El "Kruzenshtern", en Avilés

La guinda al verano más marinero

El imponente buque escuela ruso "Kruzenshtern", el segundo velero más grande del mundo en activo, repite visita a Avilés y consolida el puerto como escala de barcos singulares

11.09.2014 | 08:56

La guinda al verano más marinero
 

Francisco L. JIMÉNEZEl puerto de Avilés lleva más de una década orientando sus inversiones al logro de las condiciones -longitud de los muelles, calado y dimensiones del círculo de maniobra- precisas para recibir y despachar a los mercantes tipo "panamax", buques capaces de transportar como mínimo 65.000 toneladas en sus bodegas y que reciben ese nombre porque sus medidas se adaptan a las del Canal de Panamá; esto es, unos 33,5 metros de manga (anchura) por 320 metros de eslora (longitud) con 12,55 metros de calado como máximo. Los "panamax" son los barcos concebidos para sacar el máximo rendimiento al canal que comunica los océanos Pacífico y Atlántico y que, precisamente por esa eficacia comercial, jubilaron a los antiguos navíos, muchos de ellos veleros, que comunicaban Europa y la fachada occidental de América a través de la siempre peligrosa ruta del Cabo de Hornos.

Uno de aquellos mercantes a vela curtido en las agitadas aguas australes de Chile, el originalmente llamado "Papua", arribó ayer a Avilés por segunda vez en su historia y atracó -ironías del destino- en el mismo muelle de Raíces donde suelen amarrar los "panamax" que traen blenda para Asturiana de Zinc. Presente y pasado de la navegación separados por apenas unos metros. Los modernos cargueros, a lo suyo: alijar mineral para las fábricas. Y la leyenda flotante de la náutica que es el "Kruzenshtern" -que ese es ahora el nombre del antiguo "Papua"- evidenciando que un barco es el medio de transporte más versátil que existe: diseñado como carguero en 1926, primero transportó nitrato chileno para Australia y Europa; más tarde trajo cereal australiano al Viejo Continente; tras la II Guerra Mundial pasó a manos de la URSS como compensación bélica, pasó quince años inactivo en puertos del Báltico y en 1961 vio despejado su futuro gracias a la decisión de la Marina soviética de convertirlo en un buque-escuela con capacidad para 110 cadetes previo paso por el astillero para modernizarlo.

Y así fue como el "Kruzenshtern", una bricbarca de cuatro palos construida en Hamburgo (Alemania) para navegar con el impulso del viento pasó a contar con dos motores diésel de mil caballos cada uno que le permiten surcar el agua a más de 17 nudos. Las modernidades del navío, a tenor de lo visto ayer en su primer día de estancia en la ría de Avilés no se limitan a la máquina; los camarotes están informatizados, el puente de mando no tiene nada que envidiar al de un buque contemporáneo y las zonas comunes aparentan el confort de un buen hotel. Y todo sin haber perdido la esencia de un velero casi centenario: profusión de maderas nobles, alfombras mullidas, elementos decorativos cuasi de lujo y cuatro mástiles capaces de soportar el impulso de 3.400 metros cuadrados de superficie vélica cuando el capitán ordena soltar todo el trapo.

La estancia del "Kruzenshtern" en Avilés, el segundo mayor velero del mundo por detrás del también ruso "Sedov", pone la guinda a un verano de lo más marinero, con la celebración en agosto de la feria del mar "Bitácora" y la presencia en aguas de la ría de otros buques singulares como el portugués "Creoula". Los responsables del puerto local, así como Víctor Montero, miembro de la STA, una asociación internacional de barcos veleros, y hombre clave en la escala avilesina del "Kruzenshtern", destacaron que el atraque de estas embarcaciones "contribuye a dar una imagen diferente de la ría y anima a la ciudadanía participar de la vida portuaria". Además resaltaron que el coste es mínimo para las arcas públicas: la exención de la tasa de atraque y el pago de los gastos protocolarios que aconseja la cortesía institucional.

Todos los interesados en visitar la nave podrán hacerlo de forma libre y gratuita a partir de esta mañana y hasta el sábado con el siguiente horario: de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 19.00 horas. El barco está atracado en la prolongación del muelle de Raíces, accesible a pie desde Las Arobias o desde la avenida del Conde de Guadalhorce (pasada la entrada a la rula nueva). El "Kruzenshtern" zarpará el domingo a las 17.00 horas. Hasta entonces la tripulación participará en varios actos sociales en Avilés, incluida una recepción en el Ayuntamiento y una espicha de despedida.