«Un accidente y adiós posidonia»

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Greenpeace advierte de las consecuencias fatales para la ´Posidonia oceanica´ en caso de vertido accidental durante las catas petrolíferas

13.06.2014 | 09:26  Diario de Ibiza

«Un accidente y adiós posidonia»
Dos activistas de Greenpeace despliegan una pancarta contra Cairn Energy en es Freus, frente a la torres de ses Portes.
Dos activistas de Greenpeace despliegan una pancarta contra Cairn Energy en es Freus, frente a la torres de ses Portes. J. A. RIERA
 

Un accidente como el de la plataforma de BP en el Golfo de México en el año 2010 y la ´Posidonia ocenica´, el pulmón de las aguas pitiusas, quedaría herido de muerte, avisa Greenpeace, asociación ecologista que ayer continuó su campaña contra las prospecciones petrolíferas en el Mediterráneo. La bióloga marina de Greenpeace alerta de que esa catástrofe podría repetirse junto a Ibiza si se otorgan los permisos a Cairn Energy.

josé miguel l. romero | ibiza/es freus«Bastaría un pequeño accidente para que toda esta pradera de posidonia muriera», advierte Pilar Marcos, bióloga marina de Greenpeace, nada más llegar en lancha al Parque Natural de ses Salines, en cuyos fondos la organización ecologista realizó ayer una sesión fotográfica submarina dentro de su campaña de protesta contra las prospecciones petrolíferas. Marcos pone como ejemplo lo sucedido en abril de 2010 con la plataforma Deepwater Horizon, cuyo incendio y posterior desmoronamiento y hundimiento sembró de crudo la costa del golfo de México: «No se libró ni Luisiana (Estados Unidos), y eso que pillaba a contra corriente», indica.

Pero lo peor, cuenta la bióloga de Greenpeace sobre las cristalinas y agitadas aguas de es Freus, es que aquella plataforma realizaba en esos momentos catas: «Y eso es aún más dañino que el chapapote. Este, al menos, se puede sacar con las manos, pero el petróleo que se obtiene en las catas es mucho más líquido y para eliminarlo se usan dispersantes químicos. Si eso ocurriera en Ibiza, esos productos matarían la posidonia». Ese es, precisamente, uno de los principales temores de los conservacionistas: «En su día, la plataforma de BP fue vendida como si fuera lo mejor que existía, capaz de extraer el petróleo a unos 1.500 metros de profundidad», señala Marcos. De similares características, subraya la bióloga, serán las que se empleen en los fondos canarios y las que, en caso de que se dé finalmente el visto bueno, se utilicen en el golfo de Valencia o en el mar balear.

Horas antes de la sesión fotográfica, Julio Barea, responsable de campaña de Greenpeace España, calificó de «proyectos enloquecidos» las búsquedas de hidrocarburos en los mares Mediterráneo y canario, y aportó una sencilla solución para evitar hipotecar el futuro de las costas pitiusas: «No buscar más petróleo en lugares remotos o en aguas profundas, sino apostar por energías eficientes y renovables», algo que, según los cálculos de la organización, «saldría incluso más barato».

Barea anunció que presentará ante la dirección insular de la Administración General del Estado una declaración de impacto ambiental negativa que contempla no solo todos los daños que causaría una perforación cerca de estas costas, sino también una docena de incumplimientos e ilegalidades que contiene el proyecto de la petrolera Cairn Energy. Precisamente, activistas de Greenpeace se manifestaron ayer ante la sede central de Cairn Energy en Edimburgo con pancartas contrarias al proyecto de prospecciones que la compañía proyecta a 35 millas de Ibiza. Los manifestantes portaban pancartas con el lema ´Cairn, aparta tus manos de Ibiza´ para denunciar la amenaza que los planes de la multinacional suponen para el turismo, la pesca y el medio ambiente de la isla y del conjunto de Balears y el Mediterráneo occidental. Uno de los responsables de Greenpeace en el Reino Unido, Imogel Michel, subrayó que Cairn Energy ha visto frustrados sus proyectos para buscar petróleo en el Ártico y «ahora quiere trasladar sus operaciones al Mediterráneo».

El capitán Joel Stewart (Oregón, Estados Unidos, 1955) se encargó ayer de mostrar cómo es y cómo funciona el tercer ´Rainbow Warrior´, que lleva dos años y medio surcando los mares. Del primero, hundido en 1985 por los servicios secretos franceses cuando estaba anclado en el puerto de Waitemata (Nueva Zelanda), conservan la campana dorada en una de las bodegas. Stewart, antiguo marino mercante y pesquero, decidió sumarse a Greenpeace hace 25 años, tras el desastre del petrolero ´Exxon Valdez´ en aguas de Alaska, que conocía bien por pescar allí cangrejos gigantescos y salmones. Sobre un puente decorado con un ornitorrinco de madera, un oso polar de juguete, un delfín tallado con madera blanca y el dibujo de un escolar, el sonriente Stewart clamó contra las prospecciones en un mar que conoce bien, especialmente los fondos de Menorca, donde ha buceado. «Hay que cambiar a las energías renovables y acabar con los combustibles fósiles», recalcó. El ´Rainbow Warrior´ es, asegura, el mejor ejemplo de eficiencia energética. A Stewart le gusta llevar su timón sin motores, solo a vela. Puede llegar a alcanzar los 15 nudos, pero prefiere no pasar de los 12. Dice que es una gozada.