El sector pesquero está en pie de guerra: hace una semana entró en vigor el veto comunitario a la pesca de fondo
- Details
- Category: Pesca
- Published on Sunday, 16 October 2022 19:27
- Written by Administrator2
- Hits: 600
La Voz de Galicia
15 Oct. 2022
La Comisión Europea ha asestado un duro golpe al sector pesquero nacional implantando un veto para cerrar 46 zonas en aguas comunitarias del Atlántico Norte. El Gobierno español recurrirá la decisión que se ha tomado, denuncia, sin tener en cuenta informes oficiales ni el impacto económico y social que tendrá la medida.
El sector denuncia que los responsables comunitarios están más alejados que nunca de la realidad ciudadana.
Cuestión de equilibrio
El domingo pasado amanecíamos con la temida entrada en vigor del veto europeo a la pesca de fondo, una sombra de prohibición que lleva varios años en la agenda de la Unión Europea.
Un reglamento del 2016 establece que no se podrán usar sistemas que tocan el fondo marino en una serie de zonas a más de 400 metros. Ya conocíamos la norma, aunque la decisión adoptada por la Comisión Europea de cerrar 46 zonas pesqueras en aguas comunitarias del Atlántico Norte, ha puesto en pie de guerra al sector pesquero, ha promovido un amplio rechazo político y de la sociedad civil y trae en jaque a 4.400 tripulantes y a 816 millones de nuestra economía.
Con esta medida, comprobamos, una vez más, la inclinación de Bruselas hacia la falta de sensibilidad ante las imprescindibles dimensiones económica y social de la sostenibilidad en el sector de la pesca, y observamos con preocupación cómo la política medioambiental va ganándole terreno a la pesquera y dejándola arrinconada en beneficio de otros objetivos como la estricta conservación del medio ambiente.
La propuesta europea resulta a todas luces incoherente y desproporcionada, ya que restringe de forma severa muchas zonas operativas para artes como el palangre o la volanta, facilitando la posibilidad de acumulación de buques en las que se practica la pesca de arrastre; y extralimita la extensión de zonas vedadas, generando mucho espacio de protección que va más allá de las áreas sensibles, con la consiguiente pérdida de áreas de pesca donde hay recursos probados sin haber constatado presencia de ecosistemas vulnerables.
La industria de la pesca es y quiere seguir siendo parte de la solución al cambio climático, pero para ello necesita los instrumentos apropiados, y es ahí donde entra en escena la labor de la Comisión Europea de revisarlos con rigor para mejorarla y hacerla más eficiente.
Indudablemente, nadie anhela más un medio marino sano y productivo que el sector que depende de sus recursos, pero cualquier plan de acción para conservarlos y proteger los ecosistemas marinos debemos establecerlo de forma dialogada, sustentada y justificada en informes científicos —no en estudios parciales y desactualizados—; también, y por supuesto, en base a las preceptivas y necesarias consultas oficiales.
Dibujemos una línea de equilibrio entre la actividad económica y la conservación de las especies más frágiles y los hábitats marinos sensibles. Solo así ganaremos todos.
AUTORJuan Manuel Vieites Presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG)
Una administración ignorante
La respuesta fácil, casi obvia, es un rotundo sí. La Unión Europea quiere acabar con la pesca extractiva. Pero eso sería entregar definitivamente Europa y lo que debe de seguir significando a una Comisión que, como poco y sin generalizar, está cada vez más lejos del ciudadano en la administración de lo mundano. No seré yo quien haga como la pandilla de Brian en aquella película y pregunte: «¿Qué ha hecho la UE por nosotros? La respuesta se parecería mucho a la de la película: carreteras, fondos estructurales, programas de intercambio estudiantil… En Galicia sabemos que Europa es progreso y sabemos apreciar lo que representa una época que transformó nuestro país.
En la pesca, Europa aún se ha hecho notar más, a pesar incluso de un mal comienzo. La adhesión cercenó nuestra flota imponiendo reducciones draconianas y, por el devenir de otras adhesiones posteriores, claramente injustas e injustificables. Pagamos el precio de la entrada con un fuerte recargo. También es verdad que lo que esa entrada nos trajo después no fue malo. El sector se ha reestructurado a lo largo de estos años, cambiando las formas de pescar y vender y, sobre todo, de invertir. Nos abrió, no sin lucharlo, las puertas a inversiones en otros países miembros y hemos podido exportar nuestro saber hacer, creando otras potencias pesqueras y no solo dentro de la propia UE. Hasta hace poco, ha sido un viaje con curvas, con una Comisión al mando de los incentivos, pero el motivo era en aras de una producción más ordenada, sostenible y eficiente. La Comisión pecaba de paternalismo, pero al menos los funcionarios sabían de pesca y conocían la cultura de los administrados, ya que también era la suya.
Luego, todo cambió. El norte de la Comisión viró hacia una sostenibilidad más activista, regida por eslóganes molones y ya no tanto por la búsqueda del equilibrio necesario entre sostenibilidad ambiental y producción alimentaria. La antigua DG Fish se convirtió en DG Mare y fue perdiendo los funcionarios como los que antes mencionaba y ganando otros más alejados de la pesca y de la cultura de sus gentes. La industria, y olvidando su esfuerzo, sobre todo la española, pasó a ser alejada de los funcionarios, obviando sus conocimientos técnicos, sustituidos por otros grupos que dicen querer más al mar y saber más que los pescadores, desde tierra. El paternalismo se tornó en soberbia y el desconocimiento llevó a externalizar decisiones, ahora basadas en copiar informes científicos y de consultores externos, sin pensar, como Administración, qué son los beneficios ponderados para la sociedad.
No es culpa, por tanto, de la UE, que somos todos, la administración ignorante que está sufriendo la pesca europea, no solo la gallega. Son los que detentan la responsabilidad de la administración quienes deben asumir la responsabilidad de sus propias acciones. El comisario Sinkevicius, como Damanaki antes, pero también la señora Vitcheva, que es la máxima responsable de la DG Mare. Ellos forman sus equipos y validan las decisiones, la UE, sus pescadores, en este caso, las sufren. No sé si esperan un perdónalos señor porque no saben lo que hacen, pero no debieran de quienes ya se han cansado de poner la otra mejilla.
AUTORIván López van der Veen Presidente de la Alianza Europea de la Pesca de Fondo (EBFA)
