Para la ciudad de Barcelona, con todo el dolor y todo el amor
En el año 984, Gerberto de Aurillac, a la sazón obispo de Reims, escribe una carta a un monje del Monasterio de Ripoll pidiéndole un libro de Lupitus Barchononensis. Aunque todavía quedan algunas dudas sobre la identidad de Lupitus, se cree con bastante fundamento que se trataba del arcediano Sunifred Llobet.

