Abandono deL buque Prestige
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- Published on Thursday, 14 August 2003 00:00
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Pongamos en que lo filtrado más o menos interesadamente a los medios de comunicación para demostrar que el capitán Mangouras cometió una falta a bordo del petrolero Prestige, es cierto. Es decir, que Salvamento Marítimo intentó la evacuación de todos los tripulantes del buque supuestamente en peligro. Vamos, que durante el zafarrancho generado a bordo por la presencia del helicóptero de turno, el capitán del buque recibe del comandante de la aeronave la orden de abandono. Una orden que afecta a la totalidad de la tripulación, incluidos, naturalmente, el propio capitán, el jefe de máquinas y el primer oficial que, como es conocido, optaron por permanecer en el petrolero. (De esta comunicación, por cierto, no existe constancia como tampoco de instrucciones sobre la orden de evacuación total por parte de la Autoridad Portuaria).
¿Quién es el comandante de un helicóptero civil, tripulado por personal civil contratado por la empresa concesionaria, empleado por una empresa que cobra los servicios que presta a Salvamento Marítimo, para "ordenar" al capitán de un petrolero extranjero que abandone el navío en aguas de responsabilidad española?
¿Y si Mangouras abandona el buque junto con el jefe de máquinas y el primer oficial, quién se responsabiliza del Prestige? ¿Tal vez el comandante del helicóptero? ¿Se facilitaría así un remolque que no se producía porque todavía se estaba en el proceso de negociación y, al fin y al cabo, un salvamento, sin nadie a bordo del petrolero, es más rentable económicamente que un socorro? O están locos estos romanos o es que, como en la aldea gala de Asterix, el cielo se les ha caído encima. Ahora aparecen unas comunicaciones cuyo contenido no se había dado a conocer; posiblemente porque no eran oficiales. Se producen estas comunicaciones entre el helicóptero y el Prestige al tiempo que se realizan las de la Torre de Control de Tráfico Marítimo y el capitán del petrolero en peligro, lo que también podría entenderse como una interferencia en un socorro, algo absolutamente impensable. Las comunicaciones entre el helicóptero y la Torre de Control deben figurar en el diario de la propia Torre.
Y no es así, si nos atenemos a las hasta ahora conocidas. Tampoco existe ninguna evidencia de que, en cumplimiento del convenio en vigor para las actuaciones aeronavales conjuntas en relación con el Prestige, se hubiera ordenado a alguna de las unidades intervinientes asumir la coordinación de la operación de evacuación del petrolero. Sí constan, sin embargo, las instrucciones de la propia Torre para que el helicóptero comunique al capitán del petrolero que debe dejar dispuesto el remolque de emergencia. No puede entenderse que las órdenes de abandono del buque hayan sido transmitidas desde la Autoridad Marítima. ¿Acaso fue iniciativa del comandante de la aeronave? ¿Qué otras sorpresas preparan aquellos que optaron claramente por alejar el Prestige en medio de semejante caos de comunicaciones, órdenes y mandos interpuestos que toman decisiones que no se contemplan en ningún caso ante una emergencia en la que no caben bicefalias como las evidenciadas por el helicóptero de salvamento y la Torre de Control, que es quien debe intervenir? Alguien se está columpiando.
