El declive de la marina mercante española

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La VANGUARDIA

07/04/2026 17:40  Actualizado a 08/04/2026 08:14

Lejos de los focos mediáticos, el número de buques bajo bandera española disminuye año tras año. Según datos recientes de la Asociación de Navieros Españoles (ANAVE), la flota mercante bajo bandera española ha caído a un mínimo histórico, con apenas 84 buques registrados a 31 de diciembre de 2025, por primera vez por debajo de 90 unidades y al nivel más bajo en al menos 25 años.

No se trata solo de una cuestión sectorial. Más del 80 % del comercio mundial se mueve por mar, y disponer de una flota propia sigue siendo un elemento esencial de soberanía económica y logística. Sin embargo, España ha ido cediendo terreno en favor de otros registros más competitivos, a menudo con condiciones fiscales y laborales más flexibles.

Las causas de esta pérdida son conocidas. Una regulación poco atractiva, la falta de incentivos estables y una competencia internacional intensa han configurado un escenario desfavorable. El resultado es claro, menos buques, menos actividad y menos oportunidades.

Pero hay otra cara de esta realidad que afecta directamente a las personas. Cada año, las escuelas de náutica forman a cientos de nuevos oficiales con una preparación excelente. Sin embargo, muchos de ellos se encuentran con serias dificultades para embarcar en buques bajo bandera española e iniciar su carrera profesional en condiciones adecuadas.

Esta preocupación no es teórica. Desde l’Associació Catalana de Capitans de la Marina Mercant recibimos de manera recurrente consultas de estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona y de otras escuelas superiores de náutica. Nos preguntan si podemos ayudarles a encontrar embarque, pero sobre todo nos piden algo aún más revelador, nuestra opinión sobre su futuro.

La pregunta es tan legítima como inquietante. ¿Qué perspectivas reales tienen estos jóvenes en un país con una flota cada vez más reducida? ¿Qué carrera pueden construir si las oportunidades de embarcar bajo bandera española son escasas?

Mientras el mundo depende cada vez más del transporte marítimo, España ve cómo su marina mercante se hace cada vez más pequeña

A esta incertidumbre se suma una paradoja difícil de explicar. Muchas compañías de capital español operan buques bajo banderas extranjeras y, en numerosos casos, optan por contratar oficiales no españoles con condiciones salariales más bajas. Es una decisión empresarial comprensible en un entorno globalizado, pero tiene consecuencias directas sobre el empleo y el futuro de nuestros profesionales.

El resultado es una desconexión creciente entre el sistema formativo y la realidad del mercado laboral. Formamos talento que no podemos retener. Invertimos en conocimiento que termina beneficiando a otros países o registros.

La situación no se limita al mar. En tierra, en ámbitos como la administración marítima, la gestión portuaria o determinados servicios técnicos, también se observa una progresiva sustitución de los profesionales de la marina mercante por otros perfiles. Sin cuestionar la valía de estos colectivos, hay que recordar que la experiencia marítima aporta un conocimiento específico difícilmente sustituible.

En un contexto global cada vez más tenso, la pandemia y los conflictos bélicos han abierto crisis logísticas que han puesto de manifiesto la fragilidad de las cadenas de suministro y la importancia estratégica del transporte marítimo. En este escenario, la capacidad marítima de un país vuelve a ganar relevancia.

Frente a este panorama, resulta imprescindible una política marítima con visión de futuro. Hay que hacer atractiva la bandera española, facilitar la incorporación de los jóvenes profesionales y preservar los espacios naturales de desarrollo de los marinos, tanto a bordo como en tierra.

El declive de la marina mercante no es inevitable. Pero revertirlo exige voluntad política y una estrategia sostenida en el tiempo.

Si no actuamos ahora, la próxima generación de marinos españoles solo conocerá el mar desde la lista de espera de un puerto extranjero.

 

Agustí Martín

Presidente de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante
Presidente de la Federación Estatal de Marinos Mercantes
Decano de la Facultat de Nàutica de Barcelona (2017-2025)

COMENTARIOS DE AEMC

Es evidente que esta Asociación ni comparte ni se siente representada por este portavoz de la decadencia institucional.

Resulta definitivo que quien dice representar a los Licenciados de la Marina Civil, y a los funcionarios del Cuerpo Superior Facultativo de la Marina Civil, niegue a la Marina Civil.

Los marinos civiles deben recuperar el control de su futuro como profesionales.

Nunca la falacia, la opacidad y el servilismo han sido ni deben ser argumentos para justificar la degradación y la degeneración de la Marina  Civil.

Benito no lo haría mejor.