La cadena de temporales de los dos últimos meses ha revalorizado a la ría de Viveiro y a la ensenada de San Cibrao como refugio de mercantes. Fondeadero habitual de buques en espera, cuando el estado de la mar se complica no siempre bastan para guarecer a todos los cargueros que lo piden. En esos casos, la Capitanía Marítima Provincial, con sede en Burela, debe derivarlos a otras zonas.
Depende del tamaño de las embarcaciones y, sobre todo, de la dirección del viento y del oleaje, pero tanto en el entorno de Os Farallóns, en San Cibrao, como en de San Román, en la ría de Viveiro, pueden fondear al mismo tiempo entre cuatro y cinco mercantes, en cada una de ellas. José Ángel Iglesias, capitán marítimo provincial, explica que en las últimas semanas hubo ocasiones en las que era tal la «concentración» de buques al abrigo, que no cabían más.
Eso no significa que agotasen todo el espacio disponible. Pensando en cargueros con problemas serios que dificulten su navegación, la Capitanía Marítima Provincial tiene siempre en reserva una zona más interior de la ría de Viveiro para darles refugio. Podrían entrar uno o dos.
Ría de Viveiro y ensenada de San Cibrao son abrigos naturales de embarcaciones desde tiempos inmemoriales.

