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Faro de Oza Antiguo


Lino J. Pazos / VIGO

El de Oza (dejemos lo de antiguo porque la dignidad de faro no se pierde por haber cesado sus actividades) es uno de los pocos faros que han dejado de emitir sus intermitentes destellos en la última mitad del siglo pasado (S. XX). Sus continuos avisos a la prudencia dejaron de ser necesarios debido al crecimiento de la ciudad, que fue engulliendo aquellos parajes playeros donde las almejas y berberechos afloraban año tras año en las límpidas aguas coruñesas, claro está que de eso ya hace muchos años.

La ría de A Coruña, flanqueada por las puntas Pragueira, en la península donde se levanta la Torre de Hércules Ðel faro por antonomasiaÐ, y punta de Mera, en el lado opuesto que también cuenta con su señalización luminosa (dos faros en esa punta), se adentra, amplia y profunda, hasta el dique Barrié de la Maza que, junto con punta Camposa la estrechan para luego dejarla que fluya hasta encontrarse con las insípidas aguas del río del Burgo, en la zona conocida como ría del Burgo.

El faro, se alza en la punta de Oza, volcado prácticamente en el mar Ðhoy la zona está muy cambiada con referencia a los años en que su ojo chispeante ayudaba a establecer la derrota a seguir por los buques que entraban en el puerto de A CoruñaÐ.

De noche (el Derrotero de las Costas de España y Portugal, de 1932 advierte de las precauciones para tomar el canal del E. Libre del bajo de As Xacentes) se conservará el buque dentro del sector blanco del faro de Oza hasta estar dentro de la ría. Los sectores rojos y verdes sirven para ayudar a buscar el sector blanco al buque que lo pierda, indicándole hacia el lado que está.

El edificio, de piedra enfoscada y pintada de blanco a excepción de las cornisas, puertas y torre, que mantienen el peculiar color del granito, levanta la linterna pocos metros sobre el nivel del mar, en un tramo de costa en el que se han construido un puerto deportivo y ampliado el pesquero, quedando todo el área inmersa en el gran puerto de A Coruña. Su luz iluminó las aguas coruñesas por última vez en el año 1963, en que quedó fuera de servicio.

A sus espaldas se encontraba el Lazareto de Oza, cuyas instalaciones, ampliadas y adecuadas al momento actual, son hoy las de un moderno sanatorio. A los pies de dicha institución nos queda el recuerdo de la capilla de Oza, que se resiste a dejar de mirar al mar, aunque ahora tenga que hacerlo por encima de las instalaciones deportivas que ocuparon la pequeña playa del mismo nombre.

Para acceder a faro os tendréis que dirigir hacia el puerto pesquero, y en la misma rotonda de entrada a la dársena, coger a la derecha, hacia los varaderos de Chas; la ermita aparecerá por vuestra proa.

Hacía pocos años que había dejado de parpadear el faro de Oza, cuando el remolcador Rotesand, con base en A Coruña, recogía en el mar al mercante de bandera de Sudán, "Erkowit", llevándolo hasta la ensenada que se forma entre punta Fiateira y punta de Porto Cobo, era el mes de octubre de 1970. Después de varios intentos por taponar las vías de agua producidas por el abordaje sufrido con el "Dortmund", a 12 millas de Cabo Vilán, el buque se hunde frente a la playa de Bastiagueiro, dejando un rastro de productos altamente contaminantes que provocaron una verdadera catástrofe ecológica en las productivas aguas coruñesas.




2005/01/27

 
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