LA FUNDACION DE LA REAL COMPAÑIAL MARITIMA
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- Category: Historia de la Marina Civil
- Published on Wednesday, 23 July 2025 04:55
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LA PESCA DE ALTURA EN LA AMERICA ESPAÑOLA DEL SETECIENTOS. LA FUNDACION DE LA REAL COMPAÑIAL MARITIMA
por ROBERTO FERNANDEZ DÍAZ
CARLOS MARTÍNEZ SHAW
A Pepe Ventura, in memoriam.
El fomento de la pesca de altura fue uno de los objetivos incluidos en el programa económico del reformismo borbónico en la España del siglo XVIII. La atención al sector partía de una triple motivación: la necesidad de impulsar un ramo de la producción con importante incidencia en el abastecimiento alimentario de la población, el reto de devolver sus días de esplendor a una actividad que tras su florecimiento del siglo XVI había quedado sumida en la más completa decadencia y el afán de arrebatar a los ingleses su preponderancia en el suministro de pesca salada proveniente en buena medida de la región de Terranova, cedida por la Monarquía Hispánica en el tratado de Utrecht 1 . Esta fue la razón que movió a la Monarquía a tomar en consideración a lo largo de la centuria una serie de proyectos que, adoptando en general la fórmula de la compañía privilegiada propia del mercantilismo, trataban de aprovechar los recursos pesqueros de la
1. Sobre la pesca en España, cf. R. Fernández Díaz y C. Martínez Shaw: «La pesca en la España del siglo XVIII. Una aproximación cuantitativa (1758-1765)», Revista de Historia Económica, t. II, n. 3 (1984), pp. 183-201.
América española. De uno de estos proyectos, el de la Compañía Meridiana ya dimos cuenta en un trabajo anterior
2 . De otros tenemos algunas noticias, como en el caso de la propuesta realizada por los súbditos norteamericanos P. R. Randall y Benjamín Tupper para erigir una sociedad pesquera que debía denominarse Compañía Española de Pesca de Ballena de Lima y cuya autorización, concedida por Real Orden de 27 de noviembre de 1799, sería revocada sólo tres semanas más tarde de forma definitiva e irreversible. Otra iniciativa similar, la creación de una compañía para la pesca de la ballena en el Pacífico Sur, fue abordada por el cónsul de los Estados Unidos en Madrid en 1802, pero su propuesta no encontró eco favorable en las autoridades españolas. La misma suerte corrió finalmente el proyecto presentado por el comerciante Manuel María Undurraga, que desde Chile propuso la fundación de una compañía que debía dedicarse a la pesca del lobo marino en la isla de Afuera del archipiélago de Juan Fernández y otros lugares del Pacífico 3 .
Dentro de este panorama, característico del proyectismo del siglo XVIII, la Real Compañía Marítima de Pesca emerge como el experimento más acabado, como la empresa de mayor envergadura y la única en mantener una trayectoria continuada y en obtener unos resultados económicos constatables a partir de una actividad desarrollada durante más de una década en las costas de la Patagonia.
El origen inmediato de la Real Compañía marítima hay que buscarlo en un primer proyecto diseñado por Antonio Sáñez Reguart y Jerónimo Hijosa y presentado a la Corte en 30 de abril de 1788 bajo el título general de Plan Fundamental para ensayo en la costa de Galicia para la industrialización de la pesca 4.
Este proyecto concluye con la fundación en 15 de octubre de 1788 de la Empresa de Pesca de Galicia, una compañía que, heredera directa de otra sociedad en funcionamiento desde 1774, actúa
Compañía Meridana de Pesca », en J. L. Peset (ccord.): Ciencia, vida y espacio en Iberoamérica, Madrid, 1989, pp. 125-139.
3. Estos proyectos se encuentran en Archivo General de Indias. Indiferente General. Leg. 2.491.
4. R. González Echegaray: Balleneros cántabros, Santander, 1978, p. 208.
El autor, basándose especialmente en la documentación conservada en el Museo Naval y en el Archivo Histórico Nacional, dedica un capítulo de su libro a la historia de la Compañía Marítima, que es por el momento el estudio de mayor extensión sobre el tema.
por cuenta de la Real Hacienda bajo la dirección de Hijosa (nombrado al efecto por la Corona), mantiene una factoría de salazón de pescado en El Son y utiliza para colocar su producción en Madrid un establecimiento situado en la calle Fuencarral y denominado Almacén de Pescado nacional. Sabemos muy poco de la marcha de la empresa, que al menos contaba con dos barcos, el quechemarin «El Descubridor» y el bergantín «El Explorador», y que fue remitiendo sus capturas desde El Son a Madrid hasta que su inserción en la Real Compañía Marítima supuso su liquidación como entidad independiente. El proceso de integración incluyó la cesión de las embarcaciones a la nueva sociedad, la liquidación de las existencias en el almacén madrileño y el nombramiento de Hijosa como uno de los directores natos de la Compañía Marítima 5 .
