El velero 'Gure Izar' hace agua en el astillero de Navantia en Cartagena

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Desde que llegó al puerto no ha tenido más arreglos y el deterioro irreversible en los últimos años causó una vía de agua en su casco y el posterior hundimiento

LA VERDAD

Miércoles, 4 de septiembre 2024, 00:04 | Actualizado 10:41h. 

El bergantín goleta 'Gure Izar', un buque escuela de uso civil, se hundió este martes en el muelle de motores del astillero de Navantia, donde lleva atracado más de una década. Allí llegó para una serie de trabajos de mantenimiento, pero un juzgado embargó a su propietaria, Fundación Aulamar, y el barco quedó abandonado a la espera de darle uso.

Desde que llegó a Cartagena no ha tenido más arreglos y el deterioro irreversible en los últimos años causó una vía de agua en su casco y el posterior hundimiento, aunque las razones exactas de los hechos están siendo investigadas. Este martes ya se podían ver solo los mástiles de las velas. Los servicios jurídicos de Navantia estudian qué hacer con el barco. Ya se han puesto en contacto con Capitanía Marítima de Cartagena y con el Arsenal para tomar las medias oportunas y necesarias, pero lo que sí está claro es que habrá que reflotar la embarcación, con casco de madera.

Fuentes del astillero recalcaron que la goleta no es de titularidad de Navantia. La propietaria es la Fundación Aulamar, que promovía la navegación entre menores con diversidad funcional y con riesgo de exclusión social. De ella fue presidente el exministro de Defensa Pedro Morenés, que llegó a invertir en este proyecto 1,5 millones de euros, según diferentes medios de comunicación. En su transformación también participaron empresas privadas.

Con 39,40 metros de eslora y capacidad para una dotación de 32 personas, compuesta por 8 tripulantes y 24 alumnos y pasajeros fue primero un barco pesquero y después fue transformado en buque escuela totalmente adaptado a las necesidades de personas con movilidad reducida. También estaba equipada con señalización Braille, con sistemas electrónicos potenciadores de las señales visuales y sonoras, que permitían la presencia de personas con discapacidades visuales y auditivas.

 

 

HISTORIA

La Fundación Aulamar ha sido la encargada de transformar una bonitera en un bergantín goleta de dos palos con 39,40 metros de eslora con bauprés. Tiene capacidad para una dotación de 32 personas, compuesta por 8 tripulantes y 24 pasajeros; capacidad que puede ser hasta de 80 pasajeros para navegaciones restringidas.

La visita realizada ayer por los miembros de la entidad social, responde a un deseo de la Fundación Aulamar de adaptar totalmente el barco a las necesidades de las personas con discapacidad y probar si los ajustes realizados son los correctos

viernes, 25 de marzo de 2011

Miembros de la ASCM participan en la inauguración oficial del buque adaptado, Gure Izar.

 

Dicho acto contó con la presencia del Presidente de la Xunta de Galicia, el presidente de la Fundación Aulamar, así como representantes de Navantia, y de la Armada.

Ferrol, 24 de Marzo de 2011. El presidente de la Asociación Sociocultural de Minusválidos, Ángel Gárate, acudió ayer a la inauguración oficial del buque adaptado “Gure Izar”, cuya base se encuentra en la Graña.

Dicho acto contó también con la presencia del Presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el Presidente de la Fundación Aulamar, Pedro Morenés Eulate, así como diversos representantes de Navantia y de la Armada.

En representación de la ASCM, también se encontraban la secretaria de la ASCM, Lucía Pérez, el asesor de la Junta Directiva, Basilio Durán, y uno de los socios, Joaquín Dasilva.

El pasado mes de octubre, cuando aún no estaba totalmente adaptado el barco, miembros de la ASCM ya habían realizado una visita a dicho buque. Se trata del único barco escuela que permite el acceso para personas con discapacidad a todas sus dependencias.
La Fundación Aulamar ha sido la encargada de transformar una bonitera en un bergantín goleta de dos palos con 39,40 metros de eslora con bauprés. Tiene capacidad para una dotación de 32 personas, compuesta por 8 tripulantes y 24 pasajeros; capacidad que puede ser hasta de 80 pasajeros para navegaciones restringidas.

El Gure Izar, cuenta con dos camarotes y un cuarto de baño adaptados para sillas de ruedas, una rampa desmontable con carriles para sillas de ruedas y tres elevadores hidráulicos. Asimismo, está prevista la instalación de señales visuales, de elementos sonoros y de señales en Braille, que permitan también el acceso a personas con discapacidad visual.

La Fundación Aulamar es una entidad sin ánimo de lucro que tiene como objetivo fomentar la afición a la mar y a la navegación en la sociedad, en especial a las personas con discapacidad.

Los participantes pudieron comprobar in situ, que el barco está totalmente adaptado y que permite viajar a las personas con movilidad reducida.

 

EL CONFIDENCIAL

 

EL GURE IZAR, PRIMER BUQUE ESCUELA DE USO CIVIL
 

La larga y tortuosa travesía de un velero para discapacitados

Hace unos días fue presentado en sociedad el primer gran velero preparado para embarcar discapacitados. Bautizado como Gure Izar, es el primer buque escuela para uso

Foto: La larga y tortuosa travesía de un velero para discapacitados 
La larga y tortuosa travesía de un velero para discapacitados

 

Hace unos días fue presentado en sociedad el primer gran velero preparado para embarcar discapacitados. Bautizado como Gure Izar, es el primer buque escuela para uso civil en España. Y el tercero en el mundo de estas características con capacidad para albergar a personas con minusvalías. Un maravilloso bergantín goleta que por fin ha podido desplegar toda su belleza en el muelle Nº1 del Arsenal de Ferrol. Lo hizo un tormentoso día de primavera, con la mar en calma y pasado por agua, como debe ser según marca la tradición gallega.

 

Los titánicos trabajos de construcción han durado diez largos años. El periplo comenzó hace una década gracias al tesón desplegado por un ingeniero naval, D. José M. Domingo Briones. Se inició en una carpintería de ribera tradicional vizcaína para ser generosamente completado en la ría de Bilbao, en la factoría de Erandio de Astilleros de Murueta, con la colaboración de una infinidad de empresas y profesionales, muchas de ellas desinteresadamente, del sector naval español.

 

 

 

A su construcción, le siguió un viaje inaugural de pruebas, bordeando el Cantábrico hasta la ferrolana base naval de La Graña, el pasado 30 de Julio. Una singladura tripulada por entusiastas voluntarios pertenecientes a la Armada Española, los más granados navegantes expertos en grandes buques de vela y en las artes de la mar, al mando del teniente de navío D. Cándido Couselo.

 

Una vez arribado a puerto el astillero Navantia, con la colaboración altruista de industrias auxiliares especializadas de la zona, procedieron a la terminación de las labores pendientes y la puesta a punto final.

 

 

Un tormentoso periplo

 La apasionante historia de este buque comienza hace más de cuarenta años, cuando se bautizó el bonitero cántabro Gure-Cita, que navegó por los siete mares durante tres decenios hasta alcanzar lugares tan remotos como las islas Seychelles. Después comenzó su metamorfosis hacia una segunda vida, cuando se reutilizó su casco de encallecida madera para construir encima el fabuloso bajel actual. Se le mantuvo el nombre, porque daba buena suerte. Se le denominó Gure IzarNuestra Estrella en vasco, en agradecimiento a su primer patrocinador, la empresa Izar, hoy Navantia.
 

El buque es una mezcla de la mejor tecnología naval que existía en el mundo hasta el siglo XIX, la española -porque no se mantiene porque sí el mayor y más extenso imperio naval de la historia, el español, durante más de trescientos años; algo tuvieron que ver en ello los marinos españoles y su avanzada ciencia de entonces-, junto con los mayores avances del presente siglo.

 

Decimos del siglo XIX, porque el casco, los alojamientos o la arboladura son dignos herederos de tan soberbia tradición, acabada con las técnicas más modernas y materiales actuales. Asimismo, hablamos del XXI porque tanto la maquinaria como el resto de equipos electrónicos y de navegación son de lo más sofisticado que existe en la actualidad. Nada tienen que envidiar al más poderoso petrolero o al buque de pasaje más glamuroso.

¿Por qué se ha necesitado tanto tiempo para completar tan indescriptible hazaña? Porque España, a pesar de su indescriptible tradición naval, sigue viviendo de espaldas al mar, ignorando la más grandiosa y heroica tradición marítima que jamás haya existido: la nuestra. El proyecto se planteó de manera que fuese la iniciativa privada, primero mediante una asociación posteriormente transformada en fundación, la que sacase el barco adelante.

 Un barco para todos
 

Son objetivos de este buque, y de la Fundación Aulamar, que los colectivos más desfavorecidos puedan aprender el sacrificado arte de navegar, a amar y respetar la mar y sus criaturas, a disfrutar de su belleza y magnificencia. Objetivos que no se podrán completar sin la ayuda del mecenazgo y el patrocinio. Y ya conocemos la larga tradición de esta actividad aquí y lo frustrante que es intentar sacar adelante en España nada que merezca la pena…

Tan particular buque se ha construido con la colaboración y generosidad de multitud de empresas y  particulares, la mayoría profesionales de la industria naval española. También con la ayuda de diferentes administraciones de todos los puntos y lugares de nuestra geografía. Desde vascos a valencianos; andaluces, asturianos, aragoneses, extremeños o murcianos; algún catalán también; y, cómo no, montañeses e isleños, gallegos y un porrón de riojanos, castellanos y leoneses, muchos de ellos madrileños de cuna o de adopción. Y lo más asombroso y desconcertante: políticos desinteresados, aunque pocos y escogidos, de todos los partidos. Lo cual demuestra que España no está perdida y todavía es posible hacer cosas juntos si el objetivo lo merece.

Especial agradecimiento merece el personal de la Armada Española, desde el Jefe del Estado Mayor hasta el último marinero y las marineras voluntarias que soberbiamente tripularon el barco en su viaje inaugural, todos ellos entusiasmados con el buque y su proyecto. Porque este bergantín-goleta enamora sobre todo a los que saben de estas lides, a aquellos que han encanecido en mil tormentas y vicisitudes marineras. 

 El mecenazgo también existe

La construcción del buque ha sido culminada. Está listo y preparado para salir a navegar mañana mismo. Pero no podrá hacerlo si el resto de la sociedad no colabora. Si no se involucran financieramente empresas y particulares mediante donaciones o patrocinios que hagan posible que cualquiera que quiera aprender a amar la mar lo pueda hacer, aunque no disponga de recursos.

Se trata de poner al alcance de todos, jóvenes y viejos, pero sobre todo discapacitados y personas que de otra manera jamás podrían soñar en hacerlo, las tradiciones de este mundo desconocido para casi todos, legendario y duro, fabuloso y soñador, tan cercano y a la vez tan maltratado. Y para conseguirlo se necesitarán las aportaciones y la ayuda de quien puede proporcionarla.
 
DIARIO.ES
 

La fundación del exministro de Defensa Morenés deja 1,57 millones de “pufo” en el banco público valenciano

  • Aulamar tenía la sede social en Madrid, pero consiguió un reaval del Institut Valencià de Finances (IVF) gracias a una acuerdo con Bancaja que prestó el dinero
  • Bankia se enfrenta al IVF y se niega a pagar el crédito al asegurar que el reaval a la fundación de Morenés lo dio el banco público y es el responsable

Buque-escuela de la fundación Aulamar.

Sergi Pitarch

13 de julio de 2019 20:53 h

La Fundación Aulamar, que promovía la navegación entre menores con diversidad funcional y con riesgo de exclusión social, quiso dar a la sociedad lo que esta le había dado. Su presidente, un directivo de la industria armamentística con muchos contactos en el Partido Popular que después llegaría a ministro, Pedro Morenés, tiró de influencias para conseguir fondos privados y rehabilitar un velero de grandes dimensiones llamado Gure Izar, antes Gure Cita, que acercara su pasión a jóvenes y niños con dificultades económicas y físicas. La obra filantrópica del exministro costó a las arcas públicas valencianas 1.570.000 euros.

Corría el año 2005 y la Fundación Aulamar conseguía unos créditos del Ministerio de Industria para la transformación del barco escuela de 39 metros de eslora y con capacidad para albergar 32 camas, pero necesitaba los avales suficientes para esta inversión millonaria. Pedro Morenés tiró de agenda y de sus contactos en el todopoderoso PP de Francisco Camps en la Comunitat Valenciana -en España los populares acababan de perder el Gobierno central- donde le dieron la oportunidad de conseguir un aval que hiciera realidad su proyecto a través del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), el banco público de la Generalitat.

En el banco público se estrujaron el cerebro para encajar una garantía que de ninguna manera podían dar al estar la fundación radicada en Madrid, fuera de la Comunitat Valenciana. Entonces, a alguien se le encendió la luz y recurrió a la ayuda de José Luis Olivas, quien había sido presidente de la Generalitat entre 2002 y 2003 y en 2005 pilotaba Bancaja, la tercera caja de España. La entidad privada dirigida por políticos del PP aceptó ofrecer el aval, pero obligó al IVF a firmar un reaval para tener garantías de cobro.