Tres accidentes marítimos en aguas asturianas en poco más de un mes incitan a pensar que algo está fallando en la práctica del sector pesquero. Indalecio Estrada Lozano, director del Centro de Formación Profesional Náutico-Pesquera de Gijón y, por lo tanto, responsable de la formación que reciben quienes embarcan en la flota de pesca, es cauto a la hora de analizar las causas. Estrada defiende que la acumulación de siniestros puede estar producida por una concentración casual de casos en un corto tiempo y espacio, más que por un aumento real de los accidentes, aunque se aleja de la complacencia en todo lo referido a seguridad y formación, porque, dice, «todo es susceptible de mejorar».
-¿Puede haber una deficiencia de formación en los profesionales de la mar que aumente los riesgos?
-Tengo la convicción de que no es un problema de formación, ya que la exigencia en España, en virtud de normativa todavía recientemente actualizada de la Organización Marítima Internacional (OMI), es muy alta. No podemos olvidar que la mar es a menudo un medio hostil, difícil y complicado, que nada tiene que ver, por ejemplo, con una oficina. Pero la verdad es que el índice de naufragios, últimamente, es muy llamativo, tanto en España como fuera.
-Si no es la formación, ¿qué falla?
-Hay que analizar las causas de cada siniestro, pero veo que las hipótesis de los expertos son a menudo dispares. Yo creo que si los expertos no lo tienen claro puede ser porque realmente no está claro. Temo que cualquier explicación sencilla podría ser poco rigurosa y científicamente poco aceptable. En realidad, no hay motivo fundado para pensar que los siniestros en la mar estén aumentando, sin perjuicio de que se produzca una concentración en tiempo y espacio.
-¿Llega esa alta exigencia formativa de la que habla a enseñanzas prácticas en materia de seguridad?
-Quienes ahora se preparan para salir a la mar pasan pruebas de situaciones de emergencia y saben perfectamente qué es lo que tienen que hacer. Además de las 710 horas de prácticas en centro de trabajo -barco- para obtener el título profesional, los alumnos pasan por las piscinas de socorrismo y aprenden a utilizar las balsas salvavidas, a realizar una primera cura en alta mar y a luchar contra un incendio a bordo, por ejemplo.
-Pero a veces se descubre que un náufrago ni siquiera sabe nadar.
-Entre gente joven es muy raro que alguien no sepa nadar, sea o no profesional de la mar. Nosotros consideramos imprescindible saber nadar y nuestros alumnos tienen que demostrarlo. Ya digo que una de las prácticas consiste en sufrir un vuelco a bordo de una balsa salvavidas y volver a subir a la misma. Si alguno no supiera nadar, lo notaríamos.
-En la carretera, por ejemplo, las muertes han disminuido. ¿Qué medidas habría que tomar para que ocurra lo mismo en la mar?
-Antes de dar palos de ciego habría que estudiar bien las causas de los accidentes, sin apriorismos ni búsqueda de culpables a modo de una caza de brujas. En muchos pueblos de nuestras costas hay referencias a los fallecidos en la mar y eso significa que no estamos hablando de una cosa nueva. No es un medio que no reconozca el accidente y no hay más que ver el resultado de los últimos temporales para ver su fuerza y peligrosidad. Podemos enfadarnos con la mar, pero no tendría sentido.
-¿Es posible que los pescadores relajen el cuidado por un exceso de confianza en las nuevas tecnologías?
-No lo creo. Todos usamos las nuevas tecnologías y los pescadores también, pero también confiamos en nuestra propia percepción de las cosas, como mínimo a efectos de comprobación. Descarto que se dé una relajación de la prudencia, especialmente en un sector, como es la pesca, en el que la costumbre, hacer las cosas como siempre se hicieron y como siempre se vio hacerlas, es muy importante. Los pescadores se fían de lo que han mamado.
-¿Qué cambiará el próximo curso con el Centro Integrado de Formación Profesional del Mar?
-En el curso 2013-2014 hemos empezado a aplicar las nuevas normas de formación derivadas de acuerdos internacionales como la enmienda de Manila, de 2010, que actualiza el Convenio Internacional sobre Normas de Formación, Titulación y Guardia para la Gente de Mar, de la Organización Marítima Internacional. No obstante, a partir del 1 de septiembre, si no fallan las previsiones que anunció la consejera, seremos ya centro integrado.
-¿Qué significa eso en la práctica?
-El objetivo más práctico es acercar la formación a las necesidades del sector. Los pescadores necesitan actualizar su preparación, en muchos casos con cursos que afectan a la seguridad, pero no pueden dejar de trabajar. Por eso, tenemos que adaptarnos nosotros a sus necesidades, y no al revés. Pero esto no se puede quedar en palabras. Hay que conseguirlo, y proporcionar una formación compatible con la pesca, aprovechando sábados y domingos, si es necesario.
-¿Trabajo duro y formación exigente son compatibles?
-Tenemos que conseguirlo, pero, efectivamente, la exigencia es alta y, por lo tanto, tenemos que dar facilidades para proporcionar ese plus de calidad que las nuevas normas internacionales requieren. Tenemos gente que quiere trabajar y que tiene trabajo, pero necesita adaptarse y demostrar preparación no sólo en el centro formativo, sino también en otros organismos ajenos al procedimiento formativo propiamente dicho, como, por ejemplo, las capitanías marítimas. Pero yo no creo que ese plus sea una mera imposición. Pienso que las casas armadoras lo demandan.
COMENTARIOS DE AEMC
Algunos accidentes registrados en las costas astur-galáicas en 2014
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Fecha |
Buque |
Zona |
Causa |
Fallecen |
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10.03.2014 |
“Santa Ana” |
Asturias |
Hundmnto |
9 |
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01.04.2014 |
“Mar de Marín” |
Galicia |
Colisión |
5 |
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17.04.2014 |
“Mar Nosso” |
Asturias |
Hundmnto |
5 |
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24.04.2014 |
Mar de Mares |
Asturias |
Vuelco |
0 |
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25.08.2014 |
“Siempre Cacharelos” |
Asturias |
Vuelco |
0 |
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19 |
El historial reciente de los accidentes pesqueros en nuestras costas deja poco margen para las especulaciones infundadas.
La formación es una pieza esencial de la seguridad marítima. Quienes tienen la responsabilidad de formar a los futuros pescadores deberían asumir el problema actual en su verdadera dimensión y con el debido respeto a derechos tan básicos como el derecho a la vida y a la integridad física.
No es la calidad de la formación la que debe quedar supeditada a los intereses de los armadores, sino que son éstos, quienes deben respetar la legislación para prevenir los riesgos propios de las actividades pesqueras.
El ISM debería tener muy presente en la designación de sus equipos ciertos principios irrenunciables. Si realmente hay deseo de superar el lamentable índice de siniestralidad del sector pesquero, que es el más alto de todos los sectores productivos, se debería producir gestos que así lo confirmen.
Si los datos estadísticos evidencian una preocupante tendencia a incrementar los índices de siniestralidad a pesar de reducirse el número de tripulantes, se deberían evitar declaraciones de esta naturaleza.

