EL MUSEL.- LA REGASIFICADORA

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El puerto de Gijón, El Musel, cuya construcción fue iniciada a finales del siglo XIX, se enfrenta ahora a uno de sus más grandes desafíos, al iniciarse las obras de ampliación, sin duda, las de mayor envergadura en la historia de Asturias, para convertirse en propulsor de la economía asturiana y en pieza esencial de la vida local.

Las plantas regasificadoras son instalaciones industriales situadas en aquellos puertos encargados de recibir el gas natural licuado (GNL) importado en grandes cantidades por buques metaneros desde cualquier parte del mundo, teniendo la ventaja de no depender de un solo gaseoducto o de un solo suministrador, previamente licuado en origen para distribuirlo a la red ya como gas.

Tanto en los metaneros como en las plantas regasificadoras la temperatura de almacenamiento es de -160ºC y casi a la presión atmosférica. Para situar el gas en las condiciones de distribución se debe realizar un proceso de vaporización con una aportación energética al gas, o dicho de otro modo, se le extrae el frío. En España nos abastecemos de GNL a través de cuatro plantas regasificadoras que actualmente están situadas en Huelva, Cartagena, Barcelona y Bilbao, y en proyecto están las de Mugardos (Ferrol) y Sagunto (Valencia). También nos abastecemos de gas natural a través del gaseoducto del Magreb, procedente de Argelia, que entra por Cádiz, y por el otro, que entra por el Norte, por Navarra, procedente de Europa. Existe una red nacional de gaseoductos que teóricamente lleva el gas a todos los puntos de España.

El GNL, por sus características, es limpio y menos contaminante, lo que no quiere decir que no contamine. Hasta hace algunos años era sumamente caro y su transporte muy costoso, por lo cual no tenía un mercado interesado en adquirirlo. Sin embargo, en las dos últimas décadas el panorama cambió con la construcción de nuevas plantas de energía eléctrica que empezaron a usar el gas natural en vez de quemar carbón o gasóleo, abaratando los costes y las emisiones ambientales. Este gas no tiene tanto riesgo porque no es un gas licuado del petróleo (LPG), sino gas natural licuado, y cuando se gasifica se evapora rápidamente y es menos denso que el aire. Al poder transportarlo por vía marítima licuado mediante procesos especiales se reduce a treinta veces su volumen, abaratando considerablemente sus portes, convirtiéndose en un elemento importante para la economía de varios países productores: Venezuela, Indonesia, Japón, China, Australia, México, Argelia, Libia, Egipto, Trinidad y Tobago, Nigeria, Noruega...

Las reservas de gas natural son abundantes en todos los continentes. Este gas está considerado como el nuevo combustible de la humanidad. Actualmente, en España y en el mundo entero está produciendo una revolución energética. Una parte muy importante está destinada al consumo doméstico-comercial e industrial y el resto a la generación de electricidad, a través de las nuevas plantas denominadas de ciclo combinado. Comparando éstas con las térmicas clásicas a base de carbón y fuelóleo, expertos dicen que son más compactas, ocupan menos espacio, contaminan menos, consumen menos agua, son más eficientes, son más baratas que las centrales térmicas y no digamos que las nucleares. En una palabra, aseguran que las centrales de gas de ciclo combinado son muy prometedoras. El ciclo combinado es una tecnología desconocida para la inmensa mayoría de los ciudadanos, pese a su rápida y creciente expansión en España. Su funcionamiento es sencillo, el gas natural y el aire entran en una turbina que mueve un generador y produce energía. Los gases de escape, en lugar de ser vertidos a la atmósfera, van a una caldera de recuperación donde se genera vapor, que, a su vez, pasa a otra turbina que los convierte en energía. Finalmente, un transformador eleva la tensión hasta los niveles necesarios para su entrega a la red de transporte eléctrico.

El vapor se condensa en un condensador y va a un ciclo cerrado que devuelve el agua al exterior después de su paso por torres de refrigeración. El Principado desarrolla desde hace unos tres años, negociaciones para dar entrada a inversores que estén dispuestos a liderar el proyecto de la regasificadora de El Musel. Compañías como Duro Felguera e Ingemas -que realizó un informe sobre el proyecto, en el que constató que en el norte de España hay un desequilibrio entre el consumo y la entrada del gas natural muy superior a la del sur o el este del país- estaban dispuestas a construir una sociedad mixta para promover la obra, aunque la clave para su puesta en marcha radica en el apoyo de varias empresas energéticas, al igual que sucede en las otras cuatro regasificadoras que existen en España.

Concretamente, la regasificadora de Bilbao está liderada a partes iguales por cuatro sociedades punteras en el sector energético como British Petroleum (BP), el Ente Vasco de la Energía, Iberdrola y Repsol, con unas inversiones que alcanzan los 640 millones de euros. Con la llegada del PSOE a la Moncloa, el Gobierno regional vio el panorama despejado para construir la anhelada regasificadora en El Musel, solicitando la inclusión de la planta en el plan energético nacional 2003-2011, abriendo nuevas expectativas al Principado, pues aduce que además de las perspectivas que el puerto de El Musel tiene por su posición estratégica y suficiente capacidad para la carga y descarga de buques metaneros, existe un déficit de entrada de gas por la zona Norte. Agregan que la planta de El Musel permitiría el abastecimiento a Cantabria y también a León y Zamora, y suministraría la materia prima para las centrales previstas de ciclo combinado para nuestra región. Teniendo en cuenta que la regasificadora para El Musel ha sido la bandera electoral que esgrimió el PSOE en los comicios de marzo, es necesario considerar también que es una determinación empresarial, porque sin la demanda de centrales alimentadas por gas es imposible justificar la construcción de la regasificadora. LA NUEVA ESPAÑA, con fecha 24-1-05, informaba de las dos plantas proyecto de ciclo combinado que Hidrocantábrico tiene paralizadas en Soto de Ribera, de 400 megavatios cada una, con una inversión global de 400 millones de euros, por un contencioso con este Ayuntamiento. Ahora están a punto de superar uno de los escollos administrativos más importantes: el medio ambiente y está previsto que «en pocas semanas» el Ministerio de Medio Ambiente dará el visto bueno a una de las iniciativas clave para la modernización del parque energético de Asturias y, además, ganar puntos ante el Gobierno central para incluir la regasificadora de El Musel en el plan energético nacional.

El presidente de Hidrocantábrico, Manuel Menéndez, afirma que Hidrocantábrico estaría en la regasificadora de El Musel, pero no liderará la compañía que gestionará las instalaciones y limitaría su participación accionarial. Por otra parte, Iberdrola anunció al verse beneficiada por el reparto de emisiones del Protocolo de Kioto comprometer públicamente una inversión de 400 millones de euros para la construcción de una central térmica de ciclo combinado alimentada por gas de 800 megavatios en Lada. Al mismo tiempo, habría que añadir dos centrales más que podría promover la italiana Enel, propietaria de Viesgo, de 400 megavatios cada una, con una inversión que rondaría los 400 millones de euros. Para dar luz verde al proyecto de la regasificadora de El Musel, el Gobierno regional afirma que está en condiciones de cumplir las exigencias que el Ministerio de Industria determinará en el próximo plan energético nacional que se aprobará este año. Asturias contaría con proyectos para instalar 2.400 megavatios de potencia de generación de electricidad a través de ciclos combinados. La inversión global podría ascender a unos 1.200 millones de euros, según aseguraron a este periódico fuentes relacionadas con el sector energético asturiano, considerando la instalación de la regasificadora una de las claves para el aumento de tráficos en El Musel y una llave para la ubicación de nuevas empresas y la generación de recursos para pagar las obras.

La UE ha comprometido una subvención máxima de 247,5 millones de euros, siempre que los trabajos concluyan en los próximos cuatro años. Si se prolongasen más de lo previsto se perderían las ayudas europeas.

LA REGASIFICACIÓN ES UN PROCESO FÍSICO MEDIANTE EL CUAL EL GAS NATURAL LICUADO (LNG) ES CALENTADO PARA RETORNARLO A SU ESTADO GASEOSO