¡Buena cosecha, señora Meloni!

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Si la Sra. Meloni tenía dudas sobre los resultados de su cruel decreto contra la emigración marítima, ya no debe tenerlas. Los resultados son escalofriantes. Mas de 66 personas muertas en un mes. Una media de dos personas diarias muertas en la mar gracias a sus tretas legales para burlar el derecho internacional. Está negando la obligación de prestar auxilio a quienes se encuentran en peligro en la mar. Italia tiene todos los medios para evitar este tipo de tragedias. Europa también tiene medios para evitar el sórdido colonialismo que genera los grandes conflictos y la miseria a quienes se ven abocados a lanzarse a la mar huyendo de las trágicas consecuencias de la guerra, el hambre y la miseria. Paga para no verlo. Ellos, los emigrantes, saben o imaginan que al otro lado hay lo que anhelan, lo que se les niega en su tierra. Lo mismo que se negaba al esclavo, mientras veía el lujo en la casa del dueño. ¿Cuándo dicen que se ha abolido el esclavismo? Probablemente no sabrían dar respuesta.

La emigración, a ojos de la “gente de bien”, puede verse como un grave problema, pero la solución no puede ser eliminar cruelmente al “invasor”. El fascismo “democrático”,- que es como lo uno y su contrario- avanza abonado por el cinismo de una sociedad corrupta, cuyo máximo exponente son algunos partidos políticos, que dicen defender los mismos valores que ultrajan diariamente. El fascismo parlamentario, de no tiene el mínimo reparo en ir al coger cadáveres a las playas. Prefiere eso a que los barcos de salvamento, incluidos los de la Guardia Costera, acudan a socorrerlos, antes de que se produzca la inevitable tragedia.

La España de no hace tanto, también podría verse en ese espejo.

Cinismo colectivo, pérdida de respeto al otro. Negación de la persona. Humanismo de cloaca espiritual. Si eres pobre, ¡jodete y muere¡. Mafías conocidas y consentidas, políticos con corazón de hiena. Instalaciones y medios multimillonarios totalmente ociosos. Prohibiciones expresas. Obstáculos a los salvadores. Muertes y más muertes.

Un paseo por los marinas y puertos de lujo donde se amarran yates de las grandes fortunas, de los amos de los nuevos satélites. Un vistazo a los ceros de las cuentas de resultados de algunos oligopolios y todo se entenderá mejor. Lo que a unos les sobra, para otros es miseria y muerte. Esos muertos no son fruto de los golpes de mar, sino de los negreros que nunca murieron.