CURSO BÁSICO DE SALVAMENTO EN PLAYAS
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- Published on Friday, 15 September 2017 20:19
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INTRODUCCION
El número de ahogamientos que se producen en las playas españolas no cesa de crecer año tras año. La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo cifra en 339 el número de personas que han perdido la vida en el agua entre el 1 de enero y el 15 de agosto de 2017, incluyendo playas, ríos, pantanos y otros medios acuáticos.
Las causas de las muertes por ahogamiento en el agua son variadas incluyendo la falta de respeto a las prohibiciones de baño en ciertas playas o en determinadas zonas de playa, el exceso de confianza en la capacidad para nadar distancias largas, los descuidos, la falta de personal socorrista o con formación suficiente en socorrismo en medios acuáticos, etc.
Algunos países de nuestro entorno han desarrollado e implementado a nivel nacional normativa para la formación de socorristas en sus diferentes niveles y para la emisión de titulaciones de socorrista. No obstante, en España, debido principalmente a la descentralización de este tipo de competencias, en favor de Comunidades Autónomas y autoridades locales, no existe un nivel de exigencias similares a nivel nacional para la obtención de títulos de socorrista. En cuanto al número de socorristas necesarios, esto tampoco ha sido objeto de regulación alguna a nivel estatal dejando esta cuestión a decisión de los ayuntamientos.
Tal y como hemos apuntado anteriormente, los ayuntamientos a nivel local y las CCAA a nivel regional no se han preocupado hasta ahora de un problema con riesgo de escalada debido principalmente al incremento del número de bañistas que visitan nuestras playas alentados por el buen clima veraniego. Algunos ayuntamientos han podido pensar que esto de los socorristas es algo necesario en zonas de mareas o corrientes marinas pero no en el Mediterráneo o que eso no va con ellos porque se dan pocos casos de accidentes. Eso es un tremendo error puesto que el hecho de que se utilicen cada año con mayor profusión nuevos aparatos flotantes con y sin motor origina un incremento en el número de accidentes (motos acuáticas, embarcaciones, aparatos flotantes remolcados, colchones hinchables, etc), en especial en el Mediterráneo.
Los hechos reseñados nos deben llevar a pensar que es preciso poner coto al problema de ahogamientos de personas en aguas de uso público y diseñar normas a nivel estatal que garanticen que los socorristas que se encargan de la vigilancia del uso de dichas aguas por parte de bañistas disponen de los conocimientos mínimos necesarios y de la titulación precisa para el desempeño de sus funciones.
CURSO DE SOCORRISTA
El socorrista, no siendo un profesional en actividades marítimas o acuáticas, debería ser alguien que cumpla unos requisitos mínimos y adquiera unos conocimientos esenciales necesarios para garantizar la máxima eficiencia en el desempeño de sus funciones. Si bien podrían establecerse niveles de titulaciones dependiendo de los conocimientos y, sobre todo, de la experiencia adquirida, en nuestra opinión lo que es preciso desarrollar en este momento es un nivel mínimo de conocimientos y experiencia a nivel estatal, sin perjuicio de que se establecieran niveles según zonas de actuación.
Programa básico de socorrista (propuesto)
1) Técnicas de rescate
Métodos y técnicas de rescate en el agua. Peligros del rescate en el agua.
2) Conocimientos de las zonas locales
Conocimiento de los vientos y corrientes reinantes en la zona y de la naturaleza del fondo en zonas de baño.
Conocimiento de otros peligros reseñables de la zona de baño (artes de pesca, rocas, granjas, desagües, etc).
Conocimiento de los efectos de las mareas locales sobre las zonas de baño.
3) Síntomas de ahogamiento
Conocimiento de signos indicadores de víctimas en estado de ahogamiento o en situación de emergencia.
4) Técnicas básicas de rescate
Formación en técnicas de aproximación a personas que deban ser rescatadas y mantenimiento de posición de seguridad.
Formación en técnicas de primera toma de contacto físico con las personas que van a ser rescatadas.
Formación sobre la utilización de equipos de rescate.
Rescate de personas inconscientes y de más de una persona.
Conocimiento de las técnicas para realizar respiración artificial.
Conocimiento y prácticas sobre el uso del desfibrilador.
Conocimiento y práctica en el uso de unidades móviles de salvamento (botes de rescate, motos acuáticas).
Conocimientos básicos sobre personas que potencialmente puedan encontrarse heridas, en especial en la columna vertebral y cómo tomar contacto con ellas.
Experiencia en rescate de buceo.
Conocimientos sobre las limitaciones impuestas por las unidades móviles que puedan ser utilizadas en cada caso.
5) Técnicas de rescate en aguas movidas
Conocimientos de las técnicas de rescate en aguas movidas y zonas rocosas.
6) Primeros auxilios
Conocimientos sobre el manejo de personas de las que existan indicios o síntomas de haber sufrido daños en el cuello, la cabeza y columna vertebral.
Conocimientos básicos sobre los síntomas de personas que hayan podido sufrir otros daños corporales.
Nociones sobre los síntomas que presenta la hipotermia.
Conocimientos sobre las técnicas para sacar del agua personas que hayan sufrido los daños apuntados en el apartado primero.
7) Búsqueda y recuperación
Conocimiento sobre métodos para memorizar puntos de tierra utilizables como referencias para buscar personas sumergidas.
Uso de gafas y bastones para respiración natural.
Conocimiento de los factores a tener en cuenta para recuperar personas sumergidas dentro de automóviles.
8) Conocimientos sobre mensajes de comunicación con el público y radiocomunicaciones
Conocimiento de las circunstancias en las que se debe informar al público sobre peligros presentes para bañistas.
Conocimiento de los mensajes que se deben utilizar.
Conocimiento y experiencia en el uso de: banderas, radio teléfonos bi-direccionales, megáfonos, procedimientos radio con organismos públicos,
Definición y descripción de los casos en los que se deba solicitar la cooperación de otros organismos públicos y/o privados: SASEMAR, ambulancias, hospitales, Cruz Roja, Policía, etc.
9) Registros
Conocimiento de los métodos para mantener registros de los casos en los que el rescate haya sido necesario y de otros casos en los que haya sido preciso intervenir con o sin movilización de medios.
Conocimiento de la normativa nacional y comunitaria sobre registro de datos de carácter personal.
Duración de los registros.
Uso estadístico de los registros.
EQUIPAMIENTO DE SOCORRISTAS
El equipamiento tanto personal como las infrastructuras y equipos de comunicaciones deberá ajustarse a las necesidades de cada caso puesto que no es lo mismo un rescate en la mar que un rescate en un río o en una piscina. Por lo tanto, deberán establecerse equipos mínimos para cada caso que no resultando excesivamente onerosos permitan, no obstante, realizar rescates de personas con las máximas garantías de éxito.
Equipamiento para piscinas
Además del rescatador, cada piscina para uso público deberá estar equipada con un desfibrilador.
Equipamiento para ríos y embalses en los que está permitido el baño para uso público
Además del rescatador, las zonas de los ríos en los que esté permitido el baño al público deberán estar equipados con gafas, tubo, aletas, un aro salvavidas, un desfibrilador, un megáfono y un teléfono móvil que contenga el listado de los teléfonos de emergencias de los hospitales más cercanos, Cruz Roja más cercana, Guardia Civil y Policía. No obstante, en este caso deben desarrollarse normas locales estableciendo el número de socorristas y equipos necesarios según la extensión de la zona habilitada para baños. En determinados embalses habilitados para el baño podría ser necesario disponerse de una moto acuática y/o una embarcación rápida de rescate.
Equipamiento para playas abiertas
Además de los equipos señalados para ríos y embalses, las playas abiertas deberán estar dotadas de un puesto de trabajo para socorristas en el que se dispondrá de un equipo de VHF con llamada selectiva digital, trajes de neopreno, prismáticos, equipo de primeros auxilios, botella de oxígeno, aro salvavidas, aparatos flotantes para incrementar la flotabilidad, ropa que identifique sin dudas al personal socorrista, radioteléfonos bi-direccionales, libro de registros de actuaciones, banderas de los tres colores aceptados internacionalmente que informen desde un lugar conspícuo de las circunstancias locales para practicar el baño y Protocolos de actuación desarrollados en cooperación con la DGMM y SASEMAR para casos de emergencia.
CRITERIOS QUE DEBEN CUMPLIR LOS SOCORRISTAS DE PLAYAS
Los socorristas de playas deberán cumplir los siguientes criterios:
- Al menos 500 horas de experiencia. La experiencia deberá ser adquirida con socorristas que hayan venido ejerciendo como tales en los últimos cinco años aunque éstos sólo dispongan de una titulación no estandarizada. También podrán obtener la experiencia en centros oficialmente reconocidos si éstos se encuentran disponibles, por ejemplo Centro Jovellanos en Gijón.
- Demostrar capacidad de nadar 500 metros en diez minutos.
- Realizar una demostración de rescate simulada en una playa abierta.
- Un reconocimiento médico que demuestre aptitud física, incluyendo capacidad de audición y vista.
- Certificación emitida por un centro oficialmente reconocido de haber superado un curso de primeros auxilios.
- Certificado de buceador emitido por un centro oficialmente reconocido.
CONCLUSIONES
Como primera conclusión y reflexión debemos decir que la situación actual de des-regulación y falta de armonización de criterios para ejercer como socorrista resulta insoportable. En el momento de escribir estas directrices estamos escuchando que un niño se ahogó en una piscina pública y que continúa ahogándose gente en las playas bien por carencia de socorristas o bien por carencia de medios y formación apropiada.
En segundo lugar debemos decir que si en España queremos continuar manteniendo altos niveles de turismo no es suficiente con dar el mensaje a través de los medios que España tiene un alto nivel de playas con bandera azul, es preciso tomar medidas para dar servicios de calidad en caso de urgencias en playas y zonas de baño públicamente permitidas que también forman parte de los criterios para cualificar una playa como “azul”.
En tercer lugar queremos hacer un llamamiento para que se establezcan centros oficialmente reconocidos para impartir teoría y formación práctica para la obtención del título de socorrista reconocido a nivel estatal. El Centro Jovellanos en Asturias, dotado de instalaciones de calidad y personal formado, debería estar en posición de dar este tipo de formación sin perjuicio de que otros centros pudieran ser homologados para formación de socorristas.
Debemos añadir que si bien la obtención de un título en base a unas capacidades demostrables es un primer paso, deberá, no obstante, mantenerse por parte de los socorristas habilitados dichas capacidades con el transcurso del tiempo lo que en la práctica implica que será necesario establecer un procedimiento para que como mínimo cada dos años se participe en simulacros y prácticas.
Finalmente, no nos queremos olvidar que en los casos en los que los socorristas deban manejar embarcaciones rápidas de rescate deberían pasar un cursillo teórico-práctico sobre manejo de embarcaciones de supervivencia homologado por la DGMM.
Como primer paso hacia la implantación del título de socorrista a nivel estatal se deberían mantener reuniones con la participación de representantes de la DGMM, SASEMAR, Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, Asociación Española de Socorrismo y con centros homologables y homologados que estén en posición de proveer formación teórico-práctica.
