Urdaneta. Capitan de la Marina Civil.
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- Published on Friday, 02 October 2015 03:47
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El día 8 de octubre de 2015 se cumplen 500 años del primer Tornaviaje protagonizado por el capitán de la marina Civil, Andrés de Urdaneta.
Andrés de Urdaneta (1508-1568), guipuzcoano de nacimiento, es sin duda uno de los marinos civiles más importantes en la historia de la navegación. Siendo muy joven, con tan sólo 17 años, embarca en el San Lesmes, a las órdenes de Juan Sebastián Elcano, formando parte de la expedición que por deseo de Carlos V zarpa del puerto de La Coruña en 1525 con destino a las Islas Molucas o islas de la Especiería. Al frente de la expedición figura Loayssa.
España y Portugal se disputaban en aquella época el dominio de los océanos. Por el Tratado de Tordesillas, firmado 1493, a España se le atribuía el hemisferio situado al oeste (W) de un meridiano imaginario trazado 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. No se trataba de un meridiano elegido al azahar, ya que los portugueses sabían con toda probabilidad que las tierras más occidentales de Brasil quedarían bajo su dominio. A los españoles les correspondería el resto del continente americano. Hecha esta aclaración es fácil entender que la expedición de Loayssa se dirigiese al estrecho de Magallanes y no al Cabo de Buena Esperanza, situado en el hemisferio portugués.
Desde que el San Lesmes comienza a surcar las aguas atlánticas, Urdaneta muestra sus conocimientos náuticos y sus excelentes dotes como marino. Escribe un diario de navegación que resultará esencial para conocer los pormenores de aquella durísima travesía náutica: amotinamientos, tormentas y calmas tropicales que dejaban las velas flácidas bajo un sol abrasador. En el Estrecho de Magallanes, se enfrentan a tres meses de temporales, zozobras, muertes, angustia, frío, hambre y desesperación. Una tortura que no se acabaría con la salida al mal llamado océano Pacifico, donde el temible escorbuto, la putrefacción del agua que bebían y otras calamidades mermarían sus escasas fuerzas físicas hasta límites extremos. Elcano, Loaissa y otros miembros de la tripulación mueren en aquel océano. La mar se convierte en un cementerio en el que se sustituyen los enterramientos por lanzamientos por la borda.
Urdaneta en las lejanas islas del Maluco.
Alcanzado el destino, Urdaneta desarrolla una variada e intensa actividad: dirige la construcción de varios poblados, lucha contra los portugueses y los nativos, negocia y alcanza acuerdos con ellos. Aprende varias lenguas y estudia las costumbres de los aborígenes, comercia con chinos y japoneses, estudia la vegetación y las plantas que producen el clavo, el jengibre, la canela, la pimienta, el árbol del pan, etc. Fija las coordenadas de diferentes lugares estratégicos, levanta cartas y portulanos, redacta los primeros derroteros de la zona. Pero el rey de España, Carlos V, que estaba emparentado con la corona portuguesa, renuncia a los supuestos derechos sobre las Malucas a cambio de dinero. En 1529, Carlos V, agobiado por las deudas de la corona y un tanto decepcionado por los malos resultados de las expediciones que había enviado en busca de las riquezas de aquellos lejanos parajes, decide renunciar en favor de Portugal a los derechos sobre las islas Malucas. No obstante, Urdaneta y otros españoles permanecerán allá hasta el 12 de enero de 1536, momento en el que, desprotegidos por España y acosados por los portugueses, se ven forzados a realizar el viaje de retorno.
El capitán Urdaneta y los suyos tienen que abandonar las islas en barcos portugueses. Al llegar a Lisboa le requisan toda la información que traía consigo para entregársela al rey de España. Los portugueses le acosan y tiene que abandonar precipitadamente Portugal junto con una hija de corta edad que le acompaña.
Espera en Valladolid que el rey le reciba, pero no es así. Diás mas tarde, viaja a Sevilla, en donde refrenda probablemente el título de piloto o de maestre. Poco después zarpa formando parte de una flota de Pedro Alvarado que pretende conquistar los mares del Sur. Una vez en el continente americano, participa en diferentes expediciones marítimas, llegando a ser nombrado almirante de una pequeña flota. Interviene al frente de las tropas que tratan de sofocar la revuelta del Mistón, en Méjico. En Tiripitio entra en contacto con los agustinos y termina por ingresar en esa orden eclesiástica, pero no por ello consigue poner fin a su carrera como capitán. Felipe II, que ha heredado en 1556 el trono de España, le pide personalmente que se haga cargo como capitán y cosmógrafo de una nueva expedición hacia los mares del Sur, para buscar la ruta de retorno hacia el continente americano. Hasta entonces habían fracasado todos los intentos. Urdaneta, a pesar de su avanzada edad (54), acata la voluntad del soberano y dirige la construcción de los barcos que han de realizar el viaje. La expedición regia es confiada a Miguel López de Legazpi, un noble de origen vasco. Urdaneta estudia y planifica el viaje con todo detalle. Su interés se centraba en la exploración de Nueva Guinea, pero la muerte del virrey Luís de Velasco y otras circunstancias le obligan a dirigirse de nuevo a las Malucas, proyecto que no compartía por entender-y estaba en lo cierto- que esas islas pertenecían a Portugal.
La expedición parte del puerto de Navidad (México), y arriba a la isla filipina de Luzón. Allí prepara la nao San Pedro para iniciar inmediatamente el viaje de retorno, el famoso TORNAVIAJE.

Manuscrito del Archivo de Indias relativo al capitán Urdaneta
El Tornaviaje
El galeón español impulsado por el monzón de verano zarpan de Cebú el 1 de junio de 1565, y navega hacia el nordeste buscando la orriente del Kuro-Shivo, lo que le permite alcanzar la latitud de 40º N. Después de 118 días de navegación, el 26 de septiembre avistará las tierras de California. A la vista del cabo Mendocino altera el rumbo hacia el sur y se dirige costeando hacia el puerto de Acapulco. (México)
La llegada al puerto de Acapulco
El San Pedro entra a la bahía de Acapulco el 8 de octubre de 1565, con una tripulación diezmada. Muchos tripulantes habían muerto durante el viaje y otros estaban muy enfermos. Los 18 que aún se mantenían en pie carecían de fuerzas incluso para echar el ancla. A pesar de todo, el capitán Andrés de Urdaneta y su equipo habían conseguido por primera vez en la historia de la navegación marítima culminar con éxito el llamado Tornaviaje. (El capt. Arellano se anticipó con un patache, pero usando los datos de Urdaneta)
Urdaneta retorna a España
Fray Andrés de Urdaneta, retorna a España para llevar personalmente las noticias de su gesta náutica al rey Felipe II. Pocos meses después decide regresar a México, en donde finalizará sus días el 3 de junio de 1568.
La ruta señalada por el navegante vasco será utilizada sin variación durante tres siglos. La Nao de Manila será su estandarte.
Comentarios finales
La historia del capitán Urdaneta, como la de tantos otros capitanes, pilotos y maestres de la Marina Civil que han tenido un papel muy destacado en la historia de España, ha permanecido durante siglos arrinconada, silenciada y dejada en el olvido. Ahora, en buena parte destapada por esta asociación (AEMC), empieza a ser más conocida, aunque existen claros intentos de manipularla y desfigurarla, con el presumible ánimo de convertir al Capitán Urdaneta en un militar al servicio de la Real Armada Española. Una pretensión fraudulenta, puesto que la Real Armada Española y sus guardias marina no nacerían hasta el siglo XVII.
Esta Asociación reclama del Gobierno Español una decida intervención para poner término al despropósito de militarizar la historia de la Marina Civil y la de los marinos civiles.
Algún día no muy lejano habrá que reconocer las grandes gestas realizadas por los marinos civiles de la Península Ibérica.
Capt. José A. Madiedo Acosta
Ex director General de la Marina Mercante
Investigador
