El sistema portuario de titularidad estatal movió 133,2 millones de toneladas en el primer trimestre de 2026, lo que supone un descenso del 1,3% respecto al mismo periodo del año anterior, según los datos de Puertos del Estado. Pese al retroceso, la evolución mensual apunta a una mejora progresiva tras un inicio de ejercicio marcado por la inestabilidad económica y varios episodios de climatología adversa que afectaron a la operativa en enclaves clave como Algeciras, que tuvo que cerrar varias jornadas.
El comportamiento del trimestre viene condicionado por los descensos registrados en enero (-4,5%) y febrero (-1,3%), que lastraron el balance acumulado. Marzo, en cambio, muestra un punto de inflexión con avances en la mayoría de segmentos, lo que reduce la intensidad de la caída y sugiere una estabilización del tráfico marítimo pese a las tensiones internacionales. Los puertos españoles salvan así la menor demanda vinculada a la actividad industrial con un mayor peso del tránsito internacional y de los tráficos energéticos, en línea con los cambios en las cadenas logísticas globales.
Por segmentos, la mercancía general —que concentra cerca de la mitad del volumen total— alcanzó los 66,46 millones de toneladas hasta marzo, con una caída del 2%. La contracción, no obstante, se ha ido moderando con el paso de las semanas: del descenso del 8,1% en enero al 4% en febrero, hasta situarse en ese -2% al cierre del trimestre. Dentro de esta categoría, el tráfico contenerizado retrocede un 1,5%, mientras que la mercancía convencional baja un 3%.
Las buenas noticias vienen de la mano del movimiento de contenedores. El sistema portuario español movió cerca de 4,5 millones de TEUs, un 3,6% más, apoyado en el dinamismo de los buques en tránsito, que crece un 6,2%. Con motivo del corte del Estrecho de Ormuz, la redefinición de las rutas marítimas internacionales vuelven a situar a los puertos españoles como puntos clave, recibiendo desvíos de tráficos procedentes del Mediterráneo o el Atlántico.
El tráfico de graneles líquidos también evoluciona al alza, con 44,5 millones de toneladas y un incremento del 3,2%. El avance se explica por el mayor movimiento de productos energéticos como gasolina, fueloil y gas natural, también en plena reconfiguración de los suministros y el refuerzo de las reservas estratégicas. En contraste, los graneles sólidos acusan la debilidad de la actividad industrial y de la construcción, con una caída del 8,8% y un volumen de 18,5 millones de toneladas.
El tráfico ro-ro (mercancía rodada) también cierra en negativo, con un descenso del 3% hasta los 17,8 millones de toneladas, aunque mejora respecto a los datos de febrero gracias al repunte de marzo. Por su parte, el número de buques mercantes se reduce un 6,2%, hasta 33.802 unidades, mientras que el arqueo bruto apenas retrocede un 0,9%, lo que indica una ligera tendencia hacia buques de mayor tamaño.
En el ámbito de pasajeros, el sistema portuario continúa al alza. Más de 7,18 millones de movimientos hasta marzo suponen un incremento del 4,1%, impulsado especialmente por el tráfico de cruceros, que crece a doble dígito y compensa el ligero retroceso en las líneas regulares.

