La Xunta recurre ante el Supremo el fallo absolutorio sobre el «Prestige»
- Details
- Category: General
- Published on Sunday, 08 June 2014 06:56
- Hits: 1142
El Gobierno gallego ha puesto a funcionar su maquinaria jurídica para intentar revertir en el Tribunal Supremo la sentencia absolutoria que la Audiencia Provincial de A Coruña emitió el 13 de noviembre pasado respecto al capitán del Prestige, Apostolos Mangouras. La Xunta confirmó ayer en un comunicado que ha formalizado un recurso de casación ante el alto tribunal por considerar que Mangouras incurrió como responsable del petrolero en el momento de su hundimiento en un «delito contra os recursos naturais e o medio ambiente», otro por «danos por imprudencia grave», y en un «grave delito de desobediencia á autoridade marítima española». Mangouras fue condenado a 9 meses de prisión por un delito de desobediencia, mientras que el ex director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, y el jefe de máquinas del buque, Nikolaos Argyropoulos, quedaron absueltos.
Pero la Xunta se centra en el capitán del petrolero. Sus servicios jurídicos sostienen que incurrió en «graves neglixencias». En ese sentido, la Xunta alude en su comunicado al sobrecalado que presentaba el petrolero; y a la maniobra de adrizamiento después del accidente, que el Ejecutivo considera que «anulou toda alternativa de salvamento, empeorando gravemente a súa situación». El recurso de casación pone de relieve además «o estado deficiente de dispositivos de seguridade que presentaba o Prestige», una situación que el Gobierno gallego considera «graves desatencións das obrigas básicas do capitán sobre o control dos elementos de seguridade do barco, tanto da súa navegabilidade, como dos medios de resposta fronte a unha avería ou situación de emerxencia».
El Ejecutivo gallego estima, a instancias de sus servicios jurídicos, que la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña «debe ser anulada por infracción de dereitos fundamentais e por infracción da lei». Reclama al respecto la aplicación del Convenio Internacional sobre Responsabilidad Civil por daños provocados por hidrocarburos de 1992 (el Prestige vertió 63.000 toneladas de fuel pesado frente a la costa gallega), y también del Convenio Internacional sobre la Constitución de un Fondo Internacional de Indemnización por los daños debidos a la contaminación por hidrocarburos (Fidac) de 1992, en relación con la responsabilidad civil que se derive de esos delitos.
Además de este recurso de casación presentado por la Xunta, también han anunciado su intención de recurrir la sentencia absolutoria ante el Supremo la asociación ecologista Arco Iris, Nunca Máis, la Fiscalía, la Abogacía del Estado y el Estado francés. Pero todo el proceso quedó bloqueado durante meses por los trámites para constatar que a Mangouras le había sido notificada la sentencia. El proceso burocrático se dilató porque tanto el capitán del Prestige como el que era su jefe de máquinas ya están en Grecia, y además de traducir el fallo al griego íntegramente, había que entregarlo en mano.
El recurso anunciado por la Xunta de Galicia, que preside Nuñez Feijó, contra la sentencia absolutoria que la Audiencia Provincial de A Coruña emitió el 13 de noviembre pasado respecto al capitán del Prestige, Apostolos Mangouras, es interpretada por esta Asociación como un acto propio de la “capitanofobia” dominante en las filas del Partido Popular.
En el accidente del petrolero Prestige, el capitán Mangouras ha tenido una actuación digna un gran profesional como así ha sido reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras por Intertanko, Nautical Institut y otras organizaciones marítimas que gozan de un gran prestigio internacional. A pesar del temporal que azotaba el barco, a pesar de de las presiones recibidas para abandonar el Prestige, a pesar de la actuación incalificable de algunos remolcadores, a pesar de la manifiesta incompetencia de quienes tomaban decisiones sin poder medir su alcance, a pesar de la trama de intereses presentes, el capitán Mangouras supo actuar en todo momento con la dignidad, con la profesionalidad y el sentido de la responsabilidad que requerían las circunstancias. Sin embargo, actuación que no se vio correspondida con la de otras personas implicadas en el asunto. Esta Asociación respeta la acción de la justicia en el caso Prestige, pero cree tener razones más que sobradas para no compartirla ni en sus procedimientos ni en sus resultados. Es lamentable que el Gobierno de Galicia, una tierra secularmente unida al mar y a los marinos, adopte posturas tan próximas a los intereses de la tecnoburocracia naval y al militarismo náutico.
No deja de resultar de una manifiesta incoherencia en el caso Prestige, que por una parte se hagan recaer sobre la sociedad de clasificación graves responsabilidades sobre el estado del Prestige y por otra en la nueva Ley de Navegación Marítima impulsada por el PP, se prepare el terreno para poner una parte o el todo de la seguridad marítima en manos de una sociedad de clasificación.
Resulta asimismo de rechazable que se le imputen responsabilidades a Mangoruras sobre el estado del barco, cuando toda la comunidad marítima, sabe y el gobierno de Galicia también debería saber, que no es el capitán quien expide certificados sobre el estado del barco, sino otros técnicos que parecen gozar, a pesar de las manifiestas prevaricaciones detectadas, del amparo gubernamental. No debería olvidar la Xunta que miles de embarcaciones de la flota de pesca de Galicia no ajustaban sus características reales a los proyectos técnicos aprobados oficialmente en su momento. Lo que además de ser manifiestamente ilegal supone graves riesgos para la vida de las personas que faenan a bordo de esas embarcaciones.
Sería recomendable que antes de emprender este tipo de acciones contra la figura del capitán del Prestige, se recordase otras anteriores como las del Urquiola, Cason, Marbel, y tantas otras que permanecen en la memoria histórica de las gentes. Si lo que se desea es defender el interés general y, en tal medida los intereses marítimos de Galicia, a juicio de esta asociación debería son otros y de mayor transcendencia los asuntos a considerar. Es triste que un partido político muestre tal grado de hostilidad hacia figuras esenciales del comercio marítimo, la pesca y en general de las actividades propias de la Marina Civil.
