Panamá:refugio de navieros insolidarios

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Panamá: un paraíso fiscal para el capitalismo salvaje.

El capitalismo salvaje suele crear madrigueras exentas de obligaciones fiscales en todos los sectores en los que opera.

Los grandes patriotas españoles, aquellos que se envolvían en la bandera de la gallina y ponían la  cara al sol del imperio añorado, fueron los primeros llevar su dinero a paraísos fiscales.  Ellos estaban muy orgullosos de su patria, pero estaban convencidos que no tenían por qué pagar impuestos. Esas son obligaciones de gentes de clase inferior.

Los elegidos para guiar los destinos de la España grande y libre, bastante habían hecho con ganar la guerra, como para encima tener que soportar las mismas cargas fiscales que la chusma. Sin embargo, sí merecían ser receptores de grandes subvenciones del estado español, porque con su acción benefactora creaban riqueza y puestos de trabajo. Los barcos de su o sus navieras los abanderaron en Panamá, y su yate en Bahamas. Más de un ministro del régimen disfrutó del placer de tostarse al sol sobre la cubierta de uno de aquellos barcos de recreo.

Otros, cuya memoria patriótica es quebradiza, trabajaron al servicio de Panamá para poner en marcha un engendro que abaratase los costos operativos de los navieros. Su labor consistió en rebajar costes recurriendo a la degeneración “legal” de las tripulaciones. Su obra pronto dio sus frutos, de tal modo que los títulos profesionales se obtenían en el mercadillo de la venta, el canje y la falsificación. Panamá se convirtió poco a poco en una bandera ideal para la gamberrada naviera de medio mundo; la otra mitad, buscó amparo fiscal en Liberia, o en otros pabellones creados con el mismo fin.

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La Organización Marítima Internacional, la famosa OMI, tan comprometida, al menos en sus solemnes declaraciones, con la Seguridad de la Vida Humana en la Mar y con el medio ambiente marino, por contradictorio que pueda resultar, ha acogido sin reparo a las banderas basura, porque estas, entre otras cosas, son una buena fuente de ingresos para sus arcas. Puro cinismo institucional de máximo nivel. Otro tanto ha hecho la OIT, (Organización Internacional del Trabajo) tan preocupada ella por los derechos de los trabajadores. Panamá ha logrado ser miembro la OMI con la categoría A del Consejo  de la OMI.

Panamá ha suscrito algunos convenio de la OMI, pero son insuficientes para garantizar unas cotas razonables de seguridad, y más aún si los suscritos no se cumplen o se cumplen al estilo panameño.

Algunos navieros han creado sus empresas en Panamá y abanderaban sus barcos en Madeira (que es la bandera bis de Portugal). A partir de ahí, se sienten libres para hacer todo tipo de fraudes empresariales gozando además de una envidiable libertad para burlar al fisco. "Desde la matriz fleto mi propio barco portugués e ingreso el importe del flete en mi naviera panameña. Fulanito, dedicado a la trata del tripulante desprotegido, me envía gente baratita, con título de kiosko o sin título, y ya puedo navegar por donde quiera". Palabras de un naviero.

Tripulaciones cazadas a lazo, mal pagadas, mal alimentadas, viviendo a bordo en unas condiciones higiénicas incalificables. Barcos chatarra, inspectores fácilmente seducidos por un puñado de billetes, facturas impagadas, fraudes de todo tipo, barcos hundidos para cobrar el seguro, etc. Y todo ello en nombre de una supuesta competitividad. Navieros que cerraban los fletes en los cabarets, entre champán y putas, y se gastaban en una noche lo que ganaba toda la tripulación en una semana. Y si se terciaba, se fletaba un barco para transportar mercancías no confesables. Extraños contenedores que pagaban fletes increíbles. A don fulano le encantaba visitar Cambados. ¡Qué vinos, qué marisco, qué pescados¡ Amor por las cosas que dan placer y dinero. Lo que sobran son tripulantes, que esos los suministra la agencia esa …..No me acuerdo como se llama.

Abanderar en Panamá es barato y sencillo

En internet es fácil consultar los sencillos procedimientos y las ventajas de registrar un barco en Panamá. En menos de una semana se pueden concluir los trámites. No necesita siquiera viajar a Panamá. Hay bufetes en España especializados en esta materia.

¿Qué ventajas tiene para el “naviero” registrar un barco en Panamá?

Ya lo hemos apuntado. Si Ud. es uno de esos armadores sin escrúpulos, de los que cree que los resultados de su negocio y su ego, no pueden estar condicionados ni por derechos humanos ni por pamplinas legales que no hacen más que entorpecer su libertad de movimientos, tendrá una magnífica oportunidad de sentirse satisfecho bajo la bandera panameña. Y si le salen mal las cosas, podrá dejar su barco tirado en cualquier puerto del mundo, y ya se encargara alguna organización caritativa de atender a la tripulación, y mientras pone a buen recaudo lo afanado con tanto esfuerzo. Sobran casos para confirmar este tipo de abandonos irresponsables.

Más de 8.000 barcos ondean a popa bandera panameña.

Actualmente más de 8.000 barcos navegan bajo bandera de Panamá. Los propietarios de esos barcos pueden ser españoles, franceses, ingleses, noruegos, chinos, italianos, argentinos, indios o de cualquier otro país. Armadores de esa calaña los hay en todo el mundo.

Son muchos los registros que abanderan buques sin reunir los mínimos exigibles para cumplir sus obligaciones como Estado de bandera, pero Panamá aglutina el mayor número de barcos expatriados, ¿Por qué será?

Condiciones de vida y trabajo dispares y en muchos caso inhumanas.

No todos los navieros que navegan bajo la bandera Panamá responden al mismo patrón. Mientras que unos ponen más el acento en evitar cargas impositivas de sus respectivos países, otros buscan camuflar su identidad nacional o burlar las normas de seguridad. Sin embargo, los hay que creen que la moderna esclavitud: el sometimiento de las personas a condiciones salvajes de explotación es la mejor forma de obtener beneficios a corto plazo. La esclavitud, en teoría, ha sido abolida, pero las formas de explotación salvaje de las personas nunca han desaparecido. Los culies chinos o vietnamitas, que navegaban a bordo de los clippers y más tarde a bordo de otro tipo de barcos a vapor, no eran menos esclavos que los de los grilletes y las cadenas. La esclavitud como tal admite diversas formas de ejecución. Y a bordo de muchos barcos de conveniencia, sigue siendo el referente. Pero los medios de comunicación, o no se ocupan de estos asuntos o lo hacen de aquella manera.

Las organizaciones marítimas supranacionales conocen perfectamente el asunto, pero se preocupan de que no se establezca una relación directa entre el déficit de seguridad y las banderas de conveniencia.

Un gran negocio.

Panamá ingresa anualmente grandes cantidades de dinero gracias a su registro internacional abierto, o en otros términos, a su bandera de conveniencia. Pero no solo, sino que se mantienen en contacto con los grandes poderes económicos de medio mundo. Y esas relaciones también le brindan otras oportunidades de negocio.

Unos elevados índices de  siniestralidad

El relajo de las normas de seguridad es una de los rasgos características de las banderas de conveniencia. Hay quienes pretenden demostrar que las normas de seguridad de la flota panameña han mejorado porque se han suscrito determinados convenios o por que se ha establecido nuevas normas internas. Pura falacia de cara a la galería, pura palabrería de discurso político de campaña. La realidad sigue otros derroteros, se ajusta más a la aplicación práctica de las normas de seguridad que dictan las exigencias tecnológicas, el sentido común y la experiencia.  Los resultados se miden en accidentes, muertes, lesiones, pérdidas, etc. Todo lo demás es falacia institucional al servicio del capital naviero.

Algún miembro de la AMP señala que Panamá tiene muchos accidentes porque tiene muchos barcos. Lo que oculta es que la proporción entre siniestros y barcos es de las más altas. Es decir, es una flota insegura y de alto riesgo para quienes la tripulan.

La República de Panamá ingreso por primera vez al Consejo de la Organización Marítima Internacional (OMI) en 1979 y posteriormente, con la entrada en vigor en 2002 de las enmiendas de 1993 al convenio Constitutivo de la Organización, fue elegida miembro de la categoría A del Consejo.

Venta y falsificación de titulaciones.

Que en Panamá se dieron títulos profesionales de la marina civil a personas que no cumplían los requisitos reglamentarios, es evidente. La Asociación profesionales de Marinos Mercantes de Panamá denunció hace algunos  meses que durante la presidencia de Martinelli a la empresa Orión por la expedición irregular por la venta de miles de titulaciones a cambio de determinadas cantidades de dinero.

Se desconoce si esos títulos profesionales fueron anulados, o por el contrario los poseedores continúan ejerciendo a pesar de hacerlo con acreditaciones falsas.

Pero este no ha sido el único caso de venta fraudulenta de titulaciones.

Los aspectos fiscales

Las banderas de conveniencia son verdaderos paraísos fiscales o si se prefiere, montajes revestidos de legalidad para garantizar la insolidaridad de los navieros que se refugian en ellos. Madrigueras de los grandes capitales para no tributar como el resto de los ciudadanos. Si se analizase con rigor la crisis griega, probablemente saldrían a la luz las verdaderas razones de la misma. De cómo se transfiere a los ciudadanos los efectos perniciosos de este tipo de registros. El estado griego avala,  el naviero “externalizado” incumple sus obligaciones y el ciudadano se ve atrapado por los compromisos asumidos por aquel. ¿Y quiénes pagan? Los de siempre. Los navieros griegos lo son para lo que les interesa, para operar con impunidad, para jugar como les conviene.

¿Qué ocurriría si desapareciesen las banderas de conveniencia?

Algunos expertos opinan que se encarecerían los fletes. Otros consideran que sería difícil realizar un diagnóstico certero, si no cambian otros factores como la política de subvenciones a la construcción naval, tarifas portuarias, etc. Para otros, la desaparición de estos santuarios de los navieros al margen de las normas, redundaría en beneficio de toda la sociedad, puesto que se distorsionarían menos los mercados, crecerían exponenciálmente los ingresos fiscales de Europa, se incrementaría la calidad del transporte marítimo y los cruceros, disminuirían los accidentes marítimos y se causarían muchos menos daños al medio ambiente. El trabajo en la mar sería más digno y seguro. Y los fletes seguirían sujetos a los vaivenes del mercado  y probablemente seguirían pautas de evolución muy similares a las actuales. Desparecerían de la escena muchos barcos chatarra y los países en vías de desarrollo tendrían mayor presencia en la flota mundial.

Los armadores españoles abanderan fuera de España

Según la Central Intelligence Agency (CIA), en 2010, los navieros españoles tenían 103 barcos registrados en paises extranjeros: (Angola 1, Argentina 3, Bahamas 6, Brazil 12, Cabo Verde 1, Cyprus 6, Ireland 1, Malta 8, Morocco 9, Panama 30, Peru 1, Portugal 18, Uruguay 5, Venezuela 1, desconocido 1) 

Es decir, cerca de un 50% de los buques controlados por navieras españolas están abanderados en pabellones no españoles.

Los papeles de Panamá

Resulta un tanto sorprendente que ahora nos escandalicemos porque individuos como Vargas Llosa u otros de semejante pelaje, tengan empresas registradas en Panamá. Pero nadie mira hacia algunas de las navieras españolas que llevan décadas practicando este escapismo patriótico.

Capítulo aparte merecen aquellos navieros que se han lucrado de subvenciones y han conseguido grandes rebajas políticas en los precios de construcción, y tan pronto como han tenido vía libre han vendido sus barcos a navieras extranjeras o han abanderado en pabellones de conveniencia.

Actualmente dos tercios de la flota mundial navega bajo banderas de conveniencia. 

Es evidente que la Hacienda Pública no es una casa común. Ni los Derechos Humanos tienen la misma vigencia en la mar que en tierra. Los títeres nos engañan. Los privilegiados se escaquean. Y pagan los de siempre, los que antes apechugaban y se conocían como pecheros. !Qué vergüenza¡