Jefe de Máquinas y escritor. RAMIRO PINILLA

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              Ramiro Pinilla . Marino Civil y escritor

                                                                                                     

 

"Tengo 89 años. Nací en Bilbao y vivo en Getxo. Soy escritor. Tengo tres hijos y vivo en pareja. Soy de izquierdas, y fui  comunista por antifranquista. La naturaleza nada tiene que ver con Dios:  dejé de creer.

El secreto de la longevidad es no enfadarse por bobadas y  minucias" (La Vanguardia)

Le veo la mar de  bien.

 ¡Porque como muchas naranjas! Tres o cuatro al día: ese es mi secreto de  salud.

 Algún otro tendrá.

 Paseo cada mañana, leo... y, sobre todo, ¡evito discutir! Esto es lo  fundamental. Yo ya he aprendido a no alterarme por minucias. Sólo por lo  importante.

 ¿Y qué es lo importante?

 La mayoría de lo que nos sucede durante el día son menudencias,  bobadas. ¿Por qué nos lo tomamos a la tremenda? ¡Qué error!

 Insisto: ¿qué es lo importante?

 Los hijos, la mujer que amas... y tu vocación.

 ¿Cuál es la suya?

 Escribir.

 ¿Desde cuándo?

 La posguerra era cruda, y yo leía para evadirme: Twain, Dickens, Melville...  Tenía 15 años y con los libros huía de mí mismo y de mi entorno. Escribir fue el  paso inmediato.

 ¿No tenía amigos?

 Mi hermano les dijo a mis amigos que yo escribía... y empezaron a  cachondearse de mí, claro. Me veían como a un marciano.

 ¿Y qué hizo usted?

 Ocultar lo que escribía. Me sentía avergonzado por escribir. Me costó mucho  coraje mostrarme como escritor, mucho...

 ¿Qué hizo entre tanto?

 Fui marino mercante: maquinista naval.

 Suena romántico y novelesco.

¡Fue horroroso! No veía nunca la mar, estaba siempre enclaustrado en las  bodegas, asfixiado con las máquinas de los motores, sudando... La vida del  marino es horrible, sin ver a la familia... ¡Y yo quería familia!

Y lo dejó.

Sí. Entré a trabajar en una fábrica de gas y me casé. En esa fábrica eran  todos muy franquistas, y yo disimulaba.

¿Seguía escribiendo?

 Por las tardes tenía otro empleo: escribía los relatos que se imprimían en el  dorso de una colección de cromos. Pero sí, yo seguía escribiendo novela. ¡Y gané  el premio Nadal!

 Un premio de prestigio.

 Gané el premio Nadal del año 1961 con la novela, Las ciegas hormigas. ¡Por eso  me despidieron de la fábrica de cromos!

 No veo el motivo.

Consideraron que no me entregaba en cuerpo y alma a los cromos, y la prueba  era esa novela escrita por las noches: ¡en vez de felicitarme, me despidieron!  Me fui al campo.

 ¿A qué?

 A vivir. No soporté la presión. Sentí necesidad de aislarme. Vivía en Bilbao,  y me parecía que la gente iba cada día más deprisa...

 Y usted prefiere ir despacio a los sitios.

 Lo bonito no es ir corriendo o despacio: ¡lo bonito es no ir a ningún  lado!

 Total, que se escondió.

Me gusta la soledad. Rompí con la editorial, conquisté mi tranquilidad y escribí Verdes valles... Y mi hijita tecleó el punto final.

 ¿Y qué hizo con la novela?

Primero guardé el original a máquina en mi gallinero. Y me autoedité, para  venderla por la calle. Novela la dura vida de los obreros en las fábricas que  veía en valles cerca de casa.

¿Le fue bien?

Muchos pensábamos que, con la muerte de Franco, este país se arreglaría y que 

¿Sí? ¿Por qué?

 Es un gran sueño que nos redime de tantas calamidades... Yo mismo, cuando  perdía el Athletic, regresaba a casa diciéndome: “Y ahora, ¿qué me queda?”.

¿El amor a su tierra, quizá?

 Pero vacunado contra el nacionalismo, porque he leído: sé que cada uno  inventa su dios, llámese club de fútbol, país... ¡Sueños!

¿Se ha metido ETA con usted?

 Yo me alegré cuando volaron a Carrero Blanco, como nos alegramos casi todos.  Años después, una bomba de ETA voló mi diario Galea. ¡Me alegro de que ahora se  atengan a modos democráticos!

¿Qué papel tuvieron en el nacionalismo vasco los  obreros que novela?

 Sabino Arana, en el siglo XIX, supo recoger las inquietudes de los vascos  (centradas en su caserío y sus vacas), quienes sintieron amenazada su identidad  ante la llegada de obreros foráneos (los maquetos): así nacerá el nacionalismo  vasco. 

Que las humillaciones franquistas fueron  alimentando.

 Ni unos ni otros han reconocido a esos obreros foráneos su aportación al  poderío industrial vasco: los homenajeo en mis novelas.

¿Cómo ve las reivindicaciones independentistas  catalanas? 

Los catalanes siempre han tenido más talento comercial y político que los  vascos. Pero no sé si todo esto llegará a algo. Verá, los políticos necesitan  distraer a sus pueblos, ¿sabe? Sea con fútbol, sea con manifestaciones.

Ya.

Yo me quedo con mis propias distracciones... ¡Qué gusto da ver jugar al Barça!

 ¿Qué proyectos tiene ahora?

He impulsado durante años un taller de escritura, quiero que cualquiera pueda  compartir lo que escribe: ¡que a nadie le pase lo que me pasó en mi juventud! Y  en eso sigo.

 ¿Y personalmente?

 Dejar alguna huella con lo que escribo. Para eso quiero sobrevivir lo más  posible, ya sabe, con naranjas, vida tranquila, buenas siestas... ¡y nada de  enfados por pamplinas!

Me dicen que su hija sigue tecleando el punto final a  sus originales...

 ¡Siempre! Vive en Sevilla, y vuela expresamente para eso: a veces espero  meses...

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BIOGRAFÍA (escritores org)

Ramiro Pinilla nació en Bilbao, Vizcaya, España, el 13 de septiembre de 1923. Trabajó en la marina mercante, como maquinista naval, y en una fábrica de gas de Bilbao, al mismo tiempo que por las tardes escribía los relatos que se imprimían al dorso de una colección de cromos, y de noche escribía una novela: Las ciegas hormigas, que en 1960 ganó el premio Nadal. Se retiró a vivir al  Getxo, en el campo. En sus novelas refleja la gran contribución de los obreros emigrados o maketos al País Vasco en la construcción de su poderío industrial y los efectos sociales de esa explotación. Quedó finalista del premio Planeta en 1972 y más tarde publicó Recuerda, oh recuerda (1974), Primeras historias de la guerra interminable (1977), La gran guerra de Doña Toda (1978), Andanzas de Txiki Baskardo (1980), Quince años (1990) y Huesos (1997). Pinilla es un referente ineludible de la corriente renovadora de la narrativa española que se inicia en la década de los años sesenta, Tusquets ha publicado la trilogía Verdes valles, colinas rojas, un ambicioso fresco sobre la historia reciente del País Vasco y al mismo tiempo un sagaz retrato de Guetxo.

 

BIBLIOGRAFÍA

Narrativa: Misterio de la pensión Florrie (1944) El ídolo (1957) Las ciegas hormigas (1960) El héroe del Tonkin (1961) En el tiempo de los tallos verdes (1969) Seno (1971) El salto (1975) Recuerda, oh, recuerda (1975) Antonio B... "el Rojo", ciudadano de tercera (1977) Primeras historias de la guerra interminable (1977) La gran guerra de Doña Toda (1978) Andanzas de Txiki Baskardo (1979) Quince años (1990) Huesos (1997) La estación de Getxo (1998) Verdes valles, colinas rojas (2004-2005). Trilogía compuesta por: La tierra convulsa (parte I, octubre de 2004). Los cuerpos desnudos (parte II, mayo de 2005)         Las cenizas del hierro (parte III, noviembre de 2005). La higuera (2006) Sólo un muerto más (2009) Los cuentos (2011) Aquella edad inolvidable (2012) El cementerio vacío (2013)

Ensayo: Guía secreta de Vizcaya (1975)

 

PREMIOS

Premio Mensajero (1957). Premio Nadal (1960). Premio de la Crítica (1960) Finalista del Premio Planeta (1971). Premio Euskadi de Literatura en castellano (2004) Premio de la Crítica (2005) Premio Nacional de Narrativa (2005) Premio Lan Onari 2012 Premio Euskadi de Literatura en castellano (2012)   

ENLACES

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20121108/54354954084/la-contra-ramiro-pinilla.html

http://elpais.com/tag/ramiro_pinilla/a/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-entrevistas-ramiro-pinilla/1530109/

http://www.deia.com/2013/11/01/ocio-y-cultura/cultura/ramiro-pinilla-termina-la-tercera-entrega-de-su-detective-esparta-