios inconfesables. Y como en el cole, les ponen los deberes; pero parece ser que tienen que hacerlos en un cuadernillo que le llaman el BOE. Lo importante es que el BOE  diga lo que ellos quieren, aunque los demás no lo entiendan. Cuantos más deberes hagan, más premio tienen. Pero hay veces que se les va la mano y viene la OLAF a joderlo todo en un momento.

En Asturias, para la mayoría de los ciudadanos lo de la OLAF es algo nuevo. Y algunos, quizás los más indecentes, se preguntan: pero si todo lo hemos hecho conforme a la ley, ¡ A qué coño tiene que venir la OLAF a revolver el fango de lo público¡..

Algunos asturianos de a pie, de los que están en el paro, o han tenido que dejar de estudiar, o ven como mengua su pensión, o tienen que trabajar mucho más por menos, o son sospechosos de casi todo, creen que la OLAF debería abrir una oficina permanente en Asturias. Seguro que no se quedarían en el paro ni se aburrirían, porque podrían hacer turismo OLAF, por ejemplo, visitar en la Universidad Laboral y el gran mausoleo del faraón Tini I, custodiado por una guardia pretoriana, o buscar facturas, proyectos y despropósitos en el Hospital General, o en el Calatraba, o en el Niemeyer, o en algunas parcelas de Oviedo, o en la variante de Bimenes, o darse una vuelta por los museos del despilfarro y la chirigota asturiana o por Cajastur, o por espléndido arenal de la playa de Gijón, o más bien, por lo que queda de él, o podrían ir a contar bloques de hormigón por los puertecitos de LLanes, Lastres, Candas, Luanco, Puerto de Vega, Luarca ,etc., o quizás acudir a la subasta de la lonja de Avilés, a ver si pillan una buena MAREA o a contemplar un espectáculo de emisiones de gases de colores en Arcelor o, de carbón y de cemento en Aboño, o  a torear un Vitorino  negro carbón en el Muselón, y si quieren respirar aire puro, podriían  acampar en territorio reservado para el horno de Cogersa; también podrán repostar en la planta de biodiesel de El Musel, o ir a por mercancías al puerto seco de Venta de Baños. También podrán ir más lejos, por ejemplo, a buscar garbanzos a México, o ladrillos a Campeche, o embutidos variados a Panamá, que todo MOLA. Gas puro no nos va a faltar para todo ello, que para eso tenemos la regasificadora virgen de El Musel. Y en caso de apuro, podrán refugiarse en el tunelón del metrotrén. Y si llega el caso, pueden comprar una “parcelita” a SOGEPSA, y a construir, que es lo suyo. Y si no tienen coche, que no se  preocupen, que el ALSA los llevara donde quieran y desde el centro de Gijón.

En fin, que tendrían mucho que ver y mucho que aprender en esta Asturias sometida durante varios lustros al ruinoso premio de la lotería que nos ha tocado, o que hemos elegido: la del gordo y sus aproximaciones. ¡Que lástima¡ con la hermosura de paisajes que tiene Asturias, y haber tenido que tragar tantos años el viaje de ida y vuelta, desde Sariego a la Cadeyada y retorno. ¡Que locura¡

Pero será difícil que aprendan algo, porque lo nuestro es otra cosa,¡Votamos a los mismos, porque no queremos sorpresas¡. Ya sabemos lo que vna a hacer. Y suerte amigos, que si el gordo no cae en Oviedo, ya caerá en Gijón. Y si hay suerte, repetiremos la experiencia.

Asturias no se lo merece.

¡Viva Asturias¡