Hoy se reanudará la búsqueda del patrón desaparecido al hundirse su barco en Cabo Mayor

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El pesquero santoñés Maremi se hundió por completo pasadas las cuatro de la tarde mientras Salvamento Marítimo coordina la búsqueda de Fernando Solano Ramos, también armador del buque siniestrado | «Nos falta uno, Nando», ha relatado a su padre el vicepatrón de otra embarcación que ha podido sacar del agua a cinco de los supervivientes

Diario Montañés

MARIÑA ÁLVAREZ

Santander

ANA COBO Santoña

Viernes, 16 julio 2021, 07:18

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A primera hora de esta mañana se reanudará la búsqueda -que se había iniciado a las 05.00 horas de la madrugada de ayer- del patrón del barco que se ha hundido por completo pasadas las cuatro de la tarde del jueves a nueve millas de Cabo Mayor, en Santander. Las labores de rastreo se dieron anoche por finalizadas tras haberse planificado los trabajos para este viernes, una jornada en la que desde primeras horas volverán a la zona embarcaciones de Cruz Roja y la Guardia Civil y los helicópteros de Salvamento Marítimo (Helimer 222) y del Gobierno de Cantabria. El pesquero 'Maremi', con base en Santoña, volcó de madrugada y Salvamento Marítimo ha mantenido activa la búsqueda de Fernando Solano Ramos, de 54 años, conocido como Canuco, el armador del barco y único de los 10 tripulantes que no ha podido ser rescatado.

Ha sido una larga jornada para los operativos de emergencia marítima y también para Santoña. Los nueve trabajadores a los que se logró rescatar en las primeras horas tras el siniestro fueron rescatadas por barcos que se encontraban en las inmediaciones del pesquero hundido. Salvamento Marítimo, que ha coordinado la búsqueda de Solano desde la madrugada, informó a primera hora de la tarde de que la flotabilidad de la embarcación estaba muy comprometida y, cuando se iba a tratar de estabilizar el barco, se hundió. Por la tarde iban a acceder al interior buzos especializados para comprobar si Solano se había quedado atrapado en su interior.



Las labores para encontrarle no han cesado en todo el día, con el buque 'María de Maetzu', la Salvamar Deneb y el apoyo de embarcaciones de Cruz Roja, y por aire, donde han estado trabajando el Helimer 222 de Salvamento Marítimo y el helicóptero del Gobierno de Cantabria, que fue relevado por un Helimer 203 con base en Gijón a media tarde. También han participado en el operativo buzos de Salvamento Marítimo, personal técnico de la Bases Estratégicas de Santander y Ferrol, y el Servicio Marítimo Provincial y el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil.

El aviso sobre el vuelco de la embarcación se lanzó sobre las cinco de la madrugada y, en ese momento, se activó el dispositivo de rescate. El vuelco ha ocurrido en un fatal instante. Ni en cinco minutos. Lo vieron ya volcado desde otro barco y avisaron a un pesquero que estaba a apenas 500 metros, el Siempre al Alba, también de Santoña, que se aproximó hasta allí y vio a los hombres «agarraditos a los corchos y al casco», contó entre lágrimas el padre del vicepatrón de esta otra embarcación, Óscar, que horas después supo que allí no estaban todos. «Falta uno, papá, Nando», le dijo.



Familiares y vecinos esperan noticias en el puerto de Santoña. Debajo, punto en el que se hundió el pesquero e imagen de archivo del 'Maremi'. / A.C./DM

A Fernando Solano en Santoña le conocen como 'Canuco'.



Familiares, el presidente de la Cofradía de Pescadores de Santoña, Miguel Fernández y el alcalde han seguido toda la jornada el dispositivo desde Santander. De momento, no se encuentra una explicación lógica a lo ocurrido. Se sabe que el buque no tenía ninguna vía de agua y tampoco ha sido un golpe de mar el que pudo volcarlo. Solo existe una certeza: «se fue escorando a popa y ocurrió muy rápido», ha contado el alcalde de Santoña, Sergio Abascal, quien de momento tampoco tiene «una explicación razonable» y piensa que hay que esperar a que concluya la investigación sobre el accidente.

Un testimonio en el que incide el patrón que asegura que «ni los propios tripulantes se explican lo que ha ocurrido». «En un minuto se ha dado vuelta el barco y al patrón no le ha dado tiempo ni a gritar socorro ni a apretar ningún botón, ni han saltado las alarmas. Ha sido inesperado, no se veía venir». La tripulación, que había largado las redes para pescar bocarte, estaba en cubierta en el momento que se ha escorado el barco. «A pescadores jóvenes que les ha metido el barco para abajo han podido salir y él (Nando) no». Sobre si el desaparecido estaba en cubierta explica que «unos compañeros dicen que si y otros que no».

El patrón mayor ha reconocido que son «momentos muy duros» porque tenemos un hombre desaparecido que es «del muelle de toda la vida». La propia Cofradía fletó a las ocho de la mañana un autobús a Santander para recoger al resto de la tripulación y trasladarles a Santoña, a casa, porque «la familia no sabía nada de ellos y estaba muy preocupada.

Abascal está desolado, como el resto de vecinos, «el pueblo entero está consternado». Y aunque no se pierde la esperanza, «en la mar cada minuto cuenta», reconoció por la mañana. Tras conocerse la noticia, allegados y vecinos de la tripulación fueron llegando desde primera hora al Puerto de Santoña a la espera de noticias. En el lugar reinó todo el día el silencio y la consternación.

Varios pescadores jubilados lamentaron la fatalidad: «Al parecer, cuando ha dado la vuelta el barco, Fernando estaba en el habitáculo de la nevera (donde se congela), ya que había bajado para hacer algo, mientras que el resto de la tripulación estaba en cubierta. Él no ha podido salir. Todo ha sido cuestión de minutos». Esta es una versión que circula sobre lo que pudo ocurrir, y por ello se está organizando la inmersión con buzos por si el cuerpo pudiera estar en la bodega del barco. Aunque otros compañeros del desaparecido han dicho que Fernando estaba con ellos en cubierta. Son las dos posibilidades que los rescatadores han manejado en todo momento para intentar dar con él.

El Maremi es una veterana embarcación de cerco del puerto de Santoña, de la que Solano es armador desde hace cinco años junto a otro socio. El suceso ha ocurrido cuando estaban recogiendo las redes que habían echado para capturar cabezo o variado (bocarte, chicharro, sardina). «Con este tiempo, con la mar tan en calma, no te puedes imaginar que ocurran estas cosas pero todo tendrá su explicación», comentaron dos pescadores locales desde el muelle santoñés.

«Fernando es muy buen chaval, tranquilo, servicial y de muy buen carácter. Un trozo de pan. Le gusta mucho su trabajo»

Fernando es muy conocido en la villa y lleva trabajando en la mar toda la vida. «Empezó desde crío, con 15 años, y le quedan dos años o así para jubilarse». Lo definen como «muy buen chaval, tranquilo, servicial y de muy buen carácter. Un trozo de pan. Le gusta mucho su trabajo». Hace cinco años compró el barco a medias con otro socio y, como armador, se encarga de un poco de todo; «es sotapatrón, maquinista... porque sabe hacer de todo». Los demás tripulantes ya han regresado a sus casas, sumidos en la tristeza por haber perdido a su compañero.

Ellos fueron rescatados por otros barcos pesqueros que se encontraban en la zona y pudieron recogerlos. El Siempre al Alba rescató a cinco hombres y el Itsasoan a otros cuatro. Después, los nueve fueron trasladados al Puerto de Santander por la Salvamar Deneb, que tuvo que regresar al punto del accidente para continuar con la búsqueda junto al helicóptero y el buque María de Maetzu.

El armador del Siempre al Alba es Alfredo Sánchez, que ha contado a este periódico la terrible experiencia vivida por su hijo Óscar, el vicepatrón, cuando, de madrugada, fue avisado de que muy cerca de su barco había otro dado la vuelta. «No se ha dado cuenta nadie de los que estaban por allí, ¡pero cómo puede haber un barco dado la vuelta!, se preguntó mi hijo cuando lo avisaron. Fue un visto y no visto. Él recogió a cinco de los que estaban allí, agarraditos a lo que podían. Unos a los corchos, otros al bote, a las redes... Los ha cogido y los ha metido a nuestro barco. Entre ellos el patrón, que estaba... que el pobre no acertaba. La gente está mal, muy mal. 'Falta uno, papá, Nando', me dijo después ya en casa. 'Los demás los tengo a todos aquí y están bien'. Han hecho lo que han podido», relata el padre. Pudieron subir a cinco al barco y otro pesquero recogió a los otros cuatro.

La faena hubo que sacarla adelante a pesar de la dramática experiencia. Antes de mediodía llegaba al puerto de Santoña el Siempre al Alba a descargar el bocarte pescado durante la noche. Los tripulantes, consternados, no quisieron comentar nada. También arribó el Braulio, de Laredo, otro de los que estuvo durante horas en la zona ayudando a buscar al desaparecido.

El Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Santander, dependiente de la Dirección General de la Marina Mercante del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) ha coordinado todos los medios que han participado en la búsqueda.

Desde la sede del Ejecutivo de Cantabria el vicepresidente Pablo Zuloaga quiso mostrar su apoyo a los familiares del desaparecido, a sus compañeros y al sector de la pesca durante la rueda de prensa para informar de la evolución de la pandemia y los acuerdos adoptados en el consejo de Gobierno.