"Blue Star". El silencio institucional

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Cuando han transcurrido más de 15 días de la embarrancada del quimiquero “Blue Star” en la ría de Ares, en Galicia, ni el Ministerio de Fomento ni la Xunta de Galicia, han cumplido con su obligación de dar los ciudadanos una explicación clara y coherente sobre el grave fallo de seguridad registrado en las costas gallegas.

Ese silencio ha dado lugar a todo tipo de especulaciones y manipulaciones sobre las causas del accidente.

Hasta ahora, salvo AEMC, se ha huido de analizar los registros AIS, en donde se ve con claridad la trayectoria seguida por el barco desde su llegada al fondeadero hasta la embarrancada. Se han lanzado críticas por la falta de información, pero ahí se quedado el asunto. A juzgar por el interés en condenar al capitán del “Blue Star”, no parece que se atisbe ni de lejos indagar las actuaciones de los responsables de las Administraciones públicas, que algo tendrán que ver con este nuevo despropósito naval. El asunto es grave, y lo es porque el barco siniestrado bien podría haber transportado unas 8000 toneladas de productos altamente tóxicos o peligrosos. Y lo es asimismo por la cadena de fallos que se han registrado. Lo es también por la descoordinación que se vislumbra en la gestión naval de la ría de Ares.

Mucho protocolo, mucho plan, pero a la hora de la verdad, pura inoperancia.

El asunto no ha concluido. Esperemos que concluya satisfactoriamente, pero en cualquier caso, no debería quedar en un nuevo recuerdo, en una patada a seguir, en un nuevo “Prestige” sin propósito de la enmienda.

Luchar contra el cambio climático manteniendo este modelo marítimo es pura falacia. Una temeridad institucional mayúscula.

Es fácil de entender que quienes son beneficiarios netos del modelo naval actual, se esfuercen en perpetuarlo, pero los riesgos que entraña ese modelo sectario y carente de profesionalidad no deja de ser una ruina para los contribuyentes y un alto riesgo para el medioambiente marino. Los pescadores son las primeras víctimas del sistema. No hay el mínimo interés en analizar a fondo lo ocurrido, porque aflorarían los vicios y miserias de un modelo degrado que pone en manos de auténticos ineptos, funciones que exigen un alto nivel de competencia profesional. Nepotismo, prevaricación y sectarismo nunca han sido la mejor fórmula para combatir situaciones que exigen garantías de eficacia y capacidad de respuesta.

La solución no pasa por transferir competencias, sino en garantizar la competencia de quienes han de gestionar estos asuntos.

Tampoco radica la solución en alejar los barcos al quinto pino, porque la mayor parte de los accidentes se producen en las zonas portuarias.

Ni España ni Galicia se merecen esta burla permanente.

 

Datos aportados por la Cadena SER

Es interesante reproducir la información facilitada en su momento por la Cadena Ser por los datos que aporta.

 

 

CONSUELO BAUTISTA

A Coruña

28/11/2019 - 16:34 h. CET

Vamos a desgranar las horas anteriores y posteriores al accidente del Blue Star en la Ría de Ares según los datos aportados por fuentes cercanas al operativo. Todo el proceso ha sido seguido desde la Torre de Control que tiene pantallas vía satélite desde donde se sigue el trayecto de los barcos que llegan a nuestras aguas y se coordinan los medios de salvamento.

El Blue Star fondeó en Ares el pasado jueves 21 de noviembre por la mañana en medio de un fuerte temporal. Un temporal que siguió el viernes toda la jornada. A las 21.40 de la noche del viernes el capitán comunica a la Torre de control que va a salir de la ría. El barco ha empezado a garrear por los fuertes vientos del oeste y se va hacia otra embarcación fondeada por su popa. Se le indica desde la Torre de control que navege y se coloque a doce millas para capear el temporal, en caso necesario desde allí podrían darle remolque sin obstáculos.

A las 22.25 de la noche desde las pantallas de la Torre de control se ve que el barco pierde velocidad. Immediatamente se moviliza el remolcador María Pita que se encuentra en el puerto de A Coruña. Aún no saben en la Torre lo que pasa. El personal de guardia empieza a llamar al quimiquero. 10 minutos después la tripulación responde e informa de que tiene un incendio a bordo.

El barco se ha quedado parado y adquiere velocidad hacia las piedras. Está en lastre. La tripulación dispara las baterías de CO2 que permiten apagar el fuego ante la falta de oxígeno. El barco había quedado sin gobierno y se va contra las rocas. A las 22.45 el remolcador María Pita echa cabos, es el mejor ubicado para llegar a Ares según calculan los equipos de salvamento. Llega a las 23.45, una hora después en salir desde el puerto de A Coruña. Veinte minutos como tiempo de respuesta y el tiempo de trayecto en las condiciones de la mar en esos momentos, según fuentes cercanas al operativo.

El remolcador María Pita tiene 60 toneladas de tiro. El remolcador Don Inda, con base en Cee, que llegaba al día siguiente, cuenta con más de 200. A las 23.40 la Torre de control llama a la Salvamar, que llega a las 00.20. A la misma hora, 23.40, llama al Hélimer, llega a la zona a la una de la madrugada para inspeccionar. El capitán comunica que se mantendrá a bordo del barco con toda la tripulación.