La futura fábrica de SAIC Motor en el puerto exterior de Ferrol ha colocado a la localidad gallega en el centro de una preocupación que trasciende el ámbito industrial. La proximidad de la planta china al Arsenal de la Armada y al astillero de Navantia ha activado las alertas de Defensa y del CNI ante el riesgo potencial de que una infraestructura civil pueda convertirse en un punto privilegiado para recopilar información sobre algunos de los programas militares más sensibles de España.
El Gobierno ha trasladado finalmente a la Xunta que Defensa no formulará objeciones al proyecto, una decisión que despeja el camino administrativo para una inversión de unos 200 millones de euros. La planta de SAIC Motor podría producir hasta 120.000 vehículos al año y alcanzar alrededor de 2.300 empleos cuando esté plenamente operativa.
La cuestión, sin embargo, no desaparece con la autorización. El interés de los servicios de inteligencia no estaría necesariamente en obtener un documento clasificado, sino en la posibilidad de acumular información sobre buques, sistemas, instalaciones, movimientos y procesos industriales que, combinada con otras fuentes, pueda ofrecer una imagen de las capacidades navales españolas.
Las F-110, el gran objetivo industrial de Ferrol
El principal foco de atención está en el programa de fragatas F-110, actualmente en plena construcción en el astillero de Navantia en Ferrol. Se trata del mayor programa naval que está desarrollando actualmente la empresa para la Armada y contempla cinco buques de la clase Bonifaz.
La primera unidad, la F-111 Bonifaz, fue botada en septiembre de 2025, mientras que la construcción de las siguientes continúa avanzando. En julio de 2026, Navantia puso la quilla de la F-113 Menéndez de Avilés, con siete meses de adelanto respecto al calendario previsto.
