El primer capitán general de la Real Armada Española fue un corsario francés nombrado por Felipe V
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- Published on Sunday, 04 May 2025 19:32
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AEMC
Ante el reiterado empeño de presentar a la Armada Española como una organización militar protagonista de hechos históricos como el llamado descubrimiento de América, y los que le sucedieron, ya fuese en el continente americano o en Oceanía, es necesario hacer algunas precisiones históricas.
También se suelen atribuir a ingenieros navales y a algunos marinos de la Armada española el diseño y construcción de galeones.
Un corsario francés fue el primer capitán general de Armada Española
Con el fin de no dar continuidad a esa versión histórica truculenta, conviene hacer pública la Real Cedula que se inserta continuación.
En la mencionada Real Cedula queda patente que el primer Capitán general de la Armada Española, designado por el rey, fue un capitán de la Marina Mercante francesa, que llegó a ser Teniente General de la Armada Francesa, un dato que la Armada Española o bien oculta o ha procurado que no tenga la divulgación que merece.
Es de lamentar que, después de casi 50 años de régimen democrático, los sucesivos gobiernos hayan consentido que la opinión pública española siga sumida en la confusión o la ignorancia sobre la verdadera historia de la Marina Española, de la que forman parte tanto la Marina civil como la militar.
Seguir divulgando que el funcionario Patiño - perteneciente al cuerpo Administrativo- fue el creador de la Armada Española y de la Academia naval, es de una falta total de rigor. Patiño fue un gran funcionario, con formación de cura, que mereció el favor del cardenal italiano Alberoni, y fue designado como intendente. Nunca fue marino, ni civil ni militar. El verdadero impulsor de la Marina militar española fue un capitán de la marina civil, incorporado posteriormente a la incipiente marina militar, cuyo nombre es Andrés del Pes.
Ningún marino de guerra formado en un academia militar es anterior al siglo XIII
Hasta bien entrado el siglo XVIII, en España no hubo ni un solo marino de guerra formado en una academia naval.
Es vergonzoso que el gobierno español y los partidos políticos del arco parlamentario sigan consintiendo y alimentando que la falacia y las apariencias desvirtúen la historia marítima de España
Real Cédula de 21 de febrero de 1714, durante el segundo asedio a Barcelona:
Por cuanto considerando cuanto importa a mi servicio bloquear por mar la plaza de Barcelona hasta su rendición, y necesitando a este fin de fuerzas marítimas correspondientes a expedición, demás de las que están ya juntas y se van formando, he solicitado con el Rey Cristianísimo, mi señor y mi abuelo, me asista con dos fragatas y otras embarcaciones menores armadas, que se equipararán y mantendrán a mi costa en esta función; pero como para tan crecido número de bajeles de que se compondrá mis escuadras no hay bastantes oficiales de marina en España, ha sido preciso me socorra también S.M. Cristianísima con algunos de diferentes grados, y particularmente con los Generales capaces de y mandar el todo, como son: el teniente general de las armadas navales Don Juan Ducase, por las repetidas experiencias que tengo de sus méritos y haber mandado en diferentes ocasiones escuadras con título mío de Capitán General de la Armada; y en caso que por sus achaques no pueda hacerme este servicio, ha ofrecido S.M. Cristianísima que vendrá en su lugar el baylo* Bellefontaine, que también tiene en Francia el mismo grado de Teniente general de las armadas navales; el cual, en caso de no venir Ducasse, mandará en jefe todas las escuadras y fuerzas marítimas que tendré en el Mediterráneo para sujetar los rebeldes de Barcelona y Mallorca; Y al cabo de escuadra marqués de Gavaret, que en caso de ausencia o enfermedad del Teniente general que mandare, mandará también en jefe estas escuadras; y para que entre los demás oficiales y los de España o de otras cualesquiera naciones que puedan concurrir a esta función u otras de mi servicio no se ofrezca embarazo, he resuelto por regla general, para de aquí adelante, restablecer todos los grados de mar que por lo pasado había en las armadas de España, declarando al mismo tiempo la alternativa y correspondencia e estos tienen y debe practicarse con los diversos grados con que sirven los oficiales de Francia de esta forma:
- El primero y mayor grado de todas mis fuerzas marítimas ha de ser el de Almirante general de mar, que corresponderá al de Grande Almirante de Francia.
- El segundo, el de Gobernador del mar, que corresponde a Vicealmirante de Francia.
- El tercero, el de Tenientes generales del mar, que corresponde a Teniente general de armadas navales de Francia.
- El cuarto, el de Capitanes generales de Armada, que corresponde a Cabo de escuadra naval de Francia.
- El quinto, el de Almirantes generales de Armada, que corresponde a Capitanes de naos de línea de Francia.
- El sexto, el de Almirantes reales de Armada, que corresponde a Capit de fragata ligera de Francia.
-El séptimo, el de Almirante de Armada, que corresponde a capitán de barlote, corbeta, bergantín u otra embarcació1n ligera armada en guerra.
- El octavo, el de Capitanes de mar y guerra, correspondiente al de capitán de bajel particular armado, sea de corso, de guerra o mercante con misión real, suprimiendo como suprimo, todos los demás grados de la Armada que no sean los que vienen expresados, quedando también suprimidos los de Generales de flotas, galeones, armada de barlovento y todos los demás grados que había en ellas; porque reservó en mí el repartir los oficiales que hubiesen de servir en lugar de éstos los que correspondiesen de los grados que queden existentes, sin que haya la diferencia de los grados que había de una Armada y otra; en cuya consecuencia he nombrado a los dichos D. Juan Ducasse y baylio Bellafontaine, Tenientes generales del mar, que es el grado con que han de servir en España, para que mande en jefe, y al cabo de escuadra marqués de Gavaret, en caso de enfermedad o ausencia del Teniente general que mandare, mandará también en jefe estas escuadras, mediante el título que se le despache de Capitán general de Armada. Por tanto, mando a todos los Capitanes generales y Gobernadores de plazas lo tengan así entendido por su puntual observancia en la parte que respectivamente pertenezca a cada uno, dando las órdenes convenientes para que se anote este despacho en los oficios o partes donde convenga tenerse presente, que así es mi voluntad.
- (texto que fue publicado por Fernández Duro, en el tomo VI, pags. 112.113. Manuscrito 2221 folioso 17-1 y en el AHN +Sección Estado libro 696
La Armada Española ha sabido rodear de heroicidad y grandeza su corta trayectoria histórica mostrando lo más aparente y refulgente de sus actuaciones, pero ha procurado pasar de puntillas sobre la realidad de su personal, y así lo confirman entre otros, el Dr. Andújar, cuando destaca la ausencia de análisis relativos a esta cuestión «El estudio de la marina borbónica desde la perspectiva de la historia social está por hacer. Frente a la proliferación de estudios que ha conocido el ejército, la marina, sobre todo en cuanto a su oficialidad se refiere, sigue siendo una gran desconocida» (Andújar, 2014: 408).
Armada e historiadores afines, suelen referirse a generales y almirantes de la flotas armadas anteriores a la llegadas de los Borbones a España, tratando de hacer creer que estos personajes pertenecían a un supuesto escalafón de la Armada Española, cuando esa hipótesis carece de fundamento.
Los llamados generales eran en realidad capitantes generales, es decir, capitanes - ninguno había pasado por la Academia de guardias marinas; por la sencilla razón de que ésta no se crea hasta 1717-
Los capitanes generales, que eran capitanes con mando de su barco y de la flota o armada bajo su mando- eran en muchos casos armadores, que alquilaban sus barcos a la corona. La corona cuando se veía necesitada expedía patentes de corso para incrementar sus capacidad de flota. Ninguno es de estos capitanes formaba parte de una plantilla fija de una Armada Española que no había nacido.
Los almirantes eran aquellos que ejercian el mando del buque llamado almiranta, que tampoco pertenecía la Armada Española.
Armada e historiadores afines, que son muchos, deberían darse cuenta que este tipo de narrativas lejos de servir para prestigiar a la Armada española, no hacen más que abrir las puertas a las críticas y descalifican a quienes utlizan la falsedad como argumento.
Cristóbal Colón nunca fue almirante de la Armada Española.
Blas de Lezo no paso nunca por la Academia de guardias marinas de la Armada Española, porque cuando se crea en 1717, Blas de Lezo ya tenía 28 años y estba navegando.
Sería muy oportuno que la Armada Española hiciese un gran acto de desagravio a la figura de Blas de Lezo por la crueldad con la que fue tratado a pesar de su estado físico y por las humillaciones y el desprecio con el que se le trató después de su actuación en Cartagena de Indias el virrey, du
Blas de Lezo murió en el olvido y la marginación. No pertenecía a la élite de la Armada Española, como tampoco pertencían los grandes marinos procedentes de la Marina Civil, como lo fueron A. Gaztañeta, Andrés del Pes, Barceló y tantos otros.
El capitán genral Ducasse debería ocupar un lugar destacado en el Museo Naval.
Juan Bautista Muñoz, impulsor y verdadero artífice de la creación del Archivo de Indias de Sevilla, debería ocupar el lugar que le corresponde en el edificio ci Archivo de Indias de Sevilla, pero se le ignora.
Sin embargo, en el Archivo General de Indias, en Sevilla al marino de guerra, Jorge Juan, que nunca obtuvo el título de ingeniero naval, se le exhibe como ingeniero naval.
Los términos y referencias que publica el Archivo G. de Indias, lejos de precisar y aclarar la verdadera historia de la Marina, civil y militar, la confunden.
Ocultación, falacia.
En la vigente Constitución Española la Marina Civil no existe. En realidad, sí existe y ha existido siempre. Ha sido protagonista directa de la gran historia marítima de España, pero no se reconoce. La Armada Española, la creada por los Borbones, a partir del reinado de Felipe V, pretende monopolizar la Historia marítima de España.
Privar de conocmiento, es una fórmula eficaz para que no se reivindique verdad y justicia.
En las carreras de Marina Civil, la asignatura de Historia de la Marina Civil durante el franquismo estaba "prohibida", después, en plena democracia, fue eliminada.
El gobierno socialista y sus socios no debería ser cómplices de la truculencia narrativa que envuelve la historia naval española.
Una sociedad democrátiva no debería renunciar al conocimiento y estudio de su verdadera historia, aunque haya grupos conservadores a los que no les intereses que se conozca.
Una vez más, habrá que decir NO a la falacia naval.
