LA PREVISIÓN SOCIAL MILITAR: GÉNESIS Y EVOLUCIÓN
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- Category: Historia de la Marina Civil
- Published on Monday, 14 August 2023 01:37
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LA PREVISIÓN SOCIAL MILITAR: GÉNESIS Y EVOLUCIÓN ISABEL MARÍA ROMERO LUCAS DOCTORA EN DERECHO. TENIENTE CORONEL AUDITOR DEL CUERPO JURÍDICO MILITAR
PRESENTACIÓN
El texto objeto de la presente publicación coincide, esencialmente, tras algunas adaptaciones y actualizaciones, con la primera parte de la tesis doctoral que con el título: Ámbito subjetivo de la previsión social militar: evolución histórica y régimen vigente, fue defendida por la autora, públicamente, en la Universidad Rey Juan Carlos, el día 21 de marzo de 2022, bajo la dirección del catedrático de dicha Universidad, Don Guillermo Barrios Baudor, al que, ya desde este momento, quiero expresar mi más profundo agradecimiento por sus siempre valiosos consejos, sugerencias y críticas, además de su incansable apoyo y aliento durante estos años. La elección del tema elegido para mi trabajo de investigación obedeció, entre otros motivos, a la constatación del gran desconocimiento que existe sobre los vetustos y pioneros sistemas de protección social militar, no solo en la sociedad en general, sino entre los propios militares. En su mayoría ignoran no solo el precoz y privilegiado entramado asistencial de que gozaron sus predecesores, sino la trascendental aportación que aquellos primeros mecanismos de previsión social tuvieron en la gestación de lo que hoy constituye su especial Régimen de Seguridad Social, que no es sino fruto de la evolución histórica de aquellas incipientes medidas de previsión social cuyo origen se remonta a la Baja Edad Media. El objetivo de mi trabajo de investigación fue, así, desde el principio, estudiar y analizar las principales prestaciones que los monarcas y gobiernos reconocieron a los militares a lo largo de la historia de España, poniendo siempre el acento en el principal destinatario de las mismas: el personal militar. Pero, nada más comenzar a abordar dicha investigación, me topé con el primero y principal escollo. La escasez de estudios en la historiografía militar
■ LA PREVISIÓN SOCIAL MILITAR: GÉNESIS Y EVOLUCIÓN 24 sobre protección social militar. Con la excepción de algunos trabajos de investigación que se citarán oportunamente, los estudiosos de la historia militar han concedido escasa atención a la organización de los sistemas castrenses de protección social. Lo que sorprende teniendo en cuenta la trascendental contribución que él precoz reconocimiento de las medidas e instituciones protectoras de los riesgos profesionales de los militares, tuvieron en su calidad de vida y en la de sus familiares. Tampoco los administrativistas han prestado especial atención al tema, seguramente por considerarlo ajeno al Derecho administrativo, lo que llama la atención teniendo en cuenta el carácter de empleados públicos de sus destinatarios. Por no decir de la casi ausencia de referencias a los mismos en los tratados sobre Seguridad Social, en los que, a lo sumo, se hace una mera alusión, si bien es cierto, que para reconocer su carácter pionero y precursor del actual sistema de Seguridad Social. Y ello también extraña teniendo en cuenta que, en la mayoría de los casos, aquellas primeras conquistas sociales supusieron una auténtica revolución, dado el nivel de protección social de que gozaba la población en general. Si bien, nadie pone en duda la precocidad de la protección social de los funcionarios públicos, pues como ya afirmara Luis Jordana de Pozas (1951) «casi todas las medidas concretas de seguridad social se encuentran en el campo de los funcionarios públicos cincuenta o más años antes que en el de la legislación general del trabajo», dentro del colectivo funcionarial, fue el personal militar el pionero en dicho ámbito, reconociendo el mismo autor que «siempre y, en todas partes, las clases pasivas militares preceden a las civiles». No obstante, aun partiendo de tales premisas, he de reconocer que el resultado de mi investigación ha superado con creces mi impresión inicial. Como se demostrará a lo largo de la presente obra, durante mi labor investigadora he podido comprobar y demostrar que los hombres de armas fueron los primeros asalariaros en nuestro país, en estar asegurados frente a todos los riesgos derivados de su quehacer profesional, mediante un seguro totalmente garantizado por el Estado y financiado por el erario público, varios siglos antes de que al resto de los trabajadores se les reconociera un similar nivel de protección. Es cierto que los profesionales de la milicia siempre han estado expuestos, por las singulares características de peligro en que desenvuelven su actividad, a mayores riesgos que pueden afectar a su integridad física e, incluso, poner en peligro su propia vida; riesgos que, por otra parte, asumen como algo inherente al ejercicio de su profesión. Estas circunstancias y su cercanía a las estructuras de poder determinaron que, desde la antigüedad, los poderes públicos prestasen mayor atención a este colectivo, reconociéndole, bien para compensarles por los PRESENTACIÓN ■ 25servir de estímulo a los que defendían sus intereses con las armas, derechos y prestaciones sociales que, con el tiempo, estos considerarán derechos adquiridos. Ello nos lleva a reconocer que, a lo largo de la historia, la profesión militar ha servido de estímulo para el establecimiento de instituciones protectoras, actuando los hombres de armas, en este ámbito como en otros muchos, como auténticos precursores de importantes reformas sociales, inspirando unas veces y promoviendo otras la creación de mecanismos protectores que con el paso de los siglos se extenderán al resto de la población. No obstante, se advierte que las líneas que siguen no pretenden ser un trabajo, ni de sociología, ni de historia militar, lo que sería muy pretencioso por parte de la autora que no es experta en ninguna de ambas disciplinas. Por otra parte, tratar de analizar ocho siglos de protección social, con la profundidad y exhaustividad que merece la materia, sería una empresa inabarcable, que por razones lógicas de extensión excede de la pretensión de este trabajo jurídico de investigación. Los objetivos de la autora son mucho más modestos. De una parte se ha pretendido esbozar los principales mecanismos protectores que se arbitraron en favor de los integrantes de nuestros ejércitos a lo largo de la historia, para protegerles de los riesgos derivados de la enfermedad, discapacidad, vejez y muerte, que evolucionaron hasta lo que constituye en la actualidad la acción protectora del Régimen Especial de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (en adelante, RESSFA). Y, de otra, poner de relieve el carácter revolucionario desde el punto de vista social, que tuvo el reconocimiento de muchas de las prestaciones reconocidas a los militares y a sus familiares, en comparación con el nivel de asistencia social de que gozaba el resto de la población y la importante contribución que aquellos pioneros y privilegiados mecanismos de protección social militar tuvieron en la configuración del régimen de protección social de los empleados públicos e, incluso, en la configuración del propio sistema español de Seguridad Social. Si bien el objetivo principal de mi trabajo de investigación es el estudio del origen y evolución de los sistemas de protección castrenses, dicho estudio quedaría incompleto si no se relacionase y comparase con el nivel de asistencia social que, en cada momento histórico, poseía el resto de los ciudadanos. Por otra parte, el devenir histórico nos demuestra que, al igual que los riesgos sociales han evolucionado conforme lo ha hecho el individuo y la sociedad en la que ha vivido, los mecanismos protectores de las necesidades sociales dependen, tanto temporal como espacialmente, de los principios básicos ■
LA PREVISIÓN SOCIAL MILITAR: GÉNESIS Y EVOLUCIÓN 26 del Estado que los instrumenta, así como de la situación económico-social de la colectividad en que se instauran. Por ello, el estudio de los variados mecanismos de protección social, requiere el previo conocimiento del ordenamiento jurídico que, en el tiempo y en el espacio, los haya puesto en funcionamiento, lo que exige acudir al criterio cronológico para contextualizarlas en el momento histórico en el que vieron la luz. Por todo ello, siguiendo un orden cronológico y a lo largo de diez capítulos, que se corresponden con la división tradicional de la historia de España, en cada etapa histórica se comienza esbozando el nivel de asistencia social de que gozaba la población en general, para después analizar, a modo comparativo, las medidas de protección social reconocidas a los integrantes de los ejércitos, con el fin de descubrir los motivos que llevaron a su creación y las razones que aconsejaron sus posteriores reformas. Ello nos permitirá extraer conclusiones que, ya se adelanta, arrojarán un saldo casi siempre positivo a favor de los militares. Este objetivo exige, aunque sea someramente a fin de no desviarnos del principal objeto de investigación, esbozar en cada etapa el momento de la historia de España en la que nos encontramos y, dentro de ella, analizar, sin ánimo de exhaustividad, la composición social, estructura y organización de los ejércitos y examinar el papel que estos desempeñaban en la organización sociopolítica del país. Por ello, previamente al estudio de las principales prestaciones sociales reconocidas a los que, a lo largo de la historia de España, han engrosado las filas de los ejércitos, dentro de cada etapa histórica se analiza la composición social de la Institución militar, que ayuda a comprender el nacimiento, alcance y evolución de dichas prestaciones, así como la importante influencia que, en su génesis y desarrollo, tuvo la evolución de la composición social de los ejércitos, y, sobre todo, el proceso de profesionalización y posterior corporativización de la carrera de las armas que tuvo lugar a partir del siglo XVIII. De todo ello concluiremos que los hombres de armas fueron pioneros, no solo en la protección de su vejez e invalidez, con el precoz reconocimiento de las primeras pensiones de retiro y de invalidez en el siglo XVII, sino también en el amparo de sus supervivientes, con el reconocimiento, en el siglo XVIII, de las primeras pensiones de viudedad y orfandad y la creación de instituciones protectoras de sus huérfanos. Sin olvidar el derecho a la protección de la salud, que los hombres de armas y sus familiares disfrutaron varios siglos, antes de que se reconociera el derecho a la asistencia sanitaria de la población con carácter general. PRESENTACIÓN
■ 27 Por ello no extraña que el completo nivel de protección social de que disfrutaban dichos profesionales constituyera el modelo o prototipo al que aspirarán las organizaciones obreras y los reformadores sociales, cuyas luchas y estudios a finales del siglo XIX, darán lugar a la configuración de nuestro actual sistema de Seguridad Social. No cabe duda de que, en nuestro país, como en los demás países de nuestro entorno, la «previsión social» como acción pública estatal protectora de riesgos sociales, que con el tiempo evolucionará hasta lo que hoy conocemos como Seguridad Social, tuvo su origen en aquellas primeras medidas e instituciones protectoras que comenzaron a esbozarse en la Baja Edad Media y alcanzaron su pleno desarrollo en el primer tercio del siglo XX. Y así llegaremos a la principal conclusión del presente estudio, a saber, que, en justicia, podemos afirmar que lo que hoy conocemos como Seguridad Social, pieza esencial del Estado del Bienestar que disfrutamos, hunde sus raíces en aquellas primeras medidas e instituciones de protección social que los sucesivos monarcas y gobiernos arbitraron en favor de los integrantes de los ejércitos y de sus familiares, que con el tiempo inspiraron las que se reconocerán al resto de los asalariados, que surgirán, a semejanza, cuando no a imitación, de las que venían disfrutando los hombres de armas varios siglos atrás. Para finalizar esta presentación, quiero dejar constancia de mi enorme agradecimiento al catedrático D. Antonio Sempere Navarro, por haberme acogido en su «familia académica», haber accedido a ser presidente del tribunal ante el que defendí mi tesis doctoral, por su extrema generosidad en la puntuación otorgada a la misma y por haberme posibilitado la presente publicación en esta relevante editorial. Por último, quiero dar las gracias a mi familia, padres y hermanos y, especialmente, a mi hija, lamentando siempre el tiempo que les he robado durante estos años, así como a mis jefes, amigos y compañeros. Sin su constante apoyo, aliento y comprensión no habría podido culminar el trabajo de investigación que ahora se presenta. Madrid, a 25 de mayo de 2022
