Villa de PItanxo .La CIAIM sigue ocultando información y soluciones eficaces

  • Print

 

               

       Un marinero trabaja apoyado en una superficie inestable. Ha tenido que escalar por  un mamparo para acceder a una             cubierta obstruida por aparejos y pertrechos que ocupan espacios que deberían estar libres.

28 marzo 2023

Un marinero trabaja apoyado en una superficie inestable. Ha tenido que escalar por  un mamparo para acceder a una cubierta obstruida por aparejos y pertrechos que ocupan espacios que deberían estar libres.

 

La pesca marítima arroja el mayor saldo de siniestros de todos los sectores productivos, por encima de la construcción, por encima de la minería. Las casas que originan ese brutal saldo de perdidas humanas y materiales son conocidas, pero el problema es que no se atajan. El sector pesquero ha conseguido instalarse en un limbo de inseguridad oficialmente conocido y consentido. Las capitanías marítimas saben o deberían saber en qué condiciones se encuentran la mayor parte de los barcos pesqueros, saben cómo se llevan a cabo las inspecciones y cómo se expiden los certificados que acreditan que el barco cumple los requisitos legales para hacerse a la mar en condiciones seguras, pero la realidad contradice en demasiados casos el crédito d ellos certificados. En algunos casos las irregularidades son escandalosas, pero el “prevaricador” transige.

En capitanías cómo Vigo y el distrito de Marín los accidentes graves se suceden con demasiada frecuencia, pero al frente se sitúa a un personaje de “confianza”, a un “tolerador” del agrado de los de siempre.   

Y cuando inevitablemente surge el accidente, por grave que sea, ahí está la CIAIM para ocultar, manipular y distorsionar las verdaderas causas del accidente. El dedo acusador apuntara siempre hacia los mismos, y a seguir, que de eso se trata.

En el caso del ”Villa de Pitanxo” las dificultades para reproducir el proceso habitual se han topado con unos familiares dispuestos a que se investigue el accidente y se conozcan las verdaderas casusas del hundimiento del barco y las anómalas circunstancias en las que este fue despachado, en primer lugar por el distrito de Marín, dependiente de la Capitanía Marítima de Vigo, y un día después, por la propia Capitanía Marítima de Vigo. El de antecedentes irregulares e irregularidades que supuestamente concurren en los respectivos despachos, son conocidos por la Dirección General de la Marina Mercante desde pocos días después del accidente que se saldo con 21 vidas en aguas de Terranova, aguas en las que se forman hielos y en consecuencia el “Villa de Pitanxo” no estaba autorizado a faenar. Así se recoge expresamente en su certificado correspondiente. Tampoco el barco estaba autorizado a llevar carga sobre cubierta. ¿Qué ha de entenderse por carga?. La imagen que encabeza este articulo evidencia que el barco va atiborrado de aparejos, con ,os que ha salido de puerto. Aparejos y otros pertrechos, que supone toneladas de peso. Aparejos que se empapan de agua incrementando su peso. Aparejos que obstruyen las cubiertas por las que se debería poder circular libremente. Aparejos que obstruyen probablemente vías de evacuación. El incremento de riesgos por la burla sistemática de normas elementales es más que evidente. Pero si se denuncia los lo achacan a campañas contra ellos, y las represalias son aplicadas en muchos casos.

La capitanía alega que son prácticas normales. Y la Dirección General mira al tendido. El colega es el colega.

Ha pasado mas de un año desde que el “Pitanxo” se fue al fondo llevando consigo a 21 personas. La investigación sigue lenta y enmarañada. La CIAIM sigue encasquillada en su feudo, que le queda grande y, en el que, a poco que se le aprieta, se pierde. Da palos de ciego. Quiere aparentar autoridad y dominio de la situación donde solo hay fachada, arrogancia y carencias náuticas evidentes. La investigación del accidente, desde un primer momento, no está siguiendo las pautas establecidas internacionalmente. La chapuza sustituye a a metodología y al rigor exigibles. Y como colofón a esta perdida de rumbo intolerable, el sectarismo subyacente aflora pretendiendo tramitar una ley para crear una Comisión única que matrimonie la investigación de accidentes aéreos, ferroviarios y marítimos, lo que demuestra una vez más que este Gobierno como el de Rajoy mas allá de los hilitos del Prestige y los trenes que no caben en los túneles, los submarinos que no flotan, siguen confundiéndolos chicharros con las coliflores, y no alcanzan a ver y entender la realidad marítima española. España sigue sin superar Trafalgar, Cuba y Filipinas, por mucho se empeñen en convertir los fracasos navales en grandes éxitos y en vivero de héroes.

El fracaso en la es escandaloso y lo seguirá siendo mientras no se ponga fin al militarismo invasor de competencias civiles, a la tecnoburocracia intrusa en el ámbito náutico y en la irregularidad normalizada para que los de siempre puedan estar contentos. Este no es en verdad el rumbo a seguir.

OMI y EMSA parece ser que están viendo este lamentable espectáculo desde el tendido de sombra.