La batalla por el petróleo del Mar del Norte, clave para Escocia
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- Published on Thursday, 18 September 2014 04:20
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- El Reino Unido podría perder el control sobre unas reservas en las que se calcula que podrían extraerse aún 24.000 millones de barriles

El control sobre el petróleo del Mar del Norte podría decantar el resultado del referéndum que se celebrará en Escocia este jueves. La mayor parte de las reservas británicas, las mismas que han reportado a Londres un cuarto de billón de euros en ingresos fiscales desde finales de los años sesenta del siglo pasado, quedarían dentro de las aguas marítimas del hipotético país independiente. Este es uno de los argumentos que esgrime el ministro principal escocés y líder independentista, Alex Salmond, para defender la fortaleza de su economía, ya que, asegura, harían a esta nueva nación de cinco millones de habitantes y unos 80.000 kilómetros cuadrados más que autosuficiente. Los unionistas, por su parte, recuerdan que las reservas se agotan y advierten de la necesidad de contentar a las multinacionales que controlan la extracción con un sistema fiscal que les anime a mantener las fuertes inversiones.
En el Mar del Norte se han extraído ya 40.000 millones de barriles y se calcula que aún quedarían unos 24.000 millones, lo que podrían suponer unos importantes ingresos para las nuevas arcas escocesas. Los beneficios reportados ascendieron a 7627 millones de euros solo en el periodo comprendido entre 2012 y 2013. El control de este recurso convertiría además a Escocia en el segundo productor de gas y petróleo de la Unión Europea (UE), sólo por detrás de Noruega. Precisamente, siguiendo el ejemplo noruego, la idea de los independentistas es invertir las ganancias obtenidas gracias a los recursos energéticos en políticas sociales.
La web de la plataforma que apoya el ‘sí’, www.yesscotland.net, afirma que, con la independencia, Escocia sería más rica que el resto del Reino Unido y estaría entre los veinte países más ricos del mundo”.
Los datos no deslumbran, sin embargo, a los que abogan por la unidad del Reino Unido. El Gobierno británico de David Cameron sostiene que los yacimientos van de capa caída y advierte de que necesitan de una gran inversión para seguir produciendo, algo que solo puede proporcionar, subraya, un Reino Unido unificado y fuerte.
No es casualidad que Cameron eligiera Aberdeen, conocida como ‘la capital del petróleo’, para lanzar su último discurso antes de la consulta de este jueves. “Si Escocia vota sí, el Reino Unido se dividirá y marcharemos por caminos separados para siempre. No hay vuelta atrás”, sentenció el pasado lunes.
Intercambio de acusaciones
El pasado mes de febrero el primer ministro británico y Salmond coincidieron en Aberdeen, ya en plena campaña por la consulta. El líder escocés acusó entonces a Londres de “haber dilapidado el petróleo del Mar del Norte” y afirmó que controlar los yacimientos supondría 300.000 libras por cabeza (unos 370.000 euros) para cada uno de sus compatriotas. “Estarían mucho mejor gestionadas por nosotros”, añadió.
Cameron respondió con promesas de reimpulsar la producción. ”Sinceramente pienso que en la cuestión del petróleo, como en todas las otras cuestiones, nos conviene seguir formando parte de la gran familia del Reino Unido”, afirmó.
Ganarse el respaldo de las grandes compañías -300 empresas explotan la extracción del crudo en el Mar del Norte- es otro de los problemas que se le presentan a Salmond. De momento, gigantes como BP o Shell, de los que Edimburgo depende para maximizar la explotación en el Mar del Norte, han asegurado que reducirán sus inversiones si Escocia se independiza.
Las petroleras dudan de que se mantengan los acuerdos que han mantenido hasta el momento con el Gobierno británico, como las licencias de explotación a largo plazo (hasta 30 años), y, sobre todo, si se les aplicaría una nueva política fiscal.
El exvicepresidente del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Jim Sillars, envió la semana pasada un mensaje a estas grandes compañías y dijo que una Escocia independiente será “la dueña de los campos de petróleo, en lugar de BP o cualquier otra gran compañía”.
Aunque se vio obligado después a matizar unas palabras en las que hablaba de la posible “nacionalización” de BP, Sillars criticó a las grandes compañías que se han mostrado contrarias a la independencia de Escocia y las acusó de favorecer los intereses del Gobierno británico.
