La degradación del sector pesquero. Peor que una pandemia
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- Published on Wednesday, 27 July 2022 07:38
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- 27 julio 2022
En la España democrática se han gastado millones de dinero público para renovar la flota pesquera, sin embargo lo que tenemos es una flota vieja, obsoleta y deficientemente equipada.
La política pesquera española de las últimas décadas ha sido un auténtico desastre. Un despropósito planificado.
El bipartidismo dominante es militarista, pícaro y de secano.
Los datos publicados por el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación confirman claramente el pandemonio engendrado por espabilados y bien untados.
INFORME ANUAL DE LA ACTIVIDAD DE LA FLOTA PESQUERA ESPAÑOLA 2021 (DATOS 2019) SECRETARIA GENERAL DE PESCA
Situación de la flota pesquera
Descripción de la flota activa en 2020.
La flota española se estructura mayoritariamente como flota artesanal, pues el 71,43% de los buques son barcos de menos de 12 metros de eslora, mientras que un 20,17% ocupan el tramo de 12-24m, y tan solo un 8’39% tienen más de 24 metros de eslora.
En cuanto a la antigüedad de la flota, cabe destacar que la edad media de la flota activa española en el año 2020 es de 32 años, siendo la flota artesanal la de más antigüedad, 36 años, frente a la flota de más de 24 m que apenas llega a los 20 años.
Respecto a las técnicas de pesca, el 46% es polivalente artesanal, seguida de un 22% de la flota de rastros, fundamentalmente artesanal dedicada al marisqueo. Les siguen, en orden decreciente, la flota que faena con arrastre (11%), cerco (7%), anzuelo incluido palangre de superficie (7%), y enmalle (5%).
El trasiego de recursos del sector público al privado siempre ha sido un objetivo de las oligarquías hispanas, desde los tiempos de los virreyes a los días de la trama Gürtel y los ERES.
Corrupción e impunidad gracias un entorno de clanes, grupos de presión, títeres políticos, corruptos, prevaricadores, y algunos medios de manipulación social; todo ello adobado con la inestimable colaboración de algunos jueces (no todos, afortunadamente).
Menos flota, pero más accidentes
La flota pesquera se ha ido reduciendo progresivamente, las tripulaciones se han diezmado más allá de lo que exigen las faenas de pesca, la seguridad marítima y el sentido común. La última etapa de Rajoy fue de un desvarío completo.
Los accidentes reflejan los resultados de la degeneración que vive el sector pesquero.
En los meses transcurridos de este año 2022, el registro de accidentes se ha disparado:
El 19 enero se hundía en el puerto de Ibiza el "Charpat Segundo", después de colisionar con unas piedras.
El 15 de febrero se hundía en aguas de Terranova el pesquero "Villa de Pitanxo", con un trágico saldo de 21 vidas perdidas. El barco tenía una antigüedad de 19 años.
El 1 junio se hundía cerca de Gran Sol el pesquero "Piedras", con base en Marín, con 66 años de antigüedad
4 de julio un incendio afecta a cuatro embarcaciones en el puerto pesquero de Águilas.
El 22 de julio se hunde frente a Gijón el pesquero "Salena Tercero", con treinta y tres años de antigüedad.
Los accidentes aquí recogidos son solamente una parte significativa de todos los ocurridos este año, pero son los suficientes para dar una visión de lo que esta ocurriendo. La situación es grave, pero a pesar de la gravedad el gobierno de coalición permanece atolondrado, como si no fuese con él lo que está ocurriendo en el sector pesquero. Ni sabe ni tiene respuesta. Calla y otorga, se esconde y enmudece.
Algunos se disculpan diciendo que lo ha heredado, pero, a su vez, es la misma herencia que el bipartidismo anti Marina Civil se viene transfiriendo de gobierno a gobierno.
La Administración marítima es un cotarro de meritorios con buen sueldo.
En la Dirección General de la Marina Mercante sobran los marinos expertos. La sala de gálibos es lo que más cuenta. En la calle Alarcón, de Madrid, a espaldas del viejo ministerio de Marina, florece un nuevo astillero, no hacen barcos, porque lo suyo parecen ser otro proyectos.
En el MAPA, en lo relativo a Pesca, priman los veterinarios, debe ser porque el sector cada vez está más enfermo.
Los muertos no cuentan, ni lo cuentan.
De todos los sectores productivos, la pesca es el sector con mayor número de accidentes. Y esa situación no es fruto ni de los golpes de mar y ni de la mala suerte, como pretenden algunos armadores “negreros”. Las razones de tanto siniestro habría que buscarlas en un diseño deficiente de los barcos, en reformas temerarias, en unas inspecciones fraudulentas, en unos planes de estudio deficientes, en una baja calidad de las enseñanzas, en unos cursos de seguridad en manos de colegas y amiguetes, auténticos tenderetes, en unas condiciones de vida y trabajo a bordo que rayan en la esclavitud de otro tiempo, en unos despachos de buques burocratizados e ineficaces, en unos tecnócratas con titulación superior y mucho golpe de pecho, pero carentes de experiencia y profesionalidad náutica, en una Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos de fachada aparente, integrada por ingenieros inexpertos y representantes del sector naviero, detrás de la cual lo más fácil es encontrar arrogancia, ineptitud y falta absoluta de rigor en las investigaciones y los informes que generan.
Un panorama lamentable e impropio de un país marítimo mínimamente comprometido con los derechos humanos y con la seguridad de la Vida Humana en la Mar.
El la Pesca aún permanecen las Cofradías medievales y las procesiones de la virgen del Carmen y los pescadores disfrazados de marineritos con tafetán, celebrando una patrona que no es la suya, sino la de la Marina de Guerra.
La militarización, por un lado, (Armada y Guardia Civil) y la desprofesionalización progresiva del sector marítimo, por otro, están arruinando la Pesca y por tanto a la Marina Civil. Y frente a esta situación no valen ni los estruendosos silencios de unos, ni la irresponsable inhibición de un Gobierno y unas Administraciones Públicas que tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las normas.
La España marítima no acaba de salir de la profunda caverna.
