La crisis condena al desguace al portaaviones "Príncipe de Asturias", que costó 630 millones(unos 105.000 millones de pesetas)
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- Published on Thursday, 12 December 2013 18:12
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Mundiario
Por Germán Castro el 09 de febrero de 2013 en economía· comentarios
El "Principe de Asturias" arribó ayer a Ferrol

El portaaviones R-11 Príncipe de Asturias, considerado en su momento como el mejor portaaviones ligero del mundo, ya está de vuelta en Ferrol. Ayer rindió su última singladura. Con un año de retraso sobre lo previsto, se botó en el 1982 y tres décadas después retorna con destino al desgüace. ¡Sic transit gloria mundi! Para que este buque continuase operativo precisaría de un esfuerzo inversor en su modernización y, con la que está cayendo, no pareció oportuno realizar ese gasto. Además, tiene sustituto en el L-61 Juan Carlos I. El portaaviones Príncipe de Asturias, en cuya fabricación se invirtieron nueve años y se gastó la barbaridad de 630 millones de euros, marcó un antes y un después en la historia de las construcciones navales militares españolas. Hasta que entró en servicio, la Armada contó con el portahelicópteros Dédalo, rehabilitado de un viejo navío estadounidense. Posteriormente, una vez lanzado al mar, sirvió de reclamo para exportar el diseño a terceros países, objetivo alcanzado con el contrato para Tailandia del Chakri Naruebet, que se entregó en 1997. Era la primera vez que un país europeo construía una unidad naval para la Armada de un país extranjero.
Horizonte 2025
Los especialistas en Defensa hablan del horizonte 2025 como referente para un diseño futuro de la flota y, por descontado, ya habían excluido antes de ahora al R-11, que tendría 37 años a esas alturas y 46 desde que se iniciara su construcción. Los esfuerzos se dirigen a disponer de una Armada equilibrada en sus componentes y con capacidad expedicionaria, según señala un informe elaborado por F. Javier Álvarez y M. Luisa Medina titulado "Armada 2025, una visión para el futuro". En la relación de necesidades no aparece la sexta fragata F-100 "que ha dado mucho que hablar en los últimos años, tanto en el ámbito de la Armada como en las organizaciones sindicales locales en Galicia", precisan los autores mencionados, refiriéndose a los sindicatos ferrolanos. Se deduce que la Armada considera cubiertos sus requerimientos y renuncia a la continuación de la serie.
Fragatas F-110
Sin embargo para el período que media entre 2012 y 2025, en teoría la Armada incluye, entre otros programas, seis fragatas de la clase F-110 y la modernización de media vida de las F-100 que deberá llevarse a cabo entre 2018 y 2025. Para el caso de las F-110 ya se dispone de un documento de líneas generales, pero ahora hace falta ver la viabilidad que el Gobierno atribuye teniendo en cuenta los azarosos tiempos de la crisis por la que estamos atravesando. Para Navantia-Ferrol, actualmente con apenas carga de trabajo, vendría como agua de mayo este encargo. Mientras tanto sindicatos e instituciones, incluida la Xunta de Galicia, abogan por un dique flotante que permita instalar en la ría ferrolana un gran centro de reparaciones, proyecto que está rodeado de gran controversia ya que, según las últimas revelaciones de la dirección de Navantia y de la propia SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), tiene el veto de la UE, aunque dirigentes socialistas piensan que no hay voluntad política para sacar adelante esta obra.
El desarme se realizará en Ferrol
infodefensa.com
El Príncipe de Asturias causará baja en la Lista de Buques de la Armada en diciembre
28/10/2013
(Infodefensa.com) Madrid – El portaaviones Príncipe de Asturias causará baja finalmente en la Lista Oficial de Buques de la Armada española el próximo 13 de diciembre, según Resolución 600/14742/13 del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA).
A partir de la citada fecha queda anulada la marca de identificación de costado «R-11», que podrá ser utilizada de nuevo en otras Unidades de la Armada.
Según consta en la citada resolución, el desarme del portaaviones se llevará a cabo en el Arsenal de Ferrol (A Coruña), con arreglo a lo previsto en el artículo 15, regla séptima del Reglamento de Situaciones de Buques, y siguiendo los trámites establecidos en la Directiva 003/05 del AJEMA, de fecha 3 de octubre de 2005.
Se añade que el Almirante Jefe del Apoyo Logístico dictará las instrucciones oportunas para el desarme y posterior enajenación del material no útil para la Armada.
El Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, acompañado por el ministro de Defensa y el AJEMA, presidió el pasado 7 de febrero la ceremonia oficial de despedida del portaaviones, un hito de la construcción naval militar.
Mantener el buque operativo costaría 100 millones de euros, una cantidad inasumible por Defensa en la actual situación presupuestaria, por lo que optó por darle de baja tras 25 años de servicio.
Buques de la clase:
Características:
Desplazamiento: 16,917 tons apc
Dimensiones: 195.9 x 29 x 9.45 metros
Propulsión: 2 turbinas de gas LM2500, 1 hélice, 46,400 cv, 26 nudos
Tripulación: 764
Aviación: cubierta de vuelo integral con ski jump de 12 grados, 2 ascensores;
hasta 29 aviones y helicópteros (habitualmente 10-12 AV-8B/B+, 6 SH-3H, 2 SH-
3H AEW, 4 AB-212)
Hangar: longitud y anchura completa (18 aeronaves)
Radar: SPS-52C 3-D aéreo
Dirección de tiro: 4 RAN-11 (para los MEROKA)
EW: Nettunel, SLQ-25 Nixie, 6 SRBOC
Armamento: 4 CIWS Meroka
Historia:
Ningún buque de nuestra Armada actual tiene una historia tan complicada como el Príncipe de Asturias. Nuestro buque insignia pasó, a lo largo de su gestación, por muchos obstáculos. Los primeros balbuceos de su construcción comenzaron a principios de los 70, cuando la US Navy lanzó el programa SCS (Sea Control Ship), un pequeño portaaviones pensado para ser construido en grandes series, con objeto de ser utilizado como escolta de convoyes en el Atlántico o en conflictos de baja intensidad, liberando a los grandes portaaviones de esas tareas. Nuestro R-11, cuyo nombre entonces era "Almirante Carrero Blanco", iba a ser uno más de esa serie; incluso, según algunas fuentes, podía haber sido construido en los EEUU, al estilo de las O.H. Perry australianas.
Sin embargo, cuando la Navy abandonó el proyecto, la Armada compró sus planos (15 planos generales, el buques estaba en fase de concepción) y encargó a Bazán el desarrollo y, posteriormente, la construcción. Así se llegó a 1982, cuando la Armada, ante el temor a que un triunfo electoral del PSOE pudiera dar al traste con la construcción, aceleró las obras y botó el buque en un estado de construcción aún muy "verde". Esto tuvo dos consecuencias: la primera, que el buque se terminó, y la segunda, que sus obras duraron hasta 1897, dando lugar en algunos ámbitos a la leyenda de que era un auténtico cacharro obsoleto, producto de una industria naval incompetente.
Nada más lejos de la realidad. Pese al tiempo dedicado a su construcción, el Príncipe de Asturias se ha convertido, desde un punto de vista operativo, en un referente mundial, como lo demuestra el hecho de que los principales astilleros del mundo han generado en los últimos años proyectos que se parecen, cada día más, al buque de Bazán. Además, cabe destacar que la Armada Thailandesa confió en la industria española y en el proyecto del R-11, encargando su portaaviones, el Chakrinaruebet, a Bazán. Por tanto, el R-11 ya tiene un "hermano pequeño" navegando en Extremo Oriente... con toda la satisfacción de sus dueños. Tan sólo cabe poner dos peros al proyecto del R-11, como son su escasa velocidad y la única hélice, que reducen algo su capacidad.
Como conclusión, decir que la Armada tiene un magnífico buque insignia en el R-11; tan sólo lamentar que éste no tenga un "hermano mayor" ondeando también nuestra bandera.
