El error humano y el navalismo borbónico

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Estrecho digital

Ambos buques han sido retenido para una inspección exhaustiva tras el accidente.

El delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ha anunciado que se está llevando a cabo una inspección detallada a los dos buques implicados en la colisión ocurrida este martes en aguas cercanas a la costa de Algeciras. Afortunadamente, no se ha registrado ningún vertido ni heridos entre las tripulaciones de ambas embarcaciones, según ha confirmado el delegado.

El incidente tuvo lugar en la madrugada del martes, a las 5:20 horas, a 8,9 millas al sureste de Algeciras. Los buques involucrados fueron el petrolero Gloria Maris, de bandera liberiana, con 25 tripulantes a bordo, y el portacontenedores HMM ST Petersburg, con 24 tripulantes. La colisión dejó una brecha de varios metros en el casco del HMM ST Petersburg y daños significativos en la proa del Gloria Maris.

Aunque la investigación está en curso, diversas fuentes del sector consultadas por El Estrecho Digital han señalado que el accidente pudo deberse a un error humano en las operaciones de vigilancia o en la coordinación de las maniobras de uno o ambos buques. Los sistemas de alerta y navegación de este tipo de embarcaciones están diseñados precisamente para evitar colisiones, lo que indica que podría haber fallado la intervención humana en la toma de decisiones o en el seguimiento de las normas de navegación.

Tras el incidente, Salvamento Marítimo movilizó al buque Luz de Mar y a la salvamar Denébola, que realizaron una inspección inicial para evaluar los daños y garantizar que no existían riesgos de hundimiento ni vertidos. Capitanía Marítima de Algeciras ordenó posteriormente la retención de ambos buques para someterlos a una inspección exhaustiva en el Puerto de Algeciras.

El Gloria Maris había zarpado de Cartagena el pasado 30 de noviembre en lastre, tras descargar 147.564 toneladas de crudo en el puerto cartagenero, y se dirigía hacia Gibraltar al momento de la colisión. La inspección en curso, realizada por inspectores de seguridad de Capitanía Marítima, busca determinar si existen daños estructurales adicionales y esclarecer las causas exactas del accidente.

 

El delegado del Gobierno ha subrayado que las inspecciones también tienen como objetivo garantizar que no haya riesgos ambientales ni de seguridad derivados del suceso. Por el momento, las autoridades marítimas no han emitido conclusiones definitivas sobre la investigación en marcha.

 

COMENTARIOS DE AEMC

 

No hay duda que detrás de los accidentes, salvo aquellos que se producen por causas naturales, hay errores de los humanos, pero no solo de los que están a bordo del barco que los sufre o de quienes tienen como misión el control del tráfico marítimo, como suele darse a entender en los mensajes emitidos desde los organismos oficiales tras los siniestros. Los mayores errores los cometen quienes aprueban políticas que desprecian las exigencias de formación y experiencia náutica como requisito para ocupar cargos de responsabilidad en la cadena de mando de las organizaciones marítimas- Organizaciones como OMI, EMSA, Ministerio de Transportes. etc. Tienen una gran responsabilidad en lo que está ocurriendo. No todos los profesionales valen para todo. Es falso.

 

En los casos de emergencia en la mar o en la costa o en un puerto, ría etc, alguien con capacidad para tomar decisiones sobre la marcha, pero que carece de formación y experiencia náutica, es un peligro en potencia. Así se viene demostrando en cada accidente grave desde hace siglos. Recuérdense accidentes como los del “Marbel”, “Urquiola”, “Casón”, “Mar Egeo”, “Neretva”, “V. Mohini”, “Vakis”, “Prestige”, “Lago de Bañolas”, buques incendiados, decenas de pesqueros y buques de recreo con siniestros graves, varadas de barcos frente a Valencia, varadas sucesivas en el Guadalquivir,  “Blue Star”, “Bentago Express”, “Villa de Pitanxo”, y los centenares de muertes en las pateras, la falta de previsión ante las DANAS en Balerares y en otros lugares; y tantos otros que harían interminable el listado.

 

La OMI, de conveniencia, tiene una gran responsabilidad en el relajo de los requisitos profesionales. La EMSA está teniendo una actuación vergonzosa en el caso del “Villa de PITANXO”. En España, el bipartidismo y sus satélites, sin excepción, han consagrado la degradación de las profesiones náutica y han tolerado con el acoso a los marinos civiles.

 

La soberbia tecnoburocrática se ha demostrado incompetente y cobarde para hacer frente a las situaciones en las que se requieren conocimientos específicos y experiencia profesional. Alguien que nunca ha navegado, que no ha pasado de ser segundo oficial de puente, que no tiene formación náutica, que no conoce la mar, carece de la solvencia profesional necesaria frente a una situación de emergencia en la mar, carece de garantías para ocupar posiciones de responsabilidad.

 

El accidente del buque “Prestige” en las costas gallegas en 2002, más allá de las respetables consideraciones de los juristas, dejó patente las graves consecuencias de poner en manos de un analfabeto náutico la gestión de un accidente marítimo, frecuente, que se convirtió en una catástrofe histórica. España, como país marítimo, perdió dinero, prestigio e hizo el ridículo a nivel internacional.

La política marítima del bipartidismo español, a partir de la ley de Puertos y Puertos, ha sido nefasta para la Marina Civil.

Estamos navegando sobre el rumbo trazado por el militarismo naval borbónico, que está trufado de tecnoburócratas navales, arrogantes, cobardes-ante el accidente se esconden- e ineptos. Así le va al Marina Civil Española.

La CIAIM es una burla a la profesionalidad náutica

Este accidente en el Estrecho ha sido un simple aviso de lo que puede ocurrir cualquier día en las costas españolas.