Las repercusiones de la renuncia consciente a un sindicalismo moderno en UGT del Mar.

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PUERTOS Y NAVIERAS

La UGT del Mar se ha debatido en el II Congreso de FeSMC-UGT, celebrado en Benidorm, entre el oficialismo y la eficacia y ha ganado el oficialismo. La UGT está en un fin de ciclo con un Pepe Alvarez que no concita los entusiasmos de pasados líderes de UGT, y que se ve obligado a equilibrios para mantener su liderazgo, lo que se refleja en cadena en Antonio Oviedo, el secretario de la FeSMC. Pero en la UGT del Mar la herida es más visible.


Al margen de las fotos oficiales y de la parafernalia fin de fiesta, por debajo no hay una unanimidad en la gestión de sindicato, y mucho menos en las Autoridades portuarias y Puertos del Estado. Se rumorea que el apoyo que ha conseguido Ramón Piñeiro no pasa del 56%.

Hubo un tiempo donde en España se admiraban a los sindicatos alemanes. Era la época cuando Willy Brandt, Alemania, apoyó la democracia española, Y el sindicalismo español descubrió unos sindicatos profesionales y con recursos, la IG Metall era el modelo a seguir y la admiración de la UGT. Mucho en evolucionado los sindicatos alemanes pero a los españoles se les ha parado el reloj en el oficialismo.

Un oficialismo que prefieres salir en la foto.


En Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias, Piñeiro, no tiene un equipo que vaya con los tiempos.



Y no lo tiene porque no quiere. Más bien se han dedicado a perseguir a los profesionales de su sindicato.

Representa el viejo sindicalismo de las contraprestaciones por las liberaciones. El ingreso de sobre sueldos por las comisiones paritarias, y la presunta colocación de familiares amigos y allegados en las entidades públicas. Algo de lo que está trufada la administración portuaria.

Frente a este modelo otros en UGT trabajan diario por una representación técnica, profesional y ajustada a criterios de igualdad, mérito y capacidad. Principios fundacionales de la UGT pero olvidados en la sección del mar. Tanto es así que han llegado a los tribunales entre dirigentes. Y Piñeiro no lo ha querido evitar.


Piñeiro, ayudante de máquinas, no es un conocedor de la problemática portuaria y en marina mercante se hace poco. Tras su primer mandato puede exhibir pocos logros, bajada de la actividad, afiliación e interés.

los empleados públicos necesitan un equipo profesional, y la actividad en los puertos, con un personal cualificado, muchos de ello titulados o con estudios medios, no tiene nada que ver con la marina mercante española, diezmada por las banderas de conveniencia y los tripulantes extranjeros, poco o nada sindicalizados.



En los puertos y autoridades portuarias, se necesita un liderazgo fuerte, cualificado frente a las injerencias políticas, y la restricción a los criterios de mérito y capacidad que reclaman los profesionales que entran en los puertos. Por no decir una posible privatización de los mismos.
 
Según publica diario.es "Tres ceses fulminantes llevan la guerra interna del sector marítimo portuario de UGT a la Audiencia Nacional...el sector marítimo portuario de UGT vive en estos días la renovación de su dirección mientras enfrenta la batalla interna de la última Ejecutiva, que se votó a finales de 2021, y que ha terminado en los tribunales. Esta se saldó con los ceses fulminantes de tres cargos electos por parte del líder del sector, José Ramón Piñeiro. Los apartados, José Miguel Lubián, Sonia Jiménez y Juan José García, habían encabezado una lista competidora que convergió a última hora en una conjunta"


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