Así es el yate del cofundador de Google que está en Ibiza: diseño futurista y 120 millones de euros
- Details
- Category: Marina de Recreo y Deportiva
- Published on Saturday, 27 September 2025 07:04
- Written by Administrator2
- Hits: 216
DI
Inicialmente perteneció al exCEO de Starbucks y destaca por el máximo silencio que ofrece a bordo
Exterior del superyate / Superyacht
Con cien metros de eslora y una silueta que parece flotar más que navegar, el superyate Pi se ha convertido en un foco de atención este año y ahora navega en aguas de Ibiza. Salido del astillero holandés Feadship, esta embarcación no solo es llamativa por su tamaño, sino también por la discreción que lo rodea: se conocen pocos detalles de su interior, solo que ha sido diseñado por el estudio francés Liaigre.
Propiedad del barco
El yate Pi perteneció originalmente a Howard Schultz, el empresario estadounidense famoso por ser exCEO de Starbucks, cadena global de cafeterías, pero según los registros actuales de fuentes como SuperYachtFan, el dueño más reciente conocido es Sergey Brin, cofundador de Google.
Brin no solo es una de las figuras clave de la revolución digital del siglo XXI, sino también uno de los hombres más ricos del planeta. Tras dejar los cargos ejecutivos en Alphabet, la empresa matriz de Google, ha optado por una vida mucho más discreta, aunque rodeado de lujos tecnológicos: yates de última generación, aviones privados y proyectos personales de investigación científica, entre ellos iniciativas en salud, inteligencia artificial y exploración marina.
Pero más allá del poder empresarial, Brin también ha protagonizado historias llamativas fuera del entorno corporativo. Una de las más comentadas fue el uso de su superyate Dragonfly como buque de ayuda humanitaria tras el paso del ciclón Pam en Vanuatu en 2015: su embarcación transportó toneladas de agua potable y suministros médicos, convirtiéndose temporalmente en un centro de ayuda flotante
Curiosidades
Una de las historias que han alimentado la leyenda del yate Pi se dio durante su primera travesía oficial tras la entrega, cuando navegó silenciosamente hasta la costa de Noruega para una serie de pruebas en condiciones extremas. Según fuentes cercanas al astillero, el viaje fue tan sigiloso que ni siquiera los sistemas de rastreo marítimo captaron su ruta completa.
Se dice que el Pi fue puesto a prueba no solo por su tecnología híbrida, sino también por su capacidad para ofrecer máximo confort a bordo, incluso en aguas agitadas. La tripulación, según cuentan, quedó impresionada por el silencio absoluto del sistema de propulsión y la estabilidad del casco.
Su precio no es apto para cualquier bolsillo. Según medios especializados, ronda los 120-130 millones de euros.
