Tazones. El Cahíz, ¿otra víctima del bloque de hormigón?
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- Published on Wednesday, 25 December 2013 19:14
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El Cahíz, ¿otra víctima del bloque de hormigón?, de José Antonio Madiedo Acosta en La Nueva España
el 17 julio, 2007 en 2007

Sobre el primer viaje del príncipe Carlos de Gante a España, incluido su desembarco en Tazones, el 19 de septiembre de 1517, conviene hacer algunas observaciones, y para ello nada más conveniente que tratar de situarse en el escenario real: mar Cantábrico, mediados de septiembre, horario solar, flota de 40 barcos de vela (urcas, fustas, pinazas, etcétera) y doce embarcaciones menores, cartografía muy rudimentaria e imprecisa, grandes dificultades para determinar las coordenadas del barco en mar abierto y, consecuentemente, dudas para trazar los rumbos.
Asimismo, ha de tenerse en cuenta que las noticias del viaje nos llegan a través de un improvisado cronista, Laurent Vital, que realiza un magnífico trabajo, pero de escasa fiabilidad náutica. Relata, por ejemplo, que la pesada «falúa» real con la que el príncipe y su séquito «irán a tierra» fue arriada a una distancia de 6 leguas (unos 33 kilómetros) de la costa, lo que no tiene ningún sentido. Como tampoco lo tiene el que dicha embarcación penetrase en la ría de Villaviciosa -carente de balizamiento, entonces y ahora- a punto de caer la noche, impulsada por remos, y portando al futuro rey de España, sin más ayuda que la intuición. Se nos antoja demasiado arriesgado como para ser creíble. Lo más lógico es que la embarcación regia, en la que viajaría algún piloto, se acercase a Tazones para informarse y pedir el pilotaje de algún pescador que conociese la ría. Esa forma de proceder está más en consonancia con lo expuesto por el historiador P. Mártir de Anglería y por Pierre Boissot, mayordomo del rey y testigo directo de la aventura.
En aquel tiempo Tazones era una rada abierta y pedregosa. El único «muelle» disponible era la llamada piedra El Cahíz, que figura en las cartas náuticas y derroteros más antiguos. En pleno siglo XX, las lanchas todavía se arrimaban a El Cahíz para desembarcar la pesca, que aún venía enmallada; allí la «despescaban», formaban los lotes de pescado y los subastaban a la baja: 100, 99, 98, 97, 90. Las pescaderas, unas 10 o 12, cargaban el pescado sobre la cabeza en «paxos» e iniciaban de madrugada un duro camino hasta la Villa (Villaviciosa), Sariego, Argüero, Gijón, etcétera. Sobre esa piedra se supone que también embarcaban en las traineras los cazadores de ballenas.
Llamar simple «pedrusco» a una piedra con tanta historia ofende la memoria histórica de un pueblo. El Cahíz es todo un símbolo para Tazones, el emblema de su historia marinera, por lo que no hay razones para sepultarla ni para condenarla al olvido. Habrá, por el contrario, que mostrar su auténtico valor, recordar su historia y proteger lo que queda de ella después de que fuese parcialmente sepultada por el dique actual en los años cuarenta.
Tazones y la mar.
Las gentes de Tazones llevan la mar muy adentro. Han convivido con ella desde sus ancestros. El castro celta de El Catalín bien podría atestiguarlo.
Hay documentos que acreditan que los pescadores de Tazones ya practicaban la caza de la ballena (Eubalaena glaciales) en los siglos XII y XIII.
En 1467, en el Atlas de Azcona, Tazones ya figuraba como puerto.
En 1571 ya se intentó hacer un muelle en Tazones, pero parece ser que se opuso Villaviciosa. El intento se repite en 1674, pero con idénticos resultados.
En 1785 se realiza el primer proyecto para construir un espigón de protección del puerto.
En 1850 la Comandancia de Marina de Gijón propone que el ayudante de Marina de Villaviciosa tenga su residencia en Tazones, lo que se dispone oficialmente el 29 de diciembre del mismo año.
El 16 de mayo de 1873, es el almirante responsable de los puertos quien, a instancia-exposición de los vecinos de Villaviciosa, dispone de nuevo el traslado de la Ayudantía de Tazones a Villaviciosa.
Imágenes para la Historia.
En 1909 Tazones estaba dividida en dos por un riachuelo -actualmente cubierto-, sobre el que cruzaba un puente justamente a la orilla del mar.
La imágenes de 1918 nos muestran la rampa situada frente a los cabrestantes que aún se conservan en una plaza empinada y unida al paseo que conduce a la rula.
En 1956 Tazones tenía una población de unas 675 personas.
Un espigón con problemas.
De acuerdo con lo que nos tramite el señor Vera González, el actual espigón (dique-muelle) del puerto de Tazones es de tipo vertical y fue construido en dos fases: la primera, que corresponde al dique propiamente dicho, con una longitud de 120 metros, se remató en 1944; la segunda, que corresponde al morro o cabeza del dique, tiene 30 metros de largo y se concluyó en 1984. Dicho espigón está orientado aproximadamente al Rumbo v.= 133., y está protegido por una defensa de bloques de hormigón de pequeño volumen.
El referido dique, hasta la cota de +1 m, está construido con sacos de hormigón. A lo largo de su vida sufrió numerosas averías y destrozos, especialmente en su tramo final, siendo ésta una de las razones por las que se construyó el morro del mismo, cuya cabeza se asienta sobre una sonda de 6 metros. En su construcción se utilizaron 2500 m3 de hormigón bombeado. Como encofrado se utilizaron unos sacos vacíos que se rellenaban una vez situados en su posición correcta con la ayuda de buzos.
Uno de los inconvenientes de este tipo de diques verticales construido sobre bajos es que no permiten la reflexión de la ola, por lo que absorben el impacto total del oleaje, lo que a su vez es la causa de que las masas de agua rebasen la cota más alta del espigón y se desplomen sobre el muelle causando graves problemas a personas y embarcaciones. Debe señalarse asimismo que las características y configuración del espigón actual originan con mar agitada ciertas perturbaciones en el interior del puerto que hacen muy difícil la estancia segura de las embarcaciones en él.
Obras planificadas por el Principado.
El jueves 10 de mayo de 2007, la Consejería de Medio Ambiente destina 2.556.009 euros a las obras de refuerzo del dique del puerto de Tazones, con un plazo de ejecución de quince meses.
Las obras consisten en la ejecución de un manto de bloques para proteger el espaldón del dique de abrigo.
Según se recoge en un comunicado del Principado: «Como trabajos previos se comenzará por el relleno de los huecos del actual talud con sacos de cemento. Posteriormente el refuerzo se situará adosado al dique actual a lo largo de sus 120 metros, estando compuesto por un núcleo de escollera de 3,5 Tn. desde la cota -8,00 hasta la cota +2,00, y un manto de bloques de hormigón de 50 Tn. en el cuerpo del dique y de 65 Tn. en el morro, dispuestos ambos en dos capas y con un talud 1,5/1. La coronación de la berma se encuentra a la cota +8,00 y su anchura es la correspondiente a tres bloques (8,40 a 9,00 m)».
Esta obra comenzará en el último trimestre del presente año, por lo que se ejecutará fundamentalmente durante el 2008, dado que no es posible simultanearla con la obra de la lonja de pescados.
Es obvio que, de realizarse la obra en los términos anunciados, la piedra El Cahíz, que ni siquiera se menciona en el proyecto, quedaría sepultada para siempre. No es la primera ocasión en la que se destruyen yacimientos o muelles históricos como ha ocurrido con algún castro o parcialmente con el muelle de Huetes, situado en la entrada de Villaviciosa.
Por todo ello, consideramos que la obra prevista -que debería ser ampliada- y la preservación de El Cahíz deben ser compatibles.
José Antonio Madiedo Acosta, presidente de la Asociación Española de la Marina Civil.
