
Puente de mando 1920
Benidorm fue un emporio en la mar cuando la navegación era la actividadhumana más estratégica; tiempos en los que las potencias mundiales se medían por la envergadura y el poder de sus flotas, por su capacidad para mantener sus colonias y proteger el tráfico comercial. En ese contexto, también entre los corsarios al servicio de la Corona Española, en la Marina velera y en la de vapor, siempre hubo capitanes y oficiales de Benidorm, respetados y admirados en el mundo entero.
El origen de esta historia parte de la navegación en corso. El Archivo General de Marina “Álvaro de Bazán” conserva nueve legajos que abarcan desde el siglo XVIII hasta 1826 relativos a la navegación en corso o profesión de corsario con apellidos como Orts, Bayona, Ortuño, Zaragoza, Barceló, Pérez Barceló, Pérez Martínez, Llorca y Llinares, todos ellos naturales de Benidorm.
La navegación en corso es la que se hace en búsqueda y persecución de piratas y embarcaciones enemigas, apresándolas cuando se encuentran. Esta “patente” para apresar naves enemigas debía ser autorizada por el comandante de Marina.
Sobra la propia actividad en Benidorm, en 1793 el alcalde José Orozco solicitó autorización para disponer de dos embarcaciones armadas. Esos últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX hubo en la localidad una importante actividad corsaria debido a los conflictos armados contra Gran Bretaña y la Francia napoleónica.
La navegación en corso da paso a la navegación de cabotaje y de vela y durante el trienio constitucional (1820-1823) se establecen decretos que facilitan el comercio. En 1820 existían 230 barcos de pesca, cabotaje y grandes embarcaciones, con matrícula de Benidorm. Es intenso el tráfico con Almería, Málaga, Sevilla, Huelva, Algeciras y Cádiz (punto de partida a América), Valencia, La Habana o Marsella, donde muchos benidormenses pasan a residir para mejorar la red comercial.
En 1820 está documentada la navegación de altura a América y son numerosos los pilotos y capitanes de Benidorm al mando de buques veleros en las líneas americanas y filipinas.
Los capitanes pasan a las grandes compañías catalanas, gaditanas, valencianas, bilbaínas y santanderinas, que reclaman a los marinos benidormenses por su pericia y tradición. En la década de 1850-1860 aparece una nueva generación de capitanes y pilotos, la mayoría especialistas en la carrera americana.
Hacia 1870 la Marina Mercante española se componía de 1.420 barcos, de los que 1.312 eran veleros y únicamente 108 vapores. Las flotas de grandes veleros de hierro no desaparecieron hasta los años 1925-1930.

Capitán Andrés Lanuza y Orts. 1900.
La Marina de cabotaje estaria íntimamente ligada a la carrera a América y a Filipinas. El cabotaje era la vía natural de comunicación antes de 1868, extendiéndose por el Mediterráneo y el Atlántico, transportando nieve de
Aitana, papel desde Alcoy, tejas, telas, harina y tabaco.
En 1865, de una población de 3.000 habitantes hay 1.700 matriculados en el Gremio de Mareantes de Benidorm; y en 1890, más de 70 capitanes en activo.
Aunque la vela compitió con el vapor, varias circunstancias determinarían su declive, entre ellas, los perfeccionamientos en el vapor que permitían nuevasposibilidades fuera del alcance de los veleros. Si en 1858, un bergantín necesitaba entre 12 y 14 días para cruzar el Atlántico, en 1862 un vapor podía hacerlo en 8 días.
Otras razones fueron:
• Los buques de madera tenían grandes limitaciones en el aumento de tonelaje, aunque fueran de casco de hierro, en un momento de auge de demanda y tráfico de productos pesados.
• La construcción de buques metálicos costaba entre un 15 y un 70% menos que los de madera, y además los vapores necesitaban menos tripulación, por lo que se fueron suprimiendo las velas auxiliares.
• La apertura del canal de Suez, en 1869 acortaba notablemente los viajes entre Europa y la India o Australia, pero sólo era utilizable por buques de vapor, no estando permitida la vela.
Los veleros trataron hasta el último momento de mantener la competencia, aunque fuese limitándose al tráfico en que la velocidad no fuera determinante.
No obstante, aún en 1940 los motoveleros eran empleados en la navegación de cabotaje y las rutas africanas.
La pericia adquirida al mando de buques veleros de los marinos de Benidorm en las líneas americanas y de las Antillas tiene un efecto llamada sobre las grandes compañías de vapor que reclaman capitanes, maquinistas, radiotelegrafistas, y a su vez contramaestres, sobrecargos, mayordomos, cocineros, camareros a bordo de sus barcos. Grandes dinastías familiares de marinos se transmiten de padres a hijos, hermanos, nietos, primos, constituyendo un entramado de apellidos en ocasiones muy difícil de seguir.
Puede que en esta larga historia de viajes por el mundo estuviera el nacimiento del turismo en Benidorm, pues muchos de los primeros hoteles de la localidad fueronconstruidos por marinos benidormenses, que tras sus
innumerables singladuras fueron capaces de ver el potencial de su pueblo y anticipar la repercusión que acabaría teniendo la actividad turística, hoy convertida en industria.

Capità José Miñana Calbo assegut a l'esquerra, amb el seu fill José Miñana.
