LA MARINA CIVIL REQUIERE OTRO TRATAMIENTO

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La flota española de buques mercantes y pesqueros ha sufrido una drástica reducción en los últimos lustros.  En términos generales, hemos pasado de unas 25.000 unidades a principios de  los años 70 a unas 10.500 en el momento actual.

La población embarcada se ha reducido en miles de personas, en buena parte debido a la reducción de flota,  a los avances tecnológicos y a los cambios normativos sobre tripulaciones mínimas. En otras palabras, han disminuido sustancialmente tanto los buques como  las personas expuestas a los riesgos propios de la navegación marítima.

Los avances tecnológicos en los buques civiles han sido notables, y han hecho posible que estos sean más eficientes y puedan navegar en condiciones más seguras. Hace años que es posible conocer desde tierra y en tiempo real las “constantes vitales” de un barco que se encuentra a miles de millas de distancia. Los datos sobre el estado de la mar, visibilidad, oleaje, temperatura, salinidad, pueden conocerse con cierta precisión y son asequibles en cualquier momento.

Las cartas electrónicas, los equipos como el AIS, LIRT, el GPS, el GMDSS, ARPA, etc. han facilitado el posicionamiento, el trazado de derrotas, el control sobre motores y sistemas, las comunicaciones y la información sobre otros barcos. Los dispositivos de tráfico marítimo, a través de los cuales se encauzan los barcos en las zonas muy concurridas (Finisterre, Estrecho, San Vicente,etc.), han contribuido a que la navegación sea más segura. 

En materia de Salvamento Marítimo, España ha sido pionera gracias al proyecto puesto en marcha por el actual alcalde Vigo a finales de los 80.(1987 ,concretamente) 

Los convenios y normas internacionales sobre búsqueda, rescate y protección del medio marino han potenciado el despliegue de todo tipo de medios destinados a buscar, localizar y rescatar a las personas y evitar o amortiguar  los  daños por agresiones a los mares, océanos y sus entonos.

Se han construido buques hospitales y de apoyo a las flotas pesqueras.

Los de Organismos Internaciones – IMO, OIT, UIT, IALA, EMSA, etc. que se encargan desde distintos ángulos de velar por la seguridad de la navegación y de la preservación de medio marino, han generado y puesto en vigor multitud convenios, protocolos y normas  internacionales, que, en buena medida, se han incorporado a las legislaciones nacionales  y regionales. En resumen, se han regulado eficazmente aquellos aspectos que eran antes ignorados o descuidados.

Las Enseñanzas Superiores de Marina Civil se han integrado en la Universidad, y se han potenciado los planes de estudio; La Formación Profesional ha mejorado en todos sus grados y niveles. Se han establecido numerosos cursos de reciclaje de carácter obligatorio con el fin de incrementar la capacidad de respuesta del personal marítimo ante cualquier riesgo en la mar: incendios, fugas de gases, evacuación, supervivencia.

En definitiva, los avances registrados en el ámbito de la Marina Civil han sido en cierto modo espectaculares, como en casi todos los sectores de actividad humana.

Sin embargo, en España, el número de accidentes náuticos graves: hundimientos, varadas, incendios, pérdida de estabilidad, colisiones, lesiones y muertes se están disparando. Las estadísticas publicadas recientemente por el IGSSA*   correspondientes a los años, 2014, 2013, 2012 así lo confirman. Los incidentes y accidentes en el sector pesquero superan a la suma de los registrados en el resto de los sectores productivos. En 2013, se han duplicado los registros con respecto al año 2012. Pero en el primer  trimestre de 2014, tanto a nivel nacional como a nivel de la autonomía gallega,   han saltado las alarmas debido al incremento y gravedad de los accidentes registrados: el mercante “Citadel” embarrancó en el Guadalquivir,  el “Abis Calais” estuvo a punto de irse a las piedras frente a las costas  Ferrol,  el “Luno” montó la escollerra y se partío en dos en Bayona (Francia), el pesquero “Nuevo Río Verde”, embarrancó y se hunde en Girona, el “Ciscar” colisiona y se hundío en Málaga, el “Nuevo Sara” se hundío  en Galicia (1 víctima mortal), El arrastrero hispano-luso, “Santa Ana” embarrancó y se hundió en Peñas (Principado de Asturias) dejando  8 víctimas.-  El pesquero “Astelhena”, se hundío en Barmeo.  El buque de arrastre, “Mar de Marín”, colisionó  en la ría Vigo con el car carrier “Baltic Breeze” dejando 5 víctimas. A estos habría que sumar los causados  por los temporales del pasado  invierno. Y no ha habido más víctimas gracias a los servicios de Salvamento Marítimo.

Es evidente que algo está fallando.  Que el origen de tanto desastre no puede ser imputado al “golpe de mar” como en otro tiempo, o al socorrido “error humano”, que no deja de ser una forma de eludir las responsabilidades a mayor escala.  Falta, quizás, la capacidad para comprender la compleja red de responsabilidades de la siniestralidad marítima. Lo más sensato sería sustituir el “error humano” por “error de los humanos” y especialmente de quienes toman decisiones políticas erróneas, de los que hacen leyes siendo ajenos a la realidad, de los despachan buques alegremente,  de quienes dan títulos y certificados en función de la demanda del mercado, de quienes dictan normas erróneas, de quienes inspeccionan con gafas ahumadas y emiten dictámenes o certificaciones fraudulentas, de quienes juzgan lo que ignoran, y, en general,  de quienes prevarican o se corrompen en el ejercicio de sus funciones públicas o privadas.  De todo ello sobran ejemplos.  

¿Por qué se han de militarizar las competencias y funciones netamente civiles?

¿Qué sentido tiene que un agente náuticamente analfabeto, en su condición de autoridad pueda dar órdenes de carácter técnico al capitán de un buque de gases licuados o al comandante de un crucero?

¿Qué sentido tiene que la Capitanía Marítima de un gran puerto esté en manos de una persona sin formación náutica y carente por completo de experiencia en navegación?

Es evidente, que mientras sólo se trata de seguir el protocolo, todo parece ir sobre ruedas, pero cuando llega la hora de la verdad, el profesional tiene capacidad de respuesta, el intruso se esconde y espera a que se lo resuelvan quienes dominan el tema.

¿Se debe mercantilizar o privatizar  la seguridad marítima?

Fatiga de navegación.

Uno de los factores determinantes de los accidentes es justamente la fatiga de navegación, o lo que es lo mismo, el agotamiento físico por falta de descanso o exceso de trabajo. Muchas catástrofes marítimas tienen su origen en este factor.

En el mundo de la pesca abundan los abusos y los excesos. Antes de condenar a nadie por “error humano”, analícense con detalle y rigor las circunstancias en las que se produce un accidente.

En España se ha cometido un grave error con la famosa ley de Puertos y Marina Mercante, y en estos momentos, se está tramitando en el parlamento una ley  de Navegación, (que debería titularse de Marina Civil)  que sigue los mismos rumbos y derroteros.

Así pues, de no enmendar la derrota, seguiremos cosechando fracasos y siniestros.

*Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral

 

José A. Madiedo Acosta

Ex director General de la M. Mercante.