1976. La crisis de la Marina mercante

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 EL PAÍS

Los problemas que aquejan desde el inicio de la crisis petrolífera al sector de la marina mercante española no han sido resueltos, ni siquiera con los dos recientes decretos aprobados y que afectan al sector naval. En la Asamblea anual de la Oficina Central Marítima (OFICEMA) celebrada recientemente, su presidente, Eduardo Aznar, recordó los graves problemas que pesan sobre el sector y que al decir de los armadores, son lo suficientemente importantes como para que en plazo breve la marina mercante española pueda entrar en una profunda crisis. Estas dificultades hacen referencia a la balanza de fletes, a los precios de la construcción naval, a los cabotajes en vías de extinción, a los incrementos de precios de las reparaciones, a la competencia de las empresas estatales, a la falta de protección a la bandera, a la necesidad de potenciar las líneas regulares y al aumento a las primas a la navegación.

Sobre los recientes decretos dictados en apoyo de la construcción naval y la mercante, dijo: «Por ayudar a la gravé crisis de la construcción naval española, surgida de un excesivo desarrollo y crecimiento de los astilleros nacionales, se intenta, con ese decreto que, saca a concurso un millón de toneladas de registro bruto, resolver la angustiosa crisis de astilleros. »

Sobre el mismo decreto, los armadores insisten en la financiación, ya que los armadores españoles necesitarían disponer de 22.000 millones de pesetas para cubrir su parte. Ante la imposibilidad de lograr esa cifra por ampliaciones de capital o por el crédito de la banca privada, puede darse el caso de que sea el Estado, a través de empresas estatales, quien tenga que contratar ese millón de toneladas, con lo que se llegaría a una auténtica nacionalización del sector de la marina mercante por el camino más caro, ya que le supondría al país entre créditos, desgravaciones e inversiones, más de 100.000 millones de pesetas.

Con respecto al decreto de declaración de interés preferente para la marina mercante, los armadores son de la opinión de que no ayuda a sus intereses, sine, a los de la construcción naval, por ser el tema de la ocupación laboral.

COMENTARIOS DE AEMC

 

 Aquella crisis generada en pleno éxtasis naval de un franquismo abrazado a la tecnoburocracia opusdeísta, cuyo icono más conspicuo fue el ministro López Bravo. Aquel desvarío naval tuvo consecuencias muy dolorosas para los trabajadores de los astilleros y para su industria auxiliar; y supuso cuantiosas perdidas para el contribuyente español. 

Sin embargo, la crisis que sufre actualmente la Marina Civil presenta rasgos estructurales mucho mas profundos, ya que en esta ocasión se ha destrozado y dispersado las competencias de la Dirección General de la Marina Mercante, se han adulterado los puestos de responsabilidad de la DGMM y de las capitanías marítimas, se han dado por el dedo a personas que no son titulados superiores de la Marina Civil, a funcionarios sin experiencia en navegación, a personas que no han ejercido nunca responsabilidades de mando en un barco, a estudiantes que han aprobado una oposición al Cuerpo de Ingenieros navales pero que no son capaces de resolver situaciones para las que es imprescindible situarse mentalmente sobre un escenario que ellos ignoran ignoran. 

El accidente del petrolero "Prestige" registrado en el año 2002 fue un ejemplo  elocuente de lo que ocurre cuando un analfabeto náutico intenta abordar una situación que le supera por completo en sus capacidades y conocimientos náuticos requeridos. El resultado, como como no podría ser de otro modo, fue convertir una accidente marítimo más en una monumental catástrofe. 

Actualmente se esta viviendo una situación a la que a la osadía y soberbia del iluminado tecnócrata naval de turno se suma una manifiesta ignorancia náutica como ha quedado patente en sucesivas intervenciones, además de una cobardía patológica para dar la cara y afrontar la responsabilidad de su propia incompetencia. 

La situación actual es insostenible y todos los marinos civiles deberían unir sus esfuerzos y superar cualquier tipo de diferencias para poner fin a una situación que amenaza con destrozar definitivamente la marina civil.

El gobierno no debería sostener la situación de degeneración progresiva de la Marina Civil ni un día más. Los datos no pueden ser ni más claros ni mas significativos.