La cruzada por la crisis de relevos de la gente de mar

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Mundo Marítimo

15 de Marzo de 2021

Conversación con María Dixon, experta que lidera iniciativa desde inicios de pandemia

A 13 meses desde que se desató la pandemia a nivel mundial ya nadie es ajeno a las múltiples tragedias que califican como ‘efectos secundarios’ del virus que no son consecuencia de estar directamente contagiados: restricciones de movilidad, cuarentenas, lockdowns, etc. El impacto indirecto -pero muy real- del virus en el shipping se pudo apreciar con cierto retraso unas semanas después de que las personas dejaron de acudir a los centros comerciales y se sintió el pronunciado descenso de la demanda de consumo de bienes... esos bienes y productos que las tripulaciones cargan, custodian y descargan en sus travesías de alta mar recorriendo los puertos del planeta y conectando el mundo un contenedor a la vez.

El activismo a favor de los tripulantes no tardó en darles voz y visibilidad, donde María Dixon, CEO de ISM Shipping ha liderado una verdadera cruzada para que la gente de mar regrese a casa. "En febrero de 2020 ya seguía con interés en LinkedIn todas las discusiones sobre la pandemia relacionadas especialmente a la industria. Un día, alguien escribió por primera vez sobre no poder hacer cambios de tripulación, y yo de una forma muy ingenua, pregunte: ‘quizás voy a proponer una locura, pero ¿no se podría fletar un avión privado y se llevan a su país?’ …. Alguien me respondió, ‘no es una locura, lo que pasa es que la frontera, el aeropuerto y el país están cerrados’. Eso para mí fue un shock increíble. No podía creer que esto sucediera, y así poco a poco me fui involucrando, conociendo gente que me escribía y me leía, que se unían a nuestras súplicas, las cuales primero eran semanales, y luego pasaron a ser diarias. En la actualidad prácticamente son 5 o 6 por día. Soy afortunada porque miles de personas leen mis posts y también se comparten, reflejando que la conciencia de la angustiosa tragedia de la realidad que la gente de mar vive está bien arraigada", comenta la ejecutiva en conversación exclusiva con MundoMaritimo.

Pro-bono

Los que persiguen una causa bien saben que más que hablar del tema hay que proponer soluciones y eso es precisamente lo que María y su compañía optaron por hacer. "Decidimos que nuestra empresa ayudaría en la documentación de gente de mar, tales como exenciones y extensiones y no cobrarlas. Hemos hecho esta labor pro-bono, para ayudar a la gente de mar y a las compañías navieras y operadoras, sin costo alguno para ellas. Además, siempre en paralelo he estado levantando visibilidad en las redes sociales, optimizando las palabras para explicar el problema sin extenderse", agrega la autodenominada activista por los derechos de los tripulantes, quien además aclara que esta no es la primera ‘tragedia’ humanitaria que la gente de mar enfrenta. "Esto comenzó con los piratas. El seafarer debe saber que mientras está secuestrado por piratas que se toman su barco, que hay alguien que está pensando en él y trabajando por su seguridad", añade.

Responsabilidad estatal e internacional

A juicio de Dixon, son los estados y las organizaciones internacionales quienes le han fallado a las tripulaciones al no legislar efectivamente a favor de la seguridad y bienestar de la gente de mar en políticas de repatriación ante circunstancias extremas. "Esto ha sido un efecto dominó donde falló un ente inicial y de allí fueron cayendo todos. Falló China cuando no nos advirtió tempranamente, ahí está el problema. En la trazabilidad hemos fallado todos. Los jefes de estado no tienen visibilidad de la realidad, sino solo de lo que les dicen sus ‘yes man’, pero no piensan en el keyworker", explica la experta que ya ha cumplido un año liderando iniciativas para ayudar a los tripulantes a regresar a casa. Sin embargo, los efectos aún están por verse, porque como todo en el shipping, hay un retraso en ver los resultados. "Esto ha ido escalando poco a poco, y su momento más tenso se vivió en pleno lockdown. Las prórrogas simplemente no fueron suficientes y llegó un punto en que no se podía tirar a la gente por la borda porque ya habían excedido todo plazo legal posible para continuar trabajando. Todo era caos. Luego comenzó a ordenarse de a poco", recuerda.

Mentalidad de cambio

El Covid-19 llegó para quedarse y, de paso, dejar instalada en la sociedad una serie de cambios que redefinen nuestra manera de relacionarnos. Entre esos cambios, quizás el más importante es la conciencia de que el virus es una realidad y que es tarea de todos proteger los espacios donde nos relacionamos para mantener los contagios a raya. Por ejemplo, los cruceros. "Los cruceros son verdaderas ciudades flotantes. Hay ciudades en el mundo con menos habitantes que la cantidad de personas que conviven en un crucero, entre tripulantes y pasajeros. Los tripulantes siempre tendrán el compromiso de proteger el barco, porque es su fuente de trabajo, por lo mismo los pasajeros deben estar educados y ser conscientes de la importancia de respetar las normas sanitarias y de convivencia a bordo a modo de proteger a todos los involucrados", reflexiona la ejecutiva líder de ISM Shipping.

Otra medida que debiera ser exigida -a juicio de Dixon- es que toda persona que vaya a abordar una nave de pasajeros o carga cuente con un examen negativo. "De nada sirve contar con medidas sanitarias a bordo si de repente sube un fiscalizador, por ejemplo, sin test y termina por contaminar a los tripulantes simplemente por hacer una inspección".

No seafarers = No shipping = no shopping

La importancia de las tripulaciones a bordo de una nave es clave para el transporte de mercancías que son parte de la necesidad de consumo de las sociedades. Desde alimentos, medicamentos, vehículos, maquinaria, tecnología, materias primas, etc., todo es transportado por esa vía y si no hay personas para operar no se puede transportar. "No seafarers = no shipping = no shopping. Así de simple", recalca María Dixon. "Si la gente, la opinión pública y los gobiernos son conscientes de la importancia de lo que la industria marítima aporta a las economías, de lo que la industria marítima representa, serían mucho más respetuosos con la situación de los tripulantes. Ellos siempre están ahí: desastres naturales, piratas, guerras, pandemia. El mundo que se beneficia de los seafarers no está dando esa reciprocidad a la industria y se lo merecen. Son las escuelas, los ministerios de educación, los jefes de Estado que no piensan en el shipping, le dan la espalda al mar, somos invisibles para ellos y por lo tanto no existimos. Esa es la iniciativa: dar a conocer, visibilidad e importancia del servicio que ellos le dan a cada uno de los habitantes. La gente no lo sabe y si lo supieran cambiarían de opinión".

 Por MundoMaritimo