Siempre al Alba, otro más.

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Pleno verano. Mar en calma. Incendio en la sala máquinas. Tripulantes rescatados por otro pesquero que faenaba en la proximidad. Intervención de Salvamento Marítimo. Barco hundido.

El barco hundido era un pesquero de Santoña, de 27 m de eslora, que faenaba frente a las costas vizcaínas. Su nombre Siempre al Alba.

Su dotación estaba compuesta por once personas., entre las que, además del patrón, y el mecánico, había algunos marineros. Naturalmente, no todos eran marineros. El accidente se produjo sobre las 01.30 de la madrugada, y a pocas millas de lla costa.

 

Nada se publica sobre la hora en la que se recibió la llamada de de socorro, ni la hora de llegada de Salvamento Marítimo, que por cierto acaba de inventarse un patrona, la Virgen del Carmen, que ni es ni nunca ha sido su patrona.

Las causas reales del incendio difícilmente llegarán a saberse, porque la investigación,de llevarse a cabo, probablemente tendrá una fiabilidad tipo CIAIM.

No es necesario que el Gobierno Español tenga un profundo conocimiento de las normas de seguridad aplicables a los buques pesqueros para percatarse de lo que está ocurriendo en la mar. La flota pesquera se reduce, pero los accidentes graves se incrementan. No es tolerable lo que está ocurriendo. El rosario de pesqueros siniestrados en los últimos tiempos es escandaloso. Y no es fruto de extraños conjuros o de unos pescadores insensatos que gestionan mal su actividad. No es así. Lo que si debería tener en cuenta este Gobierno del que forma parte Podemos, es que hay una relación directa entre la gestión política de la seguridad marítima y la siniestralidad. La ineptitud de los administradores es cada día más patente. Esa es la clave. Y el gobierno debería tomar medidas serias para poner fin al periodo de degeneración que sufre la gestión de los asuntos marítimos. 

Hacer de la Dirección General Marina Mercante un caladero de piadosos y tecnoburocratas sin formación específica en navegación ni experiencia en la mar es de una irresponsabilidad mayúscula. Los resultados son demasiado graves como para seguir mirando al tendido.