El laberinto del infortunio
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- Published on Tuesday, 26 May 2026 05:31
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AEMC

Los acontecimientos relacionados con la Marina Civil se están sucediendo de forma tan rápida como intensa. El asunto del crucero polar “Hondibus”, afectado por graves problemas de “hantavirus”, y su entrada en el puerto de Granadilla, nos ha dejado el agridulce sabor de ver como se gestionaba eficazmente el dispositivo sanitario y de orden público, mientras que puertos y Marina Mercante, es decir, la Secretaria General de Transportes, de ministerio que dirige Oscar Puente, dejaba constancia, una vez más, de descoordinación, incapacidad técnica e incoherencia operativa.

La flotilla Sumud, ha vuelto a poner al descubierto la fragmentación y la debilidad de la UE a la hora de abordar asuntos que afectan a su soberanía y la defensa efectiva de sus ciudadanos frente a los actos de piratería y terrorismo practicados en aguas internacionales por Israel. Los participantes de la flotilla que regresaron al aeropuerto de Bilbao después de haber sido agredidos, humillados y destruidos como personas libres por el capricho de un ministro de la extrema derecha israelí y sus avalistas políticos, tuvieron la triste experiencia de comprobar cómo no es necesario alejarse mucho para encontrarse con auténticas bestias uniformadas. ¡Qué indignante resulta todo esto¡ RTVE ha informado con detalle de lo ocurrido, pero aun así se ha echado en falta la ausencia de ese jubilado que debería explicar que entiende por proteger en las aguas internacionales a los barcos que arbolan bandera española y a los ocupantes de los mismos como españoles con plenitud de derechos.

Desde hace más de dos meses miles de barcos de distintas banderas, muchas de trapo barato, se encuentran atrapados en el interior del Golfo Pérsico; otros cuatrocientos están a la espera de poder entrar. Unos 20.000 marinos se encuentran a bordo de los buques retenidos en muchos casos en condiciones inhumanas. Las grandes Armadas, las que dicen que son garantes de la Seguridad de la Navegación, se muestran impotentes para resolver el problema. La economía mundial se resiente, la inflación se dispara. La importancia de la flota civil ha quedado patente, dejando clao que es esencial para que este mundo funcione. Sin embargo, los medios, salvo excepciones, guardan un inexplicable silencio. Quizás porque los bombardeos sobre Irán y la respuesta de este país, han puesto de manifiesto que las Armadas clásicas tienen poco futuro ante los misiles de largo alcance, las nubes de drones y otras tecnologías bélicas. Posiblemente se están haciendo derroches económicos en unidades clásicas de superficie que ya no tienen mucho sentido de cara al futuro. Algunos expertos lo afirman sin ambigüedades.

En los puertos españoles los escándalos se suceden. La pesca artesanal fenece. El bipartidismo no tiene tiempo para mirar hacia la mar que nos rodea, está enzarzado en una competición con la corrupción institucional como fondo, aunque claro está a ninguno de los dos partidos en liza se les ocurre llevar al Parlamento una ley eficaz contra la corrupción. Un problema éste de indecencia política normalizada que nos cuesta a los españoles entre 60 y 90.000 millones de euros al año, según dicen los expertos. Ante tales circunstancias, los ciudadanos enrocados en valores tradicionales deberían preguntarse:
¿Volveremos a votar mayoritariamente a los de siempre? ¿La alternativa a un partido corrupto es otro que lo es más y desde siempre? ¿Es bueno el que relevo corrupto, venga acompañado por el fantasma del difunto presente? Pronto habrá ocasión de comprobar las respuestas.
