Asturias y sus pescadores
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- Category: Pesca
- Published on Sunday, 20 October 2019 05:39
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20 ESPAÑA MARÍTIMA ASTURIAS Y SUS PESCADORES
R ESPAÑA MARÍTIMA 21
El recuerdo, a veces, lo idealizo,
el pasado me pierde en el olvido
cuando lo recupero vivo,
se lo que fui, lo que fuimos.
ASTURIAS Y SUS PESCADORES
La provincia de Asturias, situada en el Norte de España, tiene de Este a Oeste una extensión de 200 kilómetros, es bastante sana, pero muy húmeda, como lo son las demás del Norte que limitan con el Cantábrico, acentuándose más en Asturias por ser muy abundante en arbolado y toda clase de vegetación, lo que contribuye a que sean más frecuentes las lluvias. Se compone de una ciudad, 52 villas, 1.769 lugares, 1.711 aldeas y 4.500 caseríos, agrupados en 919 Parroquias, constituyendo todo ello 79 Ayuntamientos y 16 Partidos judiciales, con más de medio millón de habitantes. El carácter de sus habitantes es bueno y bondadoso, son aficionados a la pesca, pero no tanto como los montañeses, vizcaínos y guipuzcoanos; en cambio, son muy amantes de la agricultura y de la emigración a las provincias del Sur de España y de las Repúblicas Americanas, de las cuales regresan muchas veces con capitales de importancia que muchos los emplean en embellecer las poblaciones en donde residen, aliviando en épocas malas a muchas personas pobres que se hallan necesitadas. Así ocurre en Llanes y otros puertos de mar, en los cuales los adelantos que en ellos se notan son debidos a la mano protectora de esta clase de personas. Las costumbres de los asturianos ya se parecen más a las gallegas que a las de la montaña. La bebida más frecuente es la sidra, de la que se hace mayor consumo que en Vizcaya y Guipúzcoa, sobre todo en la zona comprendida entre Llanes y Luarca, porque en los restantes puertos apenas la consumen. Tiene Asturias, Universidad, una hermosa Catedral, Cámara de Comercio, manicomio provincial, fábricas de varias clases, minas de carbón, hierro y otras; dos Institutos, uno de ellos provincial. Escuela de Artes e Industrias, Escuela de Comercio, Escuelas Normales Superiores, Fábrica nacional de Armas, Obispado y Seminario conciliar.
División marítima.—Marítimamente esta provincia está constituida por una Comandancia de Marina de primera piase, que radica en Gijón, mandada por un Capitán de navío y cinco Distritos marítimos, uno de ellos el de Avilés, de primera clase, y los otros cuatro de segunda.
Puertos de pescadores.—Esta provincia marítima comprende los siguientes puertos de mar, de Este a Oeste, con el número de pescadores que a cada uno se le asigna: Llanes, con 140 pescadores; Ribadesella, con 130; Lastres, con 460; Tazones, con 360; Gijón, con 2.000; Candas, con 580; Luanco, con 390; Bañugues con 200; Avilés, con 500; San Juan de la Arena, con 180; Cudillero, con 680; Luarca, con 100; Puerto de Vega, con 150; Ortiguera, con 150; Tapia, con 180; Viavélez, con 160; y Figueiras con Castropol, con 180, que dan un total de más de 6.000 pescadores. Embarcaciones, artes y pesca.—Estos 6.000 pescadores asturianos emplean once clases de artes y aparejos para el ejercicio de su industria en 900 embarcaciones de vapor, motor, vela y remo, que alcanzan unas 5.000 toneladas y tienen un valor de 9.000.000 de pesetas; y con unas y otras han capturado peces, crustáceos y moluscos por valor hasta de 16.000.000 de pesetas, siendo las especies más corrientes, en las costas de esta provincia, la sardina, el abocaste, la caballa, el bonito, la merluza, el besugo, la aguja, el congrio y el sargo; y en crustáceos, la langosta, la centolla y el percebe, esto como pescas de agua salada, porque también se obtiene de los ríos asturianos salmón, que a veces llega su valor a 200.000 pesetas, con otras 30.000 que se obtienen del producto de las algas para abono de las tierras. Los puertos más productivos son Cudillero, Candas y Gijón, los dos primeros con tres millones de pesetas y el último con siete.
Talleres de construcción de barcos.—Existen en esta provincia más de una docena de talleres o astilleros de barcos para la pesca y hasta para servicios particulares, pero se ven además con mucha frecuencia a individuos sueltos que sin taller fijo se dedican a la construcción de botes pequeños y aún barquillas, cosa que no ocurre en las provincias de Guipúzcoa, Vizcaya y Santander, en las cuales defienden estas pequeñas construcciones del sol y del agua por ser perjudiciales a las maderas, que las tuerce antes de estar sujetas todas ellas por los cardes. He tenido ocasión de ver construir barcos pequeños a bastante distancia del mar, algunas en las mismas puertas de las tabernas. La construcción de barcos pequeños alcanza en esta provincia un promedio anual de 150 embarcaciones con unas 600 toneladas y un valor de 200.000 pesetas. La construcción de barcos de pesca en Asturias es bastante más ordinaria que las de las tres provincias de Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, en donde sus astilleros construían las célebres traineras, que aún se usan hoy bastante, aunque sean muchas de ellas con motor, porque es una embarcación muy esbelta, muy fina y que camina mucho, siendo por tanto muy práctica para las pescas de costa con buen tiempo.
Fabricación de enseres para la pesca.—Tampoco en esta provincia existen fábricas de artes, aparejos y efectos de pesca, sino que los principales los traen de Barcelona, San Sebastián, Francia y Alemania, y tan solo confeccionan ellos los palangres de todas clases, las nasas y algunas redes pequeñas, pero trayendo de fuera las principales materias, como son: plomos, corchos, anzuelos y demás.
Las de altura—bous y parejas- casi siempre las traen de Vigo y La Coruña
Procedimientos de pesca.—Son los de esta provincia los corrientes en las tres que lindan con ella por el Este, pero en las costas asturianas se emplean dos redes que no usan en las otras: una para pescar langosta, además de la nasa, a la que llaman rasco, y otra para coger merluza, en vez del anzuelo, a la que llaman volante y también volanta.
Venta del pescado.—En la provincia de Asturias no se venden las pescas en todos los puertos, de la misma manera que en Guipúzcoa, Vizcaya y Santander, es decir, en locales cerrados, si no que algunas se venden en lonjas que son en la mayoría de las ocasiones casas particulares, sino que en muchos puertos se venden al aire libre sin otro aviso ni requisito que el de llegar el barco al muelle y al atracar a una de las escalas del mismo pasan aviso a los fabricantes y demás compradores, quienes se aproximan a la embarcación y entonces el patrón de la lancha anuncia que trae, por ejemplo, 200 millares de sardina, pidiendo por cada uno lo que le parece y va rebajando hasta que uno que le conviene se queda con todos o con una parte. Las subastas en donde hay local para celebrarlas se anuncian por medio de campanas colocadas en sus puertas, vendiéndose la péscalo mismo en estas casas o lonjas que al aire libre, la sardina y la anchoa por millares, los verdeles y vogas por docenas o cientos, los chicharros también por cientos y algunas veces por millares y las langostas por piezas dejando solamente para el kilogramo la mayoría de especies pequeñas de la cosía.-Benigno Rodríguez.
ASTURIAS Y SUS PESCADORES 1
1 Reparto de las utilidades.—Las utilidades obtenidas de la pesca se distribuyen entre los tripulantes de las embarcaciones; en algunos puertos, al día, y en la mayor parte de ellos, los domingos, bien sea en casa del patrón o bien en la ribera. La parte o porción que el pescador asturiano percibe como jornal del producto de las pescas, es en todos ios puertos igual, bien se le denomine quiñón, bien parte o bien soldada, porque, llámesele como se quiera, es una de las partes en que se divide lo que queda, después de deducidas la del dueño del barco, la de los artes en su caso y los demás gastos comunes, no existiendo en esta provincia las distintas gratificaciones que se dan en otras a los tripulantes, además de su parte por comprometerse a trabajar a bordo durante una costera determinada, repartiendo las utilidades del trabajo en la siguiente forma: El barco o bien el Armador, percibe por las distintas pescas, y según los puertos, lo siguiente: En Llanes, a sardina y abocarte, la mitad, y en la langosta, una parte el barco y otra el aparejo. En Ribadesella, a sardina y anchoa, la mitad; a langosta, cada uno para sí, y a salmón, la tercera parte para la red. En Lastres, a sardina y anchoa, seis partes; a besugo y merluza, dos partes; a langosta, una parte, y a bonito, tres partes. En Tazones, a sardina; y demás pescas de boliche, seis partes, y a todas las demás pescas de altura y costa, una parte. En Gijón, a sardina y anchoa, cinco partes, de las cuales da el armador a cada tripulante, además de su parte, seis reales por cada duro que les corresponda repartir; en las demás pescas de costa, a partes iguales. En las parejas de vapor, sus tripulantes están a sueldo, ganando 25 a 30 duros mensuales el tripulante, 35 el contramaestre, a veces 40 y además el 2 por 100 del valor de la pesca; el patrón 40 duros, el maquinista 40 a 45, y los fogoneros 25 a 30, y todos ellos algún pescado fresco, además del que comen a bordo. En Candas, a sardina, anchoa y demás pescas de boliche, lleva el armador cinco partes y media; a las otras pescas de costa, una parte, y a bonito, seis partes. En este puerto se distribuyen las utilidades de la pesca de bajura en la siguiente forma: Si son 20 partes o soldadas, se hacen 24, y las cuatro sobrantes se dejan en fondo, en poder del patrón, hasta San Andrés; en cuyo día parten aquel fondo, aplicándolo al alquiler de la casa de todos ellos, esto es, una especie de ahorro voluntario En Luanco, a sardina y anchoa, lleva el amo cuatro partes, y a bonito, cinco. En Avilés, en los bous, pagan a los tripulantes a sueldo, 24 a 25 duros al mes, 25 al fogonero, 50 al contramaestre, 30 al capitán y 60 al maquinista, pero el capitán percibe, además de su sueldo en calidad de gratificación, una peseta por cada caja de merluza de 60 kilogramos que se exporte a Madrid o a otras plazas, y los tripulantes, contramaestre y maquinista reciben igualmente gratificaciones de una, dos y hasta tres pesetas, según pesquen, comiendo a bordo del pescado quo deseen. En las parejas trabajan también a sueldo, percibiendo 24 duros cada tripulante, 35 el patrón, 40 el maquinista y 25 el fogonero, además de llevar algún pescado para sus respectivas familias; y en las embarcaciones de vela trabajan como en los demás puertos a la parte, percibiendo el amo en sardina y anchoa, cinco partes, y a la langosta una parte. En San Juan de la Arena, a sardina y anchoa, cinco partes, pero percibe el patrón por el desempeño de su cargo, además de la suya^ dos soldadas o partes, y a la langosta una parte. En Cudillero, a sardina y anchoa, seis partes, pero perciben una más el patrón por el desempeño de su cargo y media el proel; a la merluza, bonito y besugo dos soldadas; pero en estas pescas tan sólo gratifica el amo al patrón con media soldada, además de su parte; en bonito y atún, lleva además el amo cinco céntimos por cada kilogramo de esta pesca que se venda, lo cual representa un ingreso muy bueno, bastante mejor que el que recibe por sus dos partes o soldadas; y en todas las pescas de altura de esté puerto perciben los tripulantes, además de su parte, dos reales cada uno al día, que se distribuyen en el reparto para tabaco o Tino, ésto sale del montón antes de distribuirse las utilidades; y a la langosta y otras pescas de costa, lleva el amo una parte como los demás.
En Luarca, a sardina y anchoa, percibe el barco la mitad para el amo, y a langosta, una parte como los tripulantes.
En Puerto de Vega, a langosta, lleva el amo una parte como los tripulantes.
En Ortiguera, a sardina y anchoa, lleva el amo la mitad; a merluza, dos partes, y a langosta, una.
En Tapia, a merluza, tres .partes, y a langosta, una.
Y en Figueras, a sardina y abocarte, lleva el amo la tercera parte, y una soldada más para la lancha; a langosta, si son las redes del amo; éste percibe la mitad, y a bonito, lleva parte y media, pero poniendo él todos los aparejos. A las soldadas o partes en que se divide el producto de la pesca, en casi toda la provincia de Asturias llaman los pescadores quiñones. Jornal del pescador.—
El sueldo o jornal del pescador asturiano es como término medio el de cinco pesetas y trabajan generalmente a la parte, pero en esta provincia, al menos durante el invierno en que los malos tiempos les impide salir de los puertos para pescar, son muchos los pescadores que se dedican a faenas agrícolas, teniendo los barcos varados durante ese tiempo.
Habitaciones.—Son muy malas las habitaciones que ocupan la mayoría de los pescadores asturianos, porque en algunos puertos están tan aglomeradas las calles y, por lo tanto, las casas, que hay que subir de unas a otras por escaleras de piedra; algunas de estas casas no tienen chimenea, ni más luces que la puerta de entrada, careciendo hasta de retrete, por lo que arrojan a la calle las aguas sucias y las basuras, convirtiendo con ello estas pequeñas poblaciones en basureros, porque están llenos de desperdicios de pescado que en verano se descomponen muy fácilmente, produciendo algunas veces un olor insoportable. Viven indistintamente en pisos o plantas bajas, pagando como término medio un alquiler de 125 pesetas por anualidades vencidas, y teniendo siempre los muebles más precisos de la clase más barata y generalmente de maderas de pino.
Su alimentación.—No pueden alimentarse bien los pescadores de esta provincia, porque prefieren hacerlo mal, y, en cambio, toman mucha sidra; usando para desayuno, cuando están en tierra, el café con leche o la cascarilla, que es la cascara del cacao cocida, y en algún puerto se desayunan con sopas de borona cocidas, mezcladas con leche, tomando para el mediodía un cocido de habas muy grandes (llamadas fabes) con patatas, verdura y tocino, y sólo cuando pueden echan alguna carne. Por las noches, casi siempre, toman la cena de pescado o bacalao, pero a ambas comidas toman sidra bastante en algunos sitios, y en otros, pocos, también beben vino. A pesar de tener la leche y los huevos a un precio muy bajo, sin embargo, son muy pocas las familias pescadoras que usan esta clase de alimentación tan sana y tan buena, pero no es posible cuidarse ellos ni cuidar como debieran a sus pequeñuelos, porque aparte de lo mucho que gasta el pescador en sidra o vino, la mujer también le ayuda a gastar lo que gana, no sólo en sidra, que también les gusta mucho, sino en fumar, porque he visto a muchas con los hijos en los brazos y el cigarro en la boca, y este vicio, aparte de lo feo que es en la mujer, produce siempre en la familia un gasto que se podría evitar en beneficio de la alimentación, y menos mal que hay muchos que en épocas de inviernos, en que no van a pescar, se dedican a la navegación de cabotaje o a las faenas del campo, con lo cual adquieren algunos recursos, porque de lo contrario pasarían mucho hambre, como he visto yo en casa de estos obreros del mar, en las que han estado cerca de cuarenta y ocho horas sin más alimento que un poco de pan para un matrimonio y cuatro hijos.
Cómo visten.—
El traje del pescador asturiano varía del de los montañeses, vizcaínos y guipuzcoanos en algunas prendas de vestir, porque en aquellas tres provincias usan, como más corriente en el verano, además de las prendas interiores, la garibaldina, y, en cambio, en Asturias, visten la chaqueta y el chaleco en invierno, y en el verano la usan también, pero de franela o de Mahón, aunque se parece más a las llamadas guayaberas de la Isla de Cuba, abrigándose en el invierno con ropas interiores de lana y bayeta, más a estilo de pescador que de labrador; y en épocas de lluvias o de mal tiempo, emplean como calzado albarcas de madera, así en tierra como a bordo, que son parecidas a las de la provincia de Santander, con tacón alto y un puente en la planta, y para cubrir la cabeza, emplean la gorra de visera corriente y la boina. Los días festivos, si están en tierra, les gusta mucho ponerse el traje negro, y las mujeres de alguna edad gastan el pañuelo amarrado a la cabeza, dándole vuelta por detrás como hacen las gallegas.
Su instrucción.—Los pescadores asturianos no se hallan más atrasados, en cuanto a la instrucción se refiere, que los de Santander, porque llega al 50 por 100 los que saben leer y escribir, ésto en cuanto se refiere a los verdaderos pescadores, o sea a los que habitualmente se dedican a las faenas de la pesca, porque hay muchos que son tan labradores como pescadores, puesto que tan sólo ejercen la pesca durante el verano, bajando del campo a la costa, y éstos, por esa causa, están más atrasados que los pescadores. Además, en esta provincia marítima, las escuelas de los Pósitos de pescadores permitirán en breve plazo tener pescadores mucho más instruidos que lo están hoy, según sucede en otras provincias marítimas de España.
Sus Asociaciones.—Tienen algunas denominadas también Cofradías, especialmente en Gijón, Luanco, Candas, Lastres, Cudillero, San Juan de la Arena y otros puntos convertidos hoy en Pósitos de pescadores y marítimos casi todas ellas, y muchas con escuelas pagadas por la Caja Central de Crédito Marítimo, con lo cual adquieren sus pescadores muchos más beneficios que los que disfrutaban con su antigua organización.
Distracciones más corrientes.—Las distracciones más corrientes entre estos pescadores, son los días festivos el juego de bolos, el de la llave, la baraja y el baile, pasando bastantes horas de la tarde y la noche en los chigres o siderías, y en las tabernas, en cuyos establecimientos dejan siempre una gran parte del jornal de la semana, porque con el vino y la sidra se desayunan y se acuestan. En algunos puertos es costumbre los días festivos, en particular los domingos, almorzar y merendar ellos solos, después de partir las utilidades de la semana, concurriendo las mujeres al baile en los sitios en donde lo hay, y en los cuales suele tocar la gaita y un tamboril como lo hacen por Galicia.
Empleo de los niños en la pesca.—En Asturias emplean los niños en todas las operaciones de pesca cuando tienen diez años, así que si para esa edad han aprendido a leer y a escribir, o han adquirido alguna instrucción con ella, se quedan, puesto que ya después no es fácil que lo consigan, debido a que no vuelven a frecuentar más las escuelas, como no sea ahora con las de los Pósitos de pescadores, en las cuales se les da clase cuando regresan de pescar, con objeto de beneficiarlos. Edad en que se casan.—Muy jóvenes se casan los pescadores asturianos, porque siempre lo efectúan entre diez y siete y veintiún años, y hay muchos casos en que van al servicio obligatoriamente casados y hasta con uno o dos hijos, teniendo unos cinco hijos por término medio cada matrimonio; sin embargo, he visto muchos, aun jóvenes, que reunían en su casa para comer y dormir hasta diez personas, entre el matrimonio, los hijos y los suegros, que tenían que dormir todos en un cuarto o dos, muy pequeños por cierto, y separados tan sólo por una sencilla cortina. Artes de pesca.—Los arman cuando son nuevos, y los remiendan cuando están rotos, las mujeres e hijas de los propios pescadores, y hasta componen las velas de los barcos de pesca; pero en algunos puertos quien hacen estos trabajos son los propios pescadores, para cuyo efecto se quedan en tierra percibiendo la soldada como los demás tripulantes y una pequeña gratificación. Fábricas de conservas de pescados. Pasa de un centenar las fábricas de conservas, salazones y escabeches de pescados que se hallan instaladas por los puertos de las" costas asturianas, especialmente en Gijón, Cudillero, Luanco, Candas y Lastres, que emplean anualmente más de 1.000 personas, de ellas las tres cuartas, próximamente, son mujeres, y cuyas fábricas elaboran cada año pescas, crustáceos y moluscos, por valor de más de diez y seis millones de pesetas.
BENIGNO RODRÍGUEZ.
