El coronavirus naviero y sus consecuencias
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- Published on Wednesday, 08 April 2020 08:12
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La flota mundial de buques de comercio mueve aproximadamente el 90 por ciento de las mercancías que circulan alrededor mundo. A pesar de los peligros de la pandemia del coranavirus, 1.200.000 personas (marinos y marineros siguen prestando sus servicios a bordo de esos buques civiles).
Son más de 80.000 barcos los que forman la flota mundial. Si esos buques, todos ellos civiles, cesasen en su actividad, en poco tiempo el mundo quedaría sin materias primas y otros suministros esenciales para mantener activas las factorías y el comercio internacional. A pesar de estos datos, el capitalismo naviero, los poderes navales y sus medios de comunicación,dependientes y afines, silencian esta realidad. No les interesa que la sociedad conozca lo que la Marina de Comercio representa a nivel mundial.
La pandemia y sus efectos sobre la flota
Lo cierto es que el “coranavirus” ha paralizado aeropuertos, estaciones de ferrocarril, terminales de autobuses, carreteras etc. incrementando más aún la necesidad de que los buques civiles sigan navegando, como lo han hecho siempre. Y es ahí donde se abren una serie de interrogantes que el conglomerado naviero y sus cómplices coyunturales deberían resolver con datos concretos.
¿Tienen que permanecer a bordo las dotaciones después de finalizados sus contratos de embarque, en espera de un relevo que no llega por el bloqueo impuesto en las fronteras por el coronavirus?
¿Debe seguir expuestos al contagio y a sus consecuencias, tanto los tripulantes directamente, como sus familias, sin unos seguros adecuados a la coyuntura excepcional en la que se encuentran?
¿Se va a gratificar económicamente a los marinos o todo el beneficio ir a las arcas del capitalismo naviero, a sus agentes, auxiliares, a los intermediarios, a los puertos y demás burócratas y elementos estáticos de la cadena al servicio de la industria y el comercio?
Son unos 100.000 los relevos mensuales de marinos los que se deberían realizarse en las condiciones actuales, pero por las razones expuestas es imposible hacerlos.
¿Cederán los gobiernos y las organizaciones internacionales ante las presiones del capitalismo naviero para sacrificar a los marinos civiles embarcados?
¿Se protegerá convenientemente a quienes se encuentra a bordo?
¿Quiénes se harán responsables del incremento de accidentes debidos a la fatiga de navegación?
¿Cómo piensa resolver esa situación el capitalismo naviero y sus cómplices de explotación?
La mar es un espacio de silencio, cohecho y complicidades.
Los buques civiles se han convertido en cárceles flotantes, en espacios móviles de enclaustramiento, sometidos salvo excepciones a unas duras condiciones de vida y trabajo, avaladas por los títeres que nos gobiernan.
¿Para qué sirve la IMO, y otras organizaciones regionales o supranacionales ante casos como estos?
¿Por qué silenciar el papel esencial de los capitanes, oficiales y demás personas que hacen posibles el comercio mundial?
¿Por qué ocultar la brutal explotación y la precariedad en la que navegan la mayor parte de las dotaciones de los barcos del planeta, abanderados bajo irresponsables o delictivas banderas de conveniencia, que utilizan a personas traficadas como ganado por empresas dedicadas al suministro de tripulaciones, que se quedan con una parte importante de las rentas laborales los marinos o no los pagan siquiera lo que les adeudan? Y cuando el armador o el explotador hacen dejación de sus obligaciones, les dejan tirados durante semanas o meses en cualquier puerto?
Los navieros y agencias de embarque no muestran la mínima sensibilidad ante la situación de riesgo, estrés y agotamiento que están sufriendo por los mares del mundo las tripulaciones expuestas a la pandemia.
Otras organizaciones y caciques, que se han enriquecido traicionando a sus colegas, se limitan a la narrativa gacetillera o, simplemente, guardan silencio.
El coronavirus, como ocurre en algunas playas con las bajamares zizigias equinociales, está dejando al descubierto la la catadura moral y las miserias y del capitalismo naviero.
