La crisis de los cayucos y sus gestores
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- Published on Wednesday, 08 November 2023 08:10
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La crisis de los cayucos y sus gestores
La crisis migratoria que sacude las islas Canarias y otros puntos del Sur de España, está dejando al descubierto las graves fallas del modelo marítimo generado por el bipartidismo español desde la promulgación de la ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante, de 1992, hasta nuestros días. La falaz idea de que la gestión de las competencias y funciones genuinamente náuticas pueden ser asumidas y gestionadas satisfactoriamente por militares, por tecnoburócratas navales, por políticos iluminados o por otro tipo de funcionarios sin formación náutica superior y experiencia contrastada en navegación, queda cada día más patente. El resumen es sencillo de hacer: fracaso en las costas de Senegal, fracaso en el control de las pateras, fracaso en la gestión de SASEMAR, fracaso en la gestión de los cayucos. Fracaso de la DGMM, Etc.
El Partido Popular, durante la presidencia de Rajoy, dio un recital completo de accidentes y de torpeza mayúscula a la hora de darles respuesta. Dio palos de ciego e intentó anular a los capitanes marítimos para sustituirlos por guardias civiles, como ocurrió en el caso del pesquero “Santa Ana” en aguas del Cabo de Peñas.
Fracasó también en las costas valencianes, fracaso en aguas del Guadalquivir, en donde se acumularon las varadas de barcos, fracasó en la gestión del ferry incendiado en el Mediterráneo, fracasó en el intento de poner el Salvamento marítimo en manos de la guardia civil. Fracasos con un factor en común: la improvisación y la osadía de enfrentarse a situaciones complejas sin las capacidades profesionales adecuadas.
El gobierno socialista
Pedro Sánchez, el ministro Ábalos y la actual ministra de Transportes, Raquel Sánchez, como máximos responsables de la política marítima, en contra de lo razonablemente esperado, han dado continuidad a la política marítima acuñada por Rajoy, y, como no podía ser de otro modo, España ha entrado en una profunda crisis marítima, que venimos denunciando desde hace tiempo. La gestión marítima está en manos de auténticos ineptos, de incompetentes náuticos incompresiblemente avalados por un gobierno que se declara progresista. Es triste tener que decirlo, pero la política que está poniendo en marcha esta tropa tecnoburocratica es similar a la que aplicó en su momento el nacional catolicismo franquista: el desmantelamiento de la Marina Civil, la desprofesionalización de la Administración marítima, el todos valen para todo, la fragmentación de competencias náuticas, la potenciación del militarismo, la tolerancia de los abusos de los navieros, los acuerdos de gestión con grupos afines, la investigación sesgada de los accidentes, el manteniendo de la vergonzosa e indecente CIAIM, la ocultación de datos estadísticos esenciales, ocultación del balance actual de la balanza de fletes, cuyos resultados son escandalosos, la voladura dosificada de SASEMAR, el nombramiento de capitanes marítimos que carecen de experiencia náutica en la mar, el intento de restringir y poner el techo del STCW a las careras de Marina Civil, la homologación de centros y cursos carentes de los mínimos de calidad, la potenciación de la Náutica de recreo bajo criterios elitistas. Toleran la adulteración de la historia de la Marina Civil. El intento de convertir el registro de Canarias en una auténtica bandera de conveniencia de la peor calidad.
Cuando se producen accidentes graves, este tipo de gestores se esconden, porque no saben qué hacer ni qué decir. Son simples tecnoburocratas navales, títeres al presumible servicio de los de siempre.
Una historia que no se puede olvidar
Lo ocurrido con el pesquero Marvel, con el petrolero Urquiola, con el buque CASON, con el “Visha Mohini”, con el” Mar Egeo”, en los participó de forma directa la Armada Española, no deben quedar en el olvido.
El accidente del Prestige, con el presidente Aznar a la cabeza, con Fraga, Rajoy y López Sors, Fdz. de Mesa, y los eternos asesores de trastienda. Todos estos capitostes fueron los responsables de una gestión náutica aberrante, que dio la vuelta al mundo; pero aquel esperpento náutico, lejos de servir de lección para realizar un profundo cambio de rumbo, fue acicate para reafirmarse en la aberración y prolongar el caduco modelo marítimo, que ha vuelto a repetirse con el escándalo histórico que representa el “Villa de Pitanxo”, cuya gestión es llana y simplemente fraudulenta e indecente.
El militarismo náutico no resuelve
La solución no esta en retroceder al franquismo náutico y a las comandancias de marina, alegrando los despachos con cartones de tabaco, merluzas y botellas whisky. La Sociedad civil merece un mayor respeto. La Marina Civil no puede estar sometida a un militarismo trasnochado ni a una tecnoburocarcia de fachada aparente e interior vacío. Una tecnoburocracia naval a la que el Tribunal Supremo le ha negado cualificación para invadir campos para los que no tiene ni conocimientos ni experiencia náutica.
El gobierno debe gobernar también en la mar
Es hora de que el gobierno español ponga fin a esta degradación progresiva de la Marina Civil.
