La Escuela Naval despide a 125 oficiales de la Armada que se enfrentan “a tiempos convulsos”

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El Rey Felipe VI presidió el acto de Jura de Bandera y entrega de Reales Despachos junto a la ministra de Defensa. El Director Tomás Clavijo, despidió a los Oficiales destacando el futuro lleno de desafíos que les espera fuera de la Escuela

A las 11:40, de manera puntual comenzaba la ya tradicional ceremonia de Jura de Bandera y entrega de Reales Despachos en la Escuela Naval Militar de Marín. Un acto marcado en la agenda de cada año que sin embargo en este 2026 incluía una efeméride, el 125 aniversario de la proclamación de la Virgen del Carmen como Patrona de la Marina de Guerra.

El acto estuvo presidido por el rey Felipe VI, acompañado de la ministra de Defensa Margarita Robles, y otras autoridades entre ellas el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda. También el delegado de la Xunta en Pontevedra, el presidente de la Deputación, alcaldes y diputados autonómicos ocupaban la tribuna de autoridades.

En total 101 aspirantes fueron los que juraron Bandera, un año más la mayoría de ellos hombres frente a un pequeño porcentaje de mujeres.

El acto central continuó con la entrega de los Reales Despachos a 125 oficiales: 109 hombres, 16 mujeres y de ellos dos extranjeros de la Armada de Perú y de Tailandia. Pertenecen a los Cuerpos: General, de Infantería y Marina, de Intendencia, de Ingenieros (escala oficial y técnica) y de Intendencia. De esa cifra 92 son de ingreso directo y 33 de ellos lo hacen por promoción.


 

Todos con edades desde los 21 hasta los 41 años, aunque la mayoría no superan los 25 años. A ellos se dirigió el director de la Escuela Naval Militar, Tomás Clavijo Rey-Stolle que se despedía de la promoción poniendo el acento en los desafíos que les esperan fuera de la Escuela. Aseguró que se trata de una promoción muy preparada que ha tenido la suerte de poder acceder a una formación superior. “Ahora empieza realmente todo” ha concluido el Capitán de Navío.

Esto en un acto marcado por la ausencia del buque-escuela Juan Sebastián de Elcano. El buque viene de participar en el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, y arribará directamente a la Base Naval de La Carraca Cádiz, previsiblemente, el próximo día 31, que es su puerto base.

  • Laura Fresneda

Laura Fresneda

COMENARIOS DE AEMC 

Para la Comunidad Internacional y por supuesto que para España, que también forma parte de ella, tan importante es la Marina Civil como la Marina Militar. El 90 % de las materias primas y de las mercancías que necesitamos para vivir son transportadas por buques de la Marina Civil. El papel de la Marina Militar, es otro, pero cada día es más costoso y acaparador de impuestos.

A pesar de la importancia equiparable de ambas marinas, SM el Rey de España, Felipe VI, como buen Borbón, sigue aplicando un trato ostensiblemente discriminatorio a la Marina Civil con respecto a la Marina Militar. Al igual que su padre, el rey Juan Carlos, y el resto de sus antecesores, jamás han presidido un acto de estrega de títulos en una Escuela Superior de Marina Civil, ni ha visitado el buque escuela de la Marina Civil, porque no existe. ¿A quién habría que preguntarle por qué los marinos civiles españoles no disponen de un buque Escuela como otros países europeos, asiáticos o americanos? Da la impresión de que hay marcar diferencias; hay que establecer clases, rangos y categorías. Eso se llama desiguald,-o quizás, prioridad naval- no hay duda.

Pedro Sánchez y los presidentes socialistas anteriores nunca han hecho el mínimo gesto para acabar con una situación que potencia claramente la desigualdad entre españoles. Naturalmente que en otras Facultades, Escuelas y Centros de FP se podría reclamar la presencia del Rey. Quizás la solución debería ser otra. España en la mar, de mano de los Borbones, en el siglo XVIII, equivocó su rumbo: Trafalgar lo certificó con un estrepitoso y rotundo fracaso naval y otros posteriores. Los señoritos y la mar, salvo excepciones, son incompatibles. Aunque la coloreada narrativa naval se haya derrochado recursos públicos en divulgar lo contrario España en la sigue sin tener una política acorde con su importancia como país marítimo de primer rango.

En cualquier caso, esperar que la extrema derecha, en su versión moderada o virulenta, remedie este descalabro es simplemente absurdo.

La narrativa naval y los medios de comunicación pueden hacer los arreglos ideológicos que más favorezcan al modelo borbónico, pero  los datos reales y contrastados no engañan.

Reconocer, respetar y potenciar a la Marina Civil debería de ser un objetico prioritario. ¿De que nos servirá una flota de variadas unidades navales, si dependemos de las flotas extrajeras para abastecernos de los productos más básicos y necesarios?

Gobernar debe de ser algo más que prolongar las alegrías y los oropeles del pasado.