SUPERMUSEL.- ¿INGENIEROS DE CAMINOS, ARQUITECTOS... O QUÉ?

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    Uno, ya un poco mayorcito, tanto como para conocer la filosofía tangible y real que antaño se tenía sobre la coexistencia entre lo genuino y lo aproximado en todas sus magnitudes, sociales, técnicas y demás variantes posibles, no sale de su asombro ante las nuevas interpretaciones del dos y dos son cuatro. Estos técnicos ingenieriles modernos, o mejor, de última generación, o no saben sumar o están a uvas manejando las inmensas posibilidades informáticas que casi les hacen el trabajo entero en un santiamén. Diles a las máquinas lo que quieres y pulsa «enter».   Viene todo esto a cuento porque el día a día de la prensa no deja de informarnos sobre los enormes desvíos de los presupuestos calculados sobre el papel para nuestras obras más emblemáticas del futuro asturiano y la realidad tangible y nefasta a mitad de la obra. Uno ya duda si las estructuras estarán bien calculadas.   El supermusel, a un tercio de su construcción, ya denuncia un desvío del presupuesto del 50 por ciento en el mejor de los casos. El nuevo hospital general, con apenas terminada su estructura, ya se desvía en otro 50 por ciento; y respecto a la menudencia de obra llevada a cabo en

la Laboral o Ciudad de la Cultura, ya se sospecha que su coste doblará su muy importante valoración inicial. ¿No tienen nada que decir los técnicos? ¿No es de su incumbencia la valoración de su proyecto? ¿Se controlan bien o no las certificaciones? Cientos de dudas, pero el equipo técnico del proyecto no dice ni pío. Pensándolo, dan ganas de llorar. ¿Qué razón hay para tanto error técnico? Sí, técnico. La responsabilidad es del director del proyecto, si es que lo hay.     Emilio Fernández Rodríguez Oviedo