Mucho más que pateras y muertes inocentes

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Cuatro emigrantes han muerto ahogados en el canal de Santi Petri, a poca distancia del Arsenal que tiene en ese lugar la Armada Española. También muy cerca de la ciudad de Cádiz, Otros compañeros de viaje han tenido que ser hospitalizados por hipotermia. El drama de las pateras, del esclavismo postmoderno, vuelve a convertirse en titulares ante la indiferencia de una mayoría, cuya conciencia ya se ha inmunizado frente a la muerte y el martirio de otros seres humanos con mala suerte. Siglos atrás el negocio de la esclavitud funcionaba con otros esquemas. Ahora son los futuros esclavos de cortijo, terrateniente y explotador sin escrúpulos los que se pagan el viaje, y arriesgan su vida en travesías organizadas por mafiosos de distinto pelaje y membrete. Y todo ello ocurre gracias a la inhumana tolerancia de quienes teniendo medios para evitarlo, o al menos reducirlo, consienten.

La Europa cínica y acogedora

La Europa rica y otros países que dicen ser defensores a ultranza de los derechos humanos hace siglos que vienen esquilmando las riquezas africanas. O sea, generando la pobreza necesaria para que millones de nativos de aquellos países tengan que elegir entre las guerras, la muerte, la miseria o la patera. No es este el momento de escarbar en lo que hay detrás de las pateras. Más valdrá dejarlo para otra ocasión, porque el asunto huele a podredumbre, mafias y negocios de “honorables” gentes de cloaca y corrupción de altos vuelos.

¿Cuántas categorías hay de mafiosos en todo este asunto de las pateras, en el que se mezclan los golpes de mar con los golpes de pecho?

¿Cuántos lustros hay de experiencia en el asunto de las pateras como para no saber que hay que hacer para evitar tantas muertes de gente inocente?

Y al llegar, los que llegan a las costas de la Europa católica, cristiana, solidaria, moralizante, antiabortista y “civilizada”, qué es lo que se encuentran: un enjambre de egoísmos e intereses bastardos. Unos que se atrincheran en qué: eso es un problema del Sur, otra señora qué dice, sino se hace lo que digo, los ahogo directamente. Y en este esperpéntico escenario de llegada incontrolada de pateras, emerge con identidad propia el reino de taifas de la España del salvamento pluricompetencial, en el que todos son competentes, pero en conjunto ineficientes. Los marinos civiles de SASEMAR cargan con la parte más dura, y son con diferencia los más eficaces, a pesar de estar en manos de una cúpula de incompetentes.

¿Para cuándo Europa se decidirá a crear un servicio de guardacostas profesional, de carácter civil, capaz de hacer frente digna y eficazmente a los problemas que tiene planteados actualmente?

Europa es en este momento un territorio en decadencia.

¿Priman los tinglados sombríos y los intereses no declarables frente al interés general?

   La decadencia europea no es fruto del destino, lo es más bien de la suma de despropósitos y aquelarres como el del control de la emigración por mar y la disparidad de seudoservicios de búsqueda y salvamento marítimo. La pluralidad de modelos y fragmentación de competencias marítimas define el modelo, que es el propio de un neoliberalismo que defiende el enriquecimiento con el menor esfuerzo. El poli SAR español es un claro ejemplo de derroche e ineficiencia. Derrochar medios no es sinónimo de eficacia y fortaleza, sino de todo lo contrario. Es evidente.

La otra cara del fracaso en San Fernando y Sancti Petri.

Las muertes a pie de playa, muy cerca de Cádiz, deberían ser motivo de reflexión y profunda vergüenza. En las costas gaditanas no es la primera que se registran desastres de esta naturaleza. El actual sistema pluricompetencial de salvamento es un fracaso. Una sucesión de fracasos en toda regla. Pero hay otras muchas preguntas en torno a este asunto; cuestiones que debería tener un respuesta clara y convincente. ¿Cómo explicar que después del derroche realizado por el Misterio del Interior en radares, lanchas, patrulleras, guardias civiles, etc, una narcolancha neumática pueda colarse, primero, en las aguas interiores de Cádiz, a escasa distancia del Arsenal de la Armada Española, en San Fernando y a continuación en el canal Sancti Petri, sin que, en apariencia, sin que ningún servicio oficial lo detecte, y luego, como remate, se vaya impunemente?

¿Qué tienen que decir los responsables de la seguridad y de la Dirección General de la Marina Mercante de todo este asunto grotesco?

¿De dónde procedían esas embarcaciones? ¿Qué ruta siguieron? ¿Nadie se enteró, a tiempo, de lo que estaba ocurriendo?

¿Cuánto se tardó en dar respuesta oficial y eficaz a la emergencia?

Salvamento marítimo ni apareció en la escena. La Guardia civil llegó cuando el salvamento ya estaba resuelto. Los primeros en llegar fue la Cruz Roja, pero también llegaron tarde.

Las imágenes de la tragedia de Santi Petri están gravadas en tiempo real. Las gravaron las mismas personas que rescataron y asistieron a los náufragos.

Fue un particular el que tuvo que arriesgar su vida y poner los medios para auxiliar a los náufragos, que fueron lanzados al agua en el canal de Santi Petri, en una corriente que alcanza los 5 0 6 nudos de velocidad. Un “patrón"del que la Justicia debería dar cuenta.

¿Que esta ocurriendo en la España marítima?

¿Estamos inmersos en una operación de precarización progresiva y voladura dosificada de SASEMAR, para militarizar y/o privatizar los servicios de búsqueda y salvamento marítimo?

¿Se está actuando con a espaldas de la ciudadanía con la astucia y el cinismo de tiempos pretéritos?

¿Quiénes están detrás de la redacción y publicación de noticias que dicen que los capitanes son marineros y los “patrones” de las pateras son pilotos?

¿Por qué no se publica el historial de grandes fracasos de los militares  en la gestión de accidentes tan graves como los del Marvel, Urquiola, Andros Patria, Casón, Mar Egeo, etc.? O los fracasos de la guardia Civil en otros accidentes.

¿No es hora que los partidos políticos defiendan el interés general y se tomen en serio y con sentido de estado los asuntos marítimos?

El desastre del bipartidismo en la mar es cada día más patente.