Leopoldo Boado Suanzes. Escuela Náutica Bilbao

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Leopoldo Boado Suanzes nació el 24 de septiembre de 1874 en Ferrol, era hijo del entonces teniente de navío de 2ª clase Leopoldo Boado y Montes e Ignacia Suanzes Calvo, que habían contraído matrimonio en Ferrol el 8 de octubre de 1873. Sus abuelos paternos eran el brigadier de la Armada, Vicente Boado de La Cuadra y María Damiana Montes y Moreno, y los maternos, el general de división Carlos Suanzes del Campo, que fue gobernador militar del Ferrol y de Santander y gobernador y capitán general de Puerto Rico y María Josefa Calvo Rivas. Leopoldo era el mayor de los hijos del matrimonio, al que le seguían Carlos, María Asunción fallecida muy joven en Coruña el 25 de octubre de 1899, Vicente y Guillermo que falleció siendo un niño en Ferrol el 13 de febrero de 1899.

Siguiendo la tradición familiar, se presentó a los exámenes para el ingreso en la Armada, que aprobó en diciembre de 1890, ingresando como aspirante el 9 de enero de 1891, en la Escuela Naval Flotante, a bordo de la fragata Asturias, que se encontraba como pontón en la Ría de Ferrol. Formando parte de la 37 promoción de entrada, con el número cinco, de diecinueve aspirantes, que se quedarían en dieciocho por la baja de Tomás Sánchez Barcaiztegui. En dicha escuela, tendrá como profesores, a tres parientes, los tenientes de navío Ángel Suanzes y Calvo, Victoriano Suanzes y Pelayo y Carlos Suanzes y Carpegna, este último profesor de idiomas.

 
 
Crucero «Pelayo»

En junio de 1893 se presenta a los exámenes para el ascenso a guardiamarinas, que aprueba ese mismo mes, presentándose a continuación a las autoridades de Marina, para embarcar en la escuadra de instrucción, a bordo del crucero “Pelayo”. Se encontraba en el citado crucero, cuando el sábado 24 de febrero de 1894, a las tres de la tarde, navegando frente a la costa de Portugal, a la altura del Cabo Santa María, reventaron seis tubos de la caldera número 5 y enseguida el recipiente de la bomba de alimentación de la máquina de estribor de popa, dejando muerto al maquinista que montaba la guardia, Emilio Ferrer y Otero e hiriendo a un fogonero. El siguiente día 25 a las ocho y media de la mañana fondeó en Cádiz el “Pelayo”, donde se procedió a dar cristiana sepultura al cadáver del infortunado maquinista. El entierro fue una manifestación solemne de duelo. Asistieron a él las autoridades del Departamento y toda la oficialidad y dotación del “Pelayo”, quedando solo a bordo el personal de servicio. Emilio Ferrer Otero era de Ferrol, tenía 45 años y estaba casado con su prima Ángela Fernández Otero, que se encontraba embarazada de nueve meses, y con la que tenía dos hijos de corta edad. La viuda era  hermana del encargado de la contaduría del teatro Jofre, que sería uno de los primeros en enterarse, durante la función en el citado teatro del domingo 25, y el encargado de dar la triste noticia a la familia, entre ellos a un hermano de Emilio, Ricardo Ferrer contramaestre de la Armada destinado en Filipinas, que se encontraba en Ferrol esos días. Precisamente de ese apostadero de Filipinas había regresado Emilio Ferrer no hacía mucho, donde hizo una larga campaña, y a consecuencia de lesiones recibidas cuando el percance del “Temerario” hallábase mal de salud  y gestionó, mientras estuvo en Ferrol el “Pelayo” que se le desembarcara para obtener cuatro meses de licencia, con objeto de restablecerse de la anemia cerebral que padecía.

El 15 de septiembre de 1894 embarca en la corbeta “Nautilus”, buque escuela de guardiamarinas, del que era comandante el capitán de fragata Julio del Rio Díaz y su segundo el teniente de navío de primera Ángel Suanzes Calvo. La “Nautilus”, había regresado a Ferrol en agosto de 1894, después de realizar el famoso viaje de circunnavegación al mando del entonces capitán de fragata Fernando Villaamil, el cual se había iniciado en diciembre de 1892, partiendo de Ferrol,  para dar la vuelta al mundo. En el siguiente viaje, que le correspondió a Leopoldo Boado, “La Nautilus” se hizo a la mar el 13 de octubre de 1894 desde de Ferrol, tocando Marín, Cádiz, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, San Juan de Puerto Rico, Santiago de Cuba, La Habana, Punta Delgada (capital de la isla de São Miguel en las Azores) y finalmente, regresó a Ferrol, en donde fondeó el 10 de julio de 1895.

A su regreso, pudo lucir su primera condecoración, la cruz de primera clase del Mérito Naval con distintivo blanco, que le habían concedido el año anterior. El 12 de julio de 1895 trasborda de la corbeta “Nautilus” al crucero “Vizcaya” en la escuadra de instrucción.

 
                                        Crucero «Vizcaya»

Una vez realizados los exámenes obligatorios, y aprobándolos, es promovido a alférez de navío con una antigüedad de 20 de julio de 1896. Perteneciendo a la promoción de salida número 294, compuesta de veinte nuevos oficiales, entre otros Juan José Cano Vélez, Victoriano Sánchez Barcaiztegui, Pedro María Cardona Prieto, Julio Suanzes Carpegna y Miguel Ángel Liaño y Lavalle.

Leopoldo es destinado a Filipinas, tomando posesión de su nuevo destino el 26 de agosto de 1896, año en que miembros del Katipunan habían fundado la República del Kakarong en la localidad de Kakarong de Sili en la provincia de Bulacán, isla de Luzón, los independentistas tagalos se sublevaron y hostigaron a las tropas españolas a través de una guerra de guerrillas, y a lo que había que añadir, la guerra endémica que libraban los españoles contra los moros en Mindanao para proteger la capital, Manila. El 5 de diciembre de ese mismo año embarca en el transporte “Cebú”, que venía colaborando en combatir la insurrección, dedicándose al año siguiente, a patrullar las islas con otros buques de guerra, colaborando con el ejército en operaciones de castigo y limpieza, en las que intervendrá Leopoldo Boado. Por su participación será condecorado con una medalla de 1ª clase de la Orden del Mérito Militar con distintivo rojo y otra de la misma clase y distintivo de la Orden del Mérito Naval.

En abril de 1898 regresa a la Península en el vapor “Covadonga”, que después de una escala en Barcelona, se dirige a Ferrol. Leopoldo que regresa por enfermo, al igual que la mayoría de los que hacen el viaje con él hasta Ferrol, que son: el teniente de navío Ángel González Ollo por cumplido y enfermo, maquinista mayor de 1ª José Fernández Vidal, por excedente, alférez José Mª Quintín por enfermo, segundo contramaestre Basilio Santa María por cumplido y enfermo, tercer condestable Marcelino Bello por cumplido y enfermo y segundo contramaestre José Serantes Coba por enfermo, regresaba también con ellos el alférez de Infantería de Marina Nicolás Noche y Castro.

Al presentarse el 20 de abril de 1898, se le dio orden de embarcar de segundo comandante del torpedero “Ejército”, ese mismo año formara parte de la dotación del acorazado guardacostas “Vitoria”, desde el que, en noviembre, trasborda al acorazado “Pelayo”.

 
Acorazado guardacostas «Vitoria»

A primeros de 1899, se le concede el uso de la medalla de Filipinas, y a mediados de ese año, se aprueba una instancia presentada por él, donde se le autoriza su traslado a Ferrol para tomar los baños de La Toja por prescripción facultativa. El Estado General de la Armada correspondiente al año 1899 no llegó a publicarse en atención a las grandes alteraciones ocurridas con motivo de la pérdida de las Colonias y parte de la Escuadra, y el del año 1900 va cerrado a 1 de enero de ese año, en el que ya no aparece Leopoldo Boado Montes. Y aunque una Real Orden se establecía que se invitaba a los jefes y oficiales de todos los Cuerpos de la Armada, en situación de retirados, a remitir a la Dirección del Personal del Ministerio, sus nombres y apellidos, empleos y graduaciones, puntos de su ordinaria residencia, condecoraciones y fecha en que les fue concedido el retiro, para incluirlos en el Estado General de la Armada, lo cierto es, que la falta de aceptación por la mayor parte de los Jefes y Oficiales, es la causa de la deficiencia del escalafón del año 1900. A partir de este momento, deja la Armada y se convierte en Capitán de la Marina Mercante, aunque su vida la dedicara por entero a la docencia, hasta su fallecimiento.

En 1909 es nombrado director de la Escuela de Náutica de Santurce, en la que fue profesor. Esta escuela es una de las obras benéficas patrocinadas por Cristóbal Murrieta y su socio Francisco Luciano Murrieta en Santurce. Se trataba de dar formación gratuita a los nacidos en Santurce, Portugalete y Mercadillo (barrio de Sopuerta) a fin de que pudieran obtener el título de piloto de altura por carecer de los recursos necesarios para costearse los estudios en un centro oficial. Se regía por un patronato, instaurada por iniciativa de un particular, como el Patronato Santa Eulalia.

Más tarde, la citada escuela, tendrá que ajustarse al plan de enseñanza oficial y sus alumnos debían examinarse en la Escuela Oficial de Bilbao. Por Real Orden de 18 de diciembre de 1913, se le nombra catedrático en propiedad de la asignatura de Cosmografía, Navegación, Pilotaje y Maniobras de la Escuela Náutica de Santurce, con un sueldo anual de 3.500 pesetas, más la gratificación que determine el reglamento por el cargo de Director que también por la presente se le confiere, añadiendo, que comenzara a percibir ambas utilidades cuando estén consignadas en el presupuesto, o antes si las Corporaciones oficiales de la provincia los sufragan total o parcialmente. En esta época, desde 1915, formó parte de la Junta Local de Salvamento de Náufragos de Santurce, como vicepresidente y tesorero, siendo presidente de la junta, Juan de la Quintana.

En 1920 Leopoldo Boado fue sustituido por Florentino Pérez Villarejo, en la dirección de la Escuela Náutica de Santurce, y la Gaceta de 13 de septiembre de 1920, publicaba una Real Orden, por el que era nombrado profesor numerario de Cosmografía y Navegación de la Escuela Especial de Náutica de Bilbao, donde será nombrado director el 28 de octubre siguiente, permaneciendo en dicho cargo hasta su fallecimiento.

 
Instituto de Segunda Enseñanza de Bilbao

Ese mismo año redacta un dictamen, señalando las carencias de la enseñanza impartida en Santurce, en el que señala que el personal docente de la escuela se reduce a tres profesores: la dirige un licenciado en Letras, que se ve obligado a impartir Ciencias Físicas, Matemáticas, Mecánica y Máquinas, Geografía e Historia, un capitán de la Marina Mercante (Daniel Camio), que imparte Enseñanzas profesionales, Dibujo, Geometría e Higiene, y un profesor mercantil que imparte inglés y legislación. La Escuela de Bilbao el año que se convierte en director, se encontraba en el edificio del Instituto de Segunda Enseñanza, disponiendo de sus gabinetes y material de enseñanza propios, ya que las clases teóricas las regulaba el Ministerio de Instrucción y las prácticas el de Marina.

 
Colegio San Antonio de Deusto

En 1925 la escuela náutica se instaló en el que fuera el colegio San Antonio de Deusto, a orillas de la ría, frente a la Universidad. La actual Escuela Técnica Superior de Náutica y Máquinas Navales, ubicada en los límites entre Santurce y Portugalete, en un edificio diseñado por el arquitecto ferrolano  José López Zanón y Luis Laorga Gutiérrez e inaugurado el 14 de diciembre de 1968, y se denominó “Escuela Superior de la Marina Civil de Bilbao Leopoldo Boado”, en homenaje al mismo.

 
 
“Escuela Superior de la Marina Civil de Bilbao Leopoldo Boado”

En 1924 publica, en colaboración con el teniente de navío Ángel Blanco Serrano, exprofesor de la Escuela Naval, la obra titulada “Lecciones de Astronomía y Navegación”, por la que por Real Orden de 30 de mayo de 1924 y otra de 25 de octubre de 1924, se le concede la Cruz de 2ª clase del Mérito Naval con distintivo blanco, según cuota reducida, en el concepto de mejora. En febrero de 1925, es nombrado profesor numerario, en propiedad de la Escuela de Náutica de Bilbao. A partir de 1925 y hasta 1934, en numerosas ocasiones formara parte como vocal y alguna ocasión como presidente, diferentes tribunales de oposiciones, para cubrir plazas de diferentes cátedras (Máquinas de taller, Física, Mecánica, Electricidad, Química, Cosmografía, Navegación, Geografía, Inglés, etc.) en distintas escuelas náuticas (Cádiz, Bilbao, Santa Cruz de Tenerife, Barcelona). Por Real Orden de 6 de junio de 1929, por su loable actuación como Director de la Escuela Náutica de Bilbao, de conformidad con los favorables informes emitidos en el expediente respectivo y sucesiva consulta de la Junta de Clasificación y Recompensas, y siendo encargado del despacho el vicealmirante José Núñez,  se le concede la cruz de tercera clase de la Orden del Mérito Naval, con distintivo blanco.

En 1933 fue elegida la nueva directiva de la Casa de Galicia en Bilbao, siendo nombrado presidente Leopoldo Boado,  acompañándole como vicepresidente Antonio Novo, y ese mismo año en el mes abril, recibirían en su local, la visita del diputado gallego Rodríguez Castelao, acompañado del diputado vasco Rivera y Areitiombena.

En marzo de 1934, se le concede el derecho al percibo del sueldo de 9.500 pesetas anuales, por haber cumplido veinte años de servicios.

Leopoldo Boado Suanzes falleció el 26 de octubre de 1937 en su querida Escuela Oficial de Náutica de Bilbao donde vivía como director. Al día siguiente a las once de la mañana, se celebró su funeral en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Deusto, y acto seguido, a las doce, se procedió a la conducción de su cadáver desde la casa mortuoria (en Deusto, Botica Vieja número 4)  hasta la Salve, para su traslación al cementerio de Begoña.

Estaba casado con Guadalupe Endeiza, con la que tuvo tres hijos, Leopoldo, Román y Carlos. Su hijo Leopoldo Boado Endeiza, nacido en Bilbao el 10 de septiembre de 1906 y fallecido en Madrid el 26 de junio de 2006, también siguió la tradición familiar ingresando en la Escuela Naval militar. Dentro de la Armada desempeñó, entre otros, los siguientes cargos: Oficial de Navegación en el Crucero «Canarias»; Profesor de la Escuela Naval Militar; Comandante de los buques; «Velasco», «Ceuta», «Artabro» y Buque-Escuela «Juan Sebastián Elcano». Agregado Naval a la Embajada de España en Buenos Aires. El año 1964 ascendió a contralmirante. Pasó a residir en Madrid. Ocupó los siguientes cargos: Director General de Navegación; Consejero de la Empresa Nacional Elcano de la Marina Mercante; Vocal representante del Ministerio de Comercio en el Consejo General; Vocal del Comité Ejecutivo del Banco de Crédito a la Construcción y Vocal del Consejo de Administración del Instituto Nacional de Industria. En junio de 1969 fue nombrado vicepresidente del Comité de Transportes Marítimos de la OCDE. Luego fue subsecretario de la Marina Mercante. Recibió numerosas condecoraciones, entre otras: Grandes Cruces del Mérito Naval; del Mérito Militar; del Mérito Civil y la de la Orden de San Hermenegildo. Comendador de la Orden de Isabel la Católica; de la Legión de Honor; del Mérito Marítimo francés; Gran Cruz del Mérito Alemán, Gran oficial de la Orden de Mayo, etcétera. Una calle en Arrecife (Las Palmas) lleva su nombre. Estaba casado con María Del Pilar Ariza Martino.

FUENTES:

“La Escuela Naval Flotante. Ferrol 1871-1912” por Pedro Fernández Núñez y José María Blanco Núñez.

“La Antigua Escuela Náutica de Santurce: La Institución Docente”, por Jon en “Santurtzi Historian zehar”, Blog de Genealogía, Heráldica e Historia local.

Estados Generales de la Armada y Diario Oficial del Ministerio de Marina.

Hemeroteca: “El Correo Gallego”, “La Voz de Galicia”, “Hierro, Diario de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S” de Bilbao.

ENLACES:

La Guerra de Filipinas 1896-1898.