Salvamento marítimo marginado por la Guardia Civil?

Sobre la muerte de siete mujeres ante la Guardia Civil

Las devoluciones en caliente en el agua siguen cobrándose víctimas mientras el ministro Zoido argumenta que se trata de una práctica que "está en la ley"

CRISTINA FALLARÁS

Helena Maleno Garzón 

✔@HelenaMaleno

|#CONFIRMADO| Siete mujeres muertas en la 'devolución en caliente' ejecutada por la Guardia Civil en la costa de Melilla hace dos días.

Cinco horas y media más tarde, Maleno añadía las fotografías de cuatro de las mujeres fallecidas.

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Helena Maleno Garzón 

✔@HelenaMaleno

Cuatro de las mujeres valientes que se ahogaron en el mar. Sus comunidades les lloran mientras el Gobierno no reconoce sus muertes #Justicia

“MUY MUY CERCA DE LA PLAYA”

Al teléfono, este es el relato que Maleno hace de los acontecimientos:

“En la madrugada del 31 de agosto al 1 de septiembre, nos llama una persona de aquí diciendo que su familiar lleva una patera con 45 personas, utilizando el método conocido como “la desviación”, que es salir de la costa de Nador (Marruecos) e ir hacia la playa de Melilla. Es un método más seguro, ya que no vas a alta mar sino directamente a la playa de Melilla. Es un método que se usa tanto en Ceuta como en Melilla y del cual el ministro Zoido ha reconocido que se hacen devoluciones en caliente argumentando que es una práctica que está en la Ley.”

“De esas personas, comprobamos que 13 de ellas están en el CETI de Melilla, que, por lo visto, se tiraron al agua para ir nadando hacia la playa porque estaban muy cerca y fueron recogidas por la Guardia Civil. Más tarde nos llama un compañero y nos dice que hay 7 mujeres que han muerto, 5 congoleñas y 2 guineanas, fallecidas en las prácticas que se hacen en esa zona, que son las devoluciones en caliente en el agua. Logramos hablar con un superviviente que nos cuenta que estaban muy cerca de la playa y que llega la Guardia Civil y no les rescata, sino que les bloquea y espera que llegue la patrullera marroquí. Cuando llega se echan al agua para forzar el rescate, algo que no sucede.”

“Llegan informaciones contradictorias porque hay un medio marroquí que habla de 14 muertos. Nosotros sólo tenemos confirmadas 7 muertas. Cuatro de ellas han llegado a la morgue de Nador, el hospital El Hassani. Podemos confirmar la muerte de las 4 congoleñas, porque la comunidad congoleña nos confirma que en esa patera había solamente 8 mujeres y nos confirma la muerte de 4. Posiblemente una quinta se ha salvado. El presidente de la comunidad congoleña ya se ha trasladado al tanatorio del hospital de Nador para identificar los cadáveres.”

“La Delegación del Gobierno, por el momento, lo niega todo. Sólo admite que participó en un rescate. Sí hay un comunicado de ayer de la Delegación del Gobierno diciendo que una patera intentaba entrar con 40 personas, habla de su rescate, pero obvia las muertes.”

“Acabamos de hablar con dos de los detenidos supervivientes que están siendo desplazados al sur de manera forzosa, porque es lo que se hace. Nos cuenta que al llegar la patrullera marroquí muchos más se tiraron al agua, y entonces unos y otros empezaron a coger gente. Entendemos que los que sabían nadar llegaron a la playa, porque están en el CETI, pero claro, no pueden hablar. Si hablan, no salen del CETI de Melilla en la vida. Entendemos que la Guardia Civil rescata y se hace cargo de unos cuantos y la marina marroquí ata la Zodiac a su embarcación para arrastrarla fuera de lo que sospechamos eran las aguas españolas. Al atarla, la Zodiac vuelca y mueren las 7 mujeres.”

“Existen varios interrogantes aquí: primero, ¿dónde sucedió esto? Si, como afirman los supervivientes, estaban tan cerca de la playa, eran aguas españolas. Si no eran aguas españolas, ¿por qué sale la Guardia Civil a aguas marroquíes a bloquear a gente? Y si eran aguas españolas, ¿por qué la Guardia Civil no alerta a Salvamento marítimo de lo que está sucediendo? Y si la patrullera marroquí ha entrado en aguas españolas para recoger gente y se la está llevando, ¿cómo permite la Guardia Civil que la forma de rescate de una embarcación, que es a todas luces peligrosa porque no cumple las medidas de seguridad marítima, que se la lleve a rastras y poniéndola en riesgo? Sucediese como sucediese, se produjo delante de una autoridad española que hasta ahora no ha reportado ni reconocido la muerte de las 7 personas.”

LA DELEGACIÓN DEL GOBIERNO DECLARA

La conversación telefónica es breve. Al otro lado, habla una mujer en representación de la Delegación del Gobierno en Melilla:

–Tenemos la confirmación de que, en el rescate de la Guardia Civil de hace tres días en Melilla, murieron 7 mujeres. ¿Tienen ustedes información al respecto?

–No, aquí en Melilla no hay ningún cadáver.

–Parece que los cadáveres de cuatro de ellas están en este momento en Nador. Pero en el momento en el que caen al agua, allí hay una patrullera de la Guardia Civil española.

–Ahí lo que pasó fue esto: Jueves, 5 de la tarde, una embarcación va llegando a la zona próxima a Aguadú, que es el límite de la costa territorial de Melilla con la zona norte. Se tiran una serie de inmigrantes al agua, parece ser que entre 25 y 27. La Guardia Civil acude e interviene en un rescate humanitario. Rescata a 13 y se los trae hasta Melilla. Están aquí, en el CETI, y quedan bajo competencia del Cuerpo Nacional de Policía, que es el que tiene la competencia de aplicar la Ley de Extranjería, y ya se irá viendo según cada uno lo que haya declarado, lo que haya pedido o lo que sea. Y hasta ahí yo puedo llegar. Luego lo que haya pasado, lo que haya en Marruecos… Yo de eso no sé nada y no tengo nada que decirte.

–Sin embargo, algunos supervivientes afirman que la Guardia Civil no prestó auxilio a las fallecidas.

–Yo de eso no sé nada.

¿La embarcación de los inmigrantes estaba en aguas españolas?

–No te lo sé decir. Yo entiendo que venía de aguas marroquíes… Los que se tiraron al agua, no sé, cuando se pusieron a nadar, hasta dónde llegarían. La Guardia Civil rescató a 13 y de los demás se hizo cargo la patrullera marroquí, que también se hizo cargo de la embarcación, así como de los que nunca se tiraron al agua.

PRÁCTICA INHUMANA

El 31 de marzo de 2015 se publicó en el BOE un añadido a la Ley de Extranjería que enunciaba lo que se conoce como “devoluciones en caliente”. Decía así: “Los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta o Melilla mientras intentan superar los elementos de contención fronterizos para cruzar irregularmente la frontera podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España”.

El Consejo General de la Abogacía rechazó dicha práctica al considerar que vulneraba los derechos fundamentales de las personas. Sin ir más lejos, el 3 de enero de este 2017,  dicho órgano volvió a recordar al Gobierno su oposición y las advertencias del Consejo de Europa al respecto: “Un vez más, la Abogacía Española quiere recordar que nuestro ordenamiento jurídico prohíbe las devoluciones sin realizar un procedimiento individualizado que garantice, entre otros derechos, la asistencia letrada. También reitera que todo procedimiento de devolución o de rechazo debe respetar la normativa internacional de derechos humanos y de protección internacional aplicada en España, y en consecuencia, seguir el ‘principio de no devolución’. La ausencia de procedimientos individuales impide identificar situaciones de vulnerabilidad, como menores, víctimas de trata, o solicitantes de protección internacional”.

Resulta evidente que ese “podrán ser rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España” no supone lo mismo en tierra que en el mar. Lo que sucede en el mar es lo siguiente: Si la embarcación de los inmigrantes se encuentra en aguas marroquíes, la Guardia Civil la bloquea hasta que llega una nave de la Marina marroquí. La ONG Caminando Fronteras ha denunciado repetidamente que en ese momento los inmigrantes se enfrentan a un riesgo extremo. En la situación descrita, las personas que viajan en la patera a menudo optan por saltar al mar.

En respuesta a una pregunta registrada en el Senado por Maribel Mora (Unidos Podemos), el Gobierno español admitió en mayo de este año que se trata de una práctica habitual.

PROTOCOLO LETAL

Sin embargo, no es este el método más inhumano llevado a cabo por las autoridades españolas a la hora de “rechazar” a los inmigrantes “a fin de impedir su entrada ilegal en España”.

Como recuerda Helena Maleno, “hay otros protocolos que también han sido reconocidos por las autoridades del Estado español, como el utilizado en el Caso Sonko”.

La madrugada del 26 de septiembre de 2007 Laucing Sonko, un senegalés de 29 años, murió después de que, como denunció la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), la Guardia Civil pinchara su salvavidas y lo devolviera indefenso al mar. Junto con otros tres inmigrantes, trataba de alcanzar Ceuta a nado.

Maleno explica los detalles de dichos métodos:

“Cuando la gente intentaba pasar a nado, lo hacía de dos en dos, y uno tiraba del otro. Normalmente era como un acuerdo entre dos personas –por ejemplo, una tenía dinero y compraba neoprenos, salvavidas o lo que hiciera falta, y la otra sabía nadar y tiraba de la otra—. Un chico costamarfileño tiraba de Sonko. El “protocolo” entonces era que los subían a la lancha de la Guardia Civil, les pinchaban los chalecos o lo que llevaran, y los volvían a tirar al agua para que regresaran a nado a la costa. Arrojaron a Sonko al agua. Antes habían tirado al chico costamarfileño que sabía nadar. Sonko no sabía nadar y gritaba, gritaba. Allí había dos personas más que sufrieron ese “protocolo” y a las que nosotros entrevistamos. Sonko gritaba y gritaba y al final un guardia civil se dio cuenta de que se agarraba diciendo “ayúdenme, ayúdenme, no sé nadar”. Cuando se tiró el guardia civil, Sonko ya estaba muerto.”

“De hecho, estaba en zona marroquí, pero en aquel momento los marroquíes dijeron que lo había matado la Guardia Civil y lo tenían que devolver a Ceuta. Y lo enterraron. Pero Sonko tenía familia en Almería, que intentó denunciar. Los tribunales de aquí cerraron cualquier posibilidad, pero el Comité contra la Tortura condenó al Estado español por el Caso Sonko en el año 2012. Y la Guardia Civil hablaba de “protocolos”. Alegaban que eso eran “protocolos” que se llevaban a cabo en la zona de fronteras.”

Un año después de la muerte de Sonko, la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta había sobreseído el caso argumentando que la muerte se había producido en territorio marroquí.

RESPONSABLE PREMIADO

Esta muerte de siete mujeres sucedida en la madrugada del pasado 31 de agosto al 1 de septiembre es el suceso más grave tras lo que se vino a denominar la “tragedia del Tarajal” y en realidad fue una matanza.

La mañana del 6 de febrero de 2014, más de 200 personas procedentes de Marruecos intentaron alcanzar a nado la costa de Ceuta. Desde la playa ceutí de El Tarajal, 56 agentes de la Guardia Civil dispararon contra ellos, aún en el agua, 145 pelotas de goma y cinco botes de humo. Al menos 15 de los inmigrantes murieron.

El entonces director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, mintió al asegurar que no se habían disparado pelotas de goma, pese a las evidencias incluso gráficas de lo contrario. El Gobierno de Mariano Rajoy jamás reconoció la matanza ni pidió disculpas. No cesaron a Fernández de Mesa ni él presentó su dimisión. En febrero de 2017 fue nombrado consejero de Red Eléctrica de España, donde consta como External Independent Director.

 

INTERIOR RESPONDE

Tras enviar varias preguntas al Ministerio del Interior sobre las muertes sucedidas en la actuación de la Guardia Civil y la Marina marroquí el pasado 31 de agosto junto a la costa de Melilla, Ctxt recibe respuesta telefónica. Esta es la conversación con el representante de Interior:

¿Me podría dar la versión que tiene de los hechos el Ministerio del Interior?

–Esto ocurre a las 16:15 h., que es cuando se detecta que había una embarcación recreativa con personas de origen subsahariano a bordo. Es una patrulla de la Gendarmería Real de Marruecos la que se hace cargo de esta embarcación recreativa y, cuando la están trasladando hacia la costa, un número indeterminado de personas se lanza al agua. Estas personas que se lanzan al agua llevaban puesto un chaleco salvavidas. En esa área, en la zona, se encontraba una embarcación del Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil. Además de esa, se activa otra embarcación más para garantizar la seguridad de esas personas que se han tirado al agua. Finalmente, la Guardia Civil rescata en total a 13 personas, los 13 de ellos que se habían tirado al agua y que tenían chalecos. Y los recatan cuando estaban próximos a la playa, próximos al territorio de España, y todo esto ocurre en aguas marroquíes. La Guardia Civil rescata a 13 que son trasladados al puerto de Melilla.

–¿Y no les constan los muertos? ¿No tienen aviso ni información, ni siquiera por parte de la Gendarmería marroquí, sobre las personas que mueren durante dicha actuación? Es de suponer que la coordinación y la comunicación son constantes en estos operativos.

–La información que te puedo dar es esta: la Guardia Civil rescata a 13, el resto lo rescata la Gendarmería marroquí. La Gendarmería también rescata a varias personas, yo no sé exactamente el número, pero rescata a varias personas. Y cuando la Guardia Civil ve que las fuerzas auxiliares están ya remolcando esta embarcación recreativa, cuando la Guardia Civil se retira de la zona para ir al puerto de Melilla a llevar a esas 13 personas, no hay nadie en el agua.

O sea, ¿el Ministerio del Interior puede garantizar que cuando la Guardia Civil se retira no queda nadie en el agua? No olvidemos que se trata de una operación de rescate en la que está participando, y por lo tanto, de la que es responsable.

–La Guardia Civil está ahí cuando un primer grupo de personas se lanza al agua y entonces proceden al rescate.

–Perdone que insista. ¿Puede el Ministerio asegurar que Interior no informa de estas muertes porque ni las conoce ni estaba presente?

–Lo que yo te puedo decir es que cuando la Guardia Civil abandona el lugar, no detecta a ninguna persona en el agua.

 

UNA OPERACIÓN NADA HABITUAL

Más allá de la extrañeza que despierta el hecho de que a Interior no le conste la muerte de al menos siete personas en una operación en la que participa, también resulta sorprendente la ausencia de Salvamento Marítimo.

El artículo 268 de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante establece que son competencia de Salvamento Marítimo “los servicios de rescate, búsqueda y salvamento marítimo; prevención y lucha contra la contaminación del medio marino y control del tráfico marítimo”. Por esa razón, en teoría, dicho organismo, dependiente del Ministerio de Fomento, participa, de una u otra forma, en todas las operaciones de rescate en el mar llevadas a cabo por las autoridades españolas.

Sin embargo, en el caso de la actuación llevada a cabo por la Guardia Civil el pasado 31 de agosto que se saldó con la muerte de 7 mujeres, no solo no participó Salvamento Marítimo, sino que ni siquiera tuvo noticia de su existencia.

Desde el centro que Salvamento tiene en Almería se atiende la mayoría de las actuaciones referentes a Melilla. De la siguiente conversación con uno de los responsables allí se deduce que la actuación que nos ocupa no responde a los protocolos habituales. 

–¿Es normal que no intervenga Salvamento Marítimo en la operación?

–Nosotros nos dedicamos a la búsqueda y rescate de personas, siempre y cuando se nos alerta. Pero es cierto que cualquier embarcación, del tamaño que sea, que transite la mar, que se encuentre con otra embarcación en peligro, su deber es automáticamente auxiliar. Se trata de una ley normalizada a través de los convenios internacionales, y del propio sentido común. La mejor unidad de rescate, en un momento dado, puede ser la más próxima. Llaman a Salvamento Marítimo, pero entre que se moviliza y se desplaza, lo primero que haría es indicar a la que se encuentra próxima que rescate y se mantenga permanentemente en contacto con nosotros. Lo primero es asegurar la integridad y la vida de esas personas.

–A la vista de lo que me explica, las actuaciones de “devolución en caliente” en el mar por parte de la Guardia Civil, en las que “bloquean” las embarcaciones hasta que llega la Marina marroquí, no parecen responder a ese deber inmediato de auxiliar. Más bien parecería lo contrario.

–La verdad es que nosotros no hemos tenido conocimiento de la patera de la que estamos hablando. Lo he seguido por las páginas de internet.

–¿Es eso normal?

–Nosotros trabajamos al alimón con la Guardia Civil, tanto aquí en Almería como en Granada o Melilla. Y estas prácticas ellos no las suelen hacer. Ellos rescatan a la par que nosotros. Siempre vamos juntos a atender estas cosas. Sinceramente, yo no sé qué ha podido suceder en esta ocasión.

–El Ministerio asegura que no tienen constancia, en todo el proceso, de que haya habido muertos. Aun en el caso de que las muertes se produjeran en aguas marroquíes, ¿no sería normal que la información entre los operativos de ambos países fuera constante?

–Sí, el intercambio de información debería ser fluido. En buena lógica, en una operación conjunta no puede haber ocultación de información. Y esto es aplicable a cualquier tipo de operación, no solamente de rescate en la mar.

–El proceder en este caso, ¿es habitual o se trata de una excepción? ¿Se ha actuado de forma infrecuente?

–Te puedo asegurar que en las operaciones en las que actuamos conjuntamente la Guardia Civil y Salvamento Marítimo, que son todas, la respuesta a las personas que están en riesgo en la mar es inmediata y se hace con todas las premisas de seguridad habidas y por haber. Y siempre se hace así.

–No en este caso.

–Es que este caso le aseguro que lo desconozco. No sé qué ha pasado aquí. Nosotros no hemos recibido ningún tipo de información ni alerta ni nada de nada.

–Lo cual es sumamente extraño, entiendo.

–Nosotros siempre trabajamos al alimón con la Guardia Civil. Cuando hay una operación de búsqueda y rescate, siempre nos han avisado. El procedimiento es que nosotros siempre vamos. En cuanto interceptan una embarcación, automáticamente nos llaman. Nosotros somos los competentes en rescatar personas en la mar. Siempre ha habido intercambio de información. Siempre hemos trabajado unidos. Por eso no sé qué puedo decir en este caso, lo desconozco. Obviamente no responde a la práctica habitual.