Estrategia marítima y portuaria pasa al centro de las políticas de Estado en las principales economías del mundo
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- Published on Monday, 18 May 2026 21:56
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18 de Mayo de 2026
La forma en que los países conciben sus estrategias marítimas y portuarias está experimentando un cambio estructural. Lo que antes era abordado principalmente como planificación sectorial o infraestructura de apoyo al comercio exterior, hoy comienza a consolidarse como una política de Estado vinculada a competitividad, seguridad económica, resiliencia logística, transición energética y desarrollo productivo. Así lo plantea el economista Ricardo J. Sánchez- codirector de la Cátedra Kühne de Logística de la Universidad de los Andes de Colombia- en su informe: “Estrategias marítimas y portuarias como políticas de Estado de largo plazo”, donde analiza experiencias internacionales y las lecciones que dejan para economías emergentes, particularmente para América Latina y el Caribe.
El documento sostiene que “la expansión reciente de las estrategias marítimas y portuarias de largo plazo constituye una tendencia internacional verificable y no un conjunto de episodios aislados”. En esa línea, advierte que el sistema marítimo mundial “ha dejado de ser percibido únicamente como un soporte funcional del comercio internacional y ha pasado a ser entendido, cada vez más, como un espacio crítico para la competitividad, la seguridad, la resiliencia logística, la transición energética y la proyección económica de los Estados”.
Según el análisis, este cambio responde a la convergencia entre tensiones geopolíticas, disrupciones en cadenas de suministro, digitalización, transición energética y crecientes exigencias de sostenibilidad. En consecuencia, puertos, corredores marítimos y plataformas logísticas están siendo redefinidos por los gobiernos como “activos de seguridad económica y nacional”.
Sánchez enfatiza que una estrategia marítima concebida como política de Estado “no equivale a un inventario de proyectos ni a una suma de inversiones”, sino que corresponde a “un marco de orientación de largo plazo que articula objetivos nacionales amplios, prioridades sectoriales, secuencias de acción y mecanismos de coordinación entre Estado, empresas y sociedad”.
Tendencia en curso
El análisis identifica que esta tendencia ya está presente en economías avanzadas y emergentes que representan cerca del 76% del PIB mundial. Entre los casos analizados aparecen Estados Unidos, China, India, Singapur, Países Bajos, Australia, Canadá y Unión Europea, entre otros, destacando en América Latina los casos de Chile y Panamá.
Según expone, las estrategias adoptadas presentan distintos enfoques. Mientras la seguridad marítima está en el corazón de la mayoría, Singapur y Países Bajos impulsan modelos integrados de clúster marítimo vinculados a innovación, servicios avanzados y sostenibilidad, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia han agregado estrategias de soberanía industrial enfocadas en construcción naval, fortalecimiento de astilleros y resiliencia logística.
India, por su parte, avanza con una visión integral de largo plazo mediante su Maritime India Vision 2030 y el Maritime Amrit Kaal Vision 2047, incorporando infraestructura, economía azul, marina mercante propia, logística, formación y tecnología como parte de un proyecto nacional de desarrollo.
En la Unión Europea, la estrategia marítima se ha fortalecido desde una perspectiva de seguridad y resiliencia, tras actualizar su estrategia de seguridad marítima y lanzar una nueva estrategia portuaria enfocada en digitalización, transición energética y protección de cadenas críticas.
Casos en América Latina
El caso Chile es presentado como uno de los ejemplos más recientes de la región tras la aprobación en 2026 de su Política Nacional Logística y Portuaria, orientada a gobernanza, sostenibilidad y coordinación institucional. Panamá aparece como el país con mayor tradición marítima y el más antiguo en contar con una Estrategia Marítima Nacional, mientras que Trinidad y Tobago desarrolló una estrategia marítima nacional alineada con diversificación económica y servicios marítimos de valor agregado (aunque está pendiente de oficialización desde 2021).
Para Sánchez, América Latina enfrenta una desventaja relativa debido a la escasez de estrategias nacionales formalmente articuladas. “La ausencia de estrategia se traduce en fragmentación institucional, inversiones descoordinadas y menor capacidad de captura de valor”, advierte.
Entre las principales recomendaciones para economías emergentes, el economista plantea:
- Concebir estas estrategias como políticas de Estado y no como programas de gobierno;
- Definir claramente su alcance, las metas y los mecanismos de implementación;
- Combinar visión de largo plazo con medios de ejecución y seguimiento;
- Fortalecer la gobernanza interinstitucional y la articulación público-privada;
- Incorporar desde el inicio digitalización, sostenibilidad, formación de talento y logística integrada.
El análisis concluye que, más que instrumentos sectoriales, las estrategias marítimas y portuarias deben entenderse como parte de “la arquitectura del desarrollo contemporáneo”, capaz de fortalecer competitividad, resiliencia y posicionamiento internacional en un entorno global cada vez más incierto.
Por MundoMaritimo
